Durante décadas, la Ciénaga de Tesca ha sido parte de la vida de varias generaciones en Guamal, donde la pesca y el vínculo con el agua representan una tradición que hoy enfrenta un nuevo desafío ambiental.
Por
ANGELINA
GUZMÁN
Tres muestras fueron recolectadas en la ciénaga y una más en el Caño Grande de Guamal para establecer qué factores pudieron estar relacionados con la muerte de los peces.
La aparición de peces muertos en la Ciénaga de Tesca, en jurisdicción del municipio de Guamal, Magdalena, se registró después de un episodio de lluvia de considerable intensidad acompañado de fuertes ráfagas de viento a principios de septiembre. La presencia posterior de los animales muertos llevó a realizar una revisión de las condiciones del cuerpo de agua y a plantear diferentes hipótesis sobre los factores ambientales que pudieron coincidir con el episodio.
La relación temporal entre el fenómeno meteorológico y la mortandad de peces abrió varios interrogantes sobre lo ocurrido. Entre ellos se encuentran si las precipitaciones modificaron las características del agua, si el viento produjo cambios en la dinámica de la ciénaga, si hubo una disminución del oxígeno disponible para los peces o si se presentó alguna otra alteración ambiental capaz de afectar las condiciones necesarias para la supervivencia de las especies presentes en este ecosistema.
Por el momento, ninguna de estas posibilidades ha sido establecida como la causa de la mortandad. Para determinar qué ocurrió es necesario contar con los resultados de los análisis realizados a las muestras de agua y, de ser posible, complementar esa información con la revisión de los peces encontrados muertos y de las condiciones ambientales existentes en la zona durante los días del episodio.
COMPORTAMIENTO DEL OXÍGENO EN EL AGUA
Uno de los factores que deberá ser revisado es la concentración de oxígeno disuelto en el agua. Los peces y otros organismos acuáticos requieren este elemento para desarrollar sus funciones vitales y, cuando los niveles disminuyen de manera considerable, pueden presentarse condiciones adversas para las especies que habitan en el cuerpo de agua.
La cantidad de oxígeno disponible no necesariamente es uniforme en toda una ciénaga. Las características físicas y químicas del agua, la profundidad, la temperatura, la cantidad de materia orgánica y el movimiento del cuerpo de agua pueden generar diferencias entre unos sectores y otros. En determinadas condiciones, las zonas más profundas pueden presentar concentraciones menores de oxígeno que las áreas superficiales.
Esta situación puede estar relacionada con los procesos naturales de descomposición que ocurren en el ecosistema. Cuando existe materia orgánica acumulada, los microorganismos encargados de descomponerla utilizan oxígeno durante ese proceso. Si el consumo supera la capacidad de renovación del oxígeno, su concentración puede disminuir en determinados sectores del cuerpo de agua.
Por esa razón, una de las variables de interés en este caso será establecer cuáles eran las condiciones de oxígeno en la Ciénaga de Tesca y si se presentó alguna modificación alrededor del momento en que fue observada la mortandad.
EL EFECTO DE LAS FUERTES RÁFAGAS DE VIENTO
Las condiciones meteorológicas registradas el 4 de septiembre también deberán ser consideradas dentro del análisis. Las fuertes ráfagas de viento pueden generar movimiento y mezcla en la superficie del agua, modificando temporalmente la distribución de algunos componentes dentro de la columna de agua.
Sin embargo, la presencia de viento no significa necesariamente que se produzca una disminución del oxígeno. El movimiento del agua puede favorecer el intercambio de gases con la atmósfera y contribuir a la incorporación de oxígeno a las capas superficiales.
La situación puede ser diferente dependiendo de las condiciones que ya existieran en la ciénaga antes del evento meteorológico. Si en sectores profundos había acumulación de agua con bajas concentraciones de oxígeno, una mezcla intensa podría modificar la distribución de esas masas de agua y generar cambios temporales en las condiciones a las que estaban expuestos los peces.
Por ello, establecer una relación directa entre el viento y la mortandad requeriría conocer las condiciones del cuerpo de agua antes, durante y después del episodio, además de contar con mediciones que permitan determinar si efectivamente se produjo una variación significativa en el oxígeno disuelto.
LA LLUVIA Y EL INGRESO DE SEDIMENTOS
La lluvia registrada durante la tarde del 4 de septiembre constituye otro de los factores que deberán ser examinados. Las precipitaciones intensas pueden aumentar el escurrimiento superficial desde terrenos cercanos hacia los cuerpos de agua y transportar diferentes materiales, entre ellos sedimentos y materia orgánica.
