Como ya es costumbre, las alocuciones del presidente Abelardo De La Espriella agitan la controversia que se da desde los sectores políticos que le apoyan, como también los que se le oponen en particular desde el Pacto Histórico.
Precisamente desde el petrismo el senador y segundo vicepresidente de la corporación, Alejando Ocampo, le dio otra interpretación al anuncio del mandatario nacional que se buscará un diálogo con el Fondo Monterio Internacional, para encontrar una salida (crédito) a la crisis fiscal que enfrenta su gobierno, para lo cual delegó en su ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, dicha tarea.
“Con el FMI no se dialoga: se acatan condiciones que suelen golpear derechos sociales. El presupuesto inflado refuerza el mensaje de crisis y prepara el terreno para un ajuste fuerte. Como en 1999-2002, puede traer recortes, reformas estructurales y presión sobre transferencias a regiones. En Argentina, los programas con el FMI y la austeridad asociada dispararon la pobreza de 41% a casi 53% en meses. Ojo: lo que empieza como conversación puede terminar en austeridad… y los banqueros felices”, dijo el senador de la oposición.
En cuanto al anuncio también del presidente que seguirá haciendo operativos en las ciudades para recuperar la seguridad, incluso estando él presente en los mismos y con una pistola al cinto, el dirigente de izquierda, Camilo Romero, manifestó que «además de un delirio autoritario, esto es una apología a la violencia, a un proceder justiciero inaceptable, es apuntarle de muerte a la democracia. Hoy el principal peligro para Colombia es Abelardo de la Espriella”.
En ese mismo sentido la senadora del Pacto Histórico, Esmeralda Hernández, señaló que “ahora tenemos un ‘Rambo’ y no un mandatario. Si creen que la estrategia de Abelardo de exhibir un arma va a intimidar a los grupos criminales, se equivocan. Esto es un retroceso que rompe con la figura del presidente civil y reduce la autoridad presidencial a la estética de un justiciero de película”.
La senadora Isabel Zuleta, con respecto a los operativos de la fuerza pública, llamó la atención por aquellas acciones en donde están muriendo civiles, según ella, de forma inocente. “¿Con Abelardo de la Espriella volvimos a la era de los falsos positivos? La certeza de quién haya caído en un operativo militar es el sustento de su legalidad pero sobre todo de la legitimidad del mismo. Matar civiles, sobre todo jóvenes, con las armas del Estado tiene un nombre: Crimen de Estado”.
Pero la opinión de la oposición es fuertemente cuestionada por sectores cercanos al gobierno, como la dirigente María Fernanda Cabal, quien señaló que “Petro convenció a los colombianos de que es un experto economista. Pero saqueó el erario. Endeudó al país a tasas de usura, tumbó la línea flexible del FMI y dejó el saldo en rojo para que el siguiente gobierno pagara. Mientras tanto, presumía de haberse librado del Fondo. Que Abelardo hable con el FMI no es debilidad. Es recoger los escombros de un gobierno que se robó el futuro. Lo grave es que la negociación posiblemente será en condiciones menos favorables. ¡Qué fácil es celebrar la ´independencia’ cuando otros pagan la cuenta! Y esos otros somos los colombianos”.
La representante a la Cámara del uribismo, Hilda Gutiérrez, sostuvo que “la alocución presidencial pone sobre la mesa la dimensión del reto fiscal que enfrenta Colombia. Celebramos el mensaje de recurrir al FMI y buscar alternativas de financiamiento con menores tasas, frente a la tasa usurera del 15% que adquirimos con @petrogustavo. Ante un déficit de esta magnitud, el camino no puede ser seguir aumentando el gasto. Necesitamos ordenar las finanzas, reducir el gasto de funcionamiento y recuperar espacio para invertir”.
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