La cantidad de material que llega a una ciénaga depende de las condiciones del terreno, la cobertura vegetal, las características de los canales de drenaje y la intensidad de las precipitaciones. Cuando se incrementa el arrastre de sedimentos, pueden producirse cambios en las características físicas del agua y aumentar la cantidad de partículas suspendidas.
La llegada de materia orgánica también puede tener incidencia en las condiciones del agua. Su descomposición implica consumo de oxígeno y, dependiendo de la cantidad que ingrese y de las condiciones existentes en el ecosistema, podría contribuir a una reducción de la concentración disponible para los organismos acuáticos.
En episodios anteriores de mortandad de peces registrados en humedales del Magdalena, Corpamag ha señalado el ingreso de sedimentos durante periodos de lluvias fuertes entre los factores que pueden estar relacionados con este tipo de fenómenos. También se han considerado sus posibles efectos sobre las condiciones del agua y sobre las branquias de los peces.
No obstante, estos antecedentes no permiten establecer que el mismo mecanismo haya ocurrido en la Ciénaga de Tesca. Cada evento requiere un análisis particular que permita determinar las condiciones específicas del lugar y del momento en que se produjo la mortandad.
OTRAS VARIABLES
Además del oxígeno, los sedimentos, la lluvia y el viento, existen otras variables ambientales que pueden estar relacionadas con la muerte de peces. Entre ellas se encuentran la temperatura del agua, el pH, la conductividad, la presencia de determinados compuestos, la concentración de nutrientes y otras características fisicoquímicas del ecosistema.
Los cambios bruscos en la temperatura pueden modificar las condiciones de vida de las especies acuáticas y también influir en la disponibilidad de oxígeno. De igual manera, determinadas alteraciones en la composición química del agua pueden afectar a los organismos que viven en ella.
Otra posibilidad que puede ser considerada es la proliferación de algas y otros organismos. Dependiendo de las condiciones ambientales, estos procesos pueden modificar el equilibrio del oxígeno en el agua y producir cambios que afectan a otras especies del ecosistema.
También debe descartarse la presencia de sustancias contaminantes o de alguna alteración localizada que pudiera haber afectado un sector específico de la ciénaga. Para ello resulta necesario contar con análisis de laboratorio que permitan determinar si existe alguna sustancia o condición fuera de los parámetros esperados.
Por esta razón, la observación de los peces muertos y la coincidencia con un episodio de lluvia y viento no son suficientes para determinar el origen del fenómeno. Se requiere relacionar esas circunstancias con información obtenida directamente del agua y, cuando sea posible, con análisis de los ejemplares encontrados.
ESTABLECER QUÉ OCURRIÓ
Como parte de las acciones adelantadas para determinar las posibles causas de la mortandad, fueron recolectadas tres muestras de agua en la Ciénaga de Tesca y una muestra adicional en el Caño Grande de Guamal.
La toma de muestras permitirá evaluar diferentes parámetros y establecer si, al momento del análisis, existen condiciones que puedan aportar información sobre el episodio registrado. La comparación entre los puntos de muestreo también puede contribuir a identificar si las condiciones son similares en los diferentes sectores o si existe alguna alteración localizada.
El Caño Grande fue incluido en el muestreo como otro punto de referencia dentro del sistema hídrico, mientras que las muestras de la Ciénaga de Tesca permitirán obtener información directamente relacionada con el lugar donde fue observada la mortandad.
Los resultados de estos análisis tienen un tiempo estimado de entrega de aproximadamente un mes. A partir de esa información será posible establecer si se encontraron alteraciones en las condiciones fisicoquímicas del agua y cuáles de ellas podrían guardar relación con el episodio registrado.
UNA CAUSA QUE AÚN DEBE DETERMINARSE
Mientras se conocen los resultados, no es posible atribuir la mortandad exclusivamente a la lluvia, al viento o a una disminución del oxígeno. Estos factores hacen parte de las variables que deben ser evaluadas junto con otras posibles condiciones ambientales.
La determinación de la causa requerirá analizar la información obtenida en las muestras y relacionarla con las condiciones que se presentaron en la Ciénaga de Tesca durante los días en que ocurrió el fenómeno.
El comportamiento del agua, la cantidad de sedimentos y materia orgánica que pudo ingresar al sistema, los niveles de oxígeno, la temperatura y otras características fisicoquímicas serán elementos relevantes para establecer qué condiciones estaban presentes en el ecosistema.
Por ahora, el episodio permanece bajo análisis. Las cuatro muestras recolectadas tres en la Ciénaga de Tesca y una en el Caño Grande de Guamal constituyen la principal fuente de información para avanzar en la identificación de los factores asociados a la mortandad de peces registrada después de las lluvias y fuertes vientos del 4 de septiembre.

