La propuesta de Dance Lab se convirtió así en un recorrido por una ciudad que ha cambiado profundamente con el paso de las décadas, pero que conserva su identidad.
La puesta en escena de Dance Lab transportó al público hasta la Santa Marta de los años 60, evocando el tren, la actividad bananera y el puerto como elementos fundamentales de la historia de la ciudad. La presentación hizo parte de la programación cultural de Cajamag.
La memoria de aquella Santa Marta atravesada por el ferrocarril, el movimiento de pasajeros, la actividad bananera y la dinámica de su puerto volvió a cobrar vida sobre el escenario con la presentación de ‘Pasajeros de la Vieja Estación’, una obra de Dance Lab que permitió reencontrarse con una parte importante de la historia de la ciudad a través de la danza y la expresión corporal.
Durante la presentación, cuatro personajes fueron los encargados de transportar al público hasta la Santa Marta de los años 60, una época en la que la estación del ferrocarril era escenario de encuentros y despedidas, mientras el tren de pasajeros y carga recorría la ciudad en medio del auge de la industria bananera y de una intensa actividad portuaria.
Sin necesidad de convertir el escenario en una clase de historia, Dance Lab utilizó el movimiento, la interpretación y la expresión corporal para reconstruir situaciones cotidianas de aquella época.
Amores, despedidas, encuentros y experiencias alrededor de la antigua estación fueron entrelazándose durante la obra para mostrar una Santa Marta que permanece en la memoria de generaciones que conocieron directamente aquella transformación económica y social, pero también para acercar ese pasado a públicos más jóvenes.
‘Pasajeros de la Vieja Estación’ tomó como punto de partida elementos reconocibles de la identidad samaria y los llevó al lenguaje de la danza, convirtiendo el escenario en un espacio para recordar cómo el ferrocarril, el banano y el puerto estuvieron ligados durante décadas al desarrollo de la ciudad y a la vida cotidiana de sus habitantes.
La presentación también permitió destacar la capacidad de las artes escénicas para conservar y transmitir la memoria de los territorios. En esta oportunidad, la historia de Santa Marta fue abordada desde los cuerpos de los intérpretes, las relaciones entre los personajes y las escenas construidas alrededor de aquella vieja estación.
De esta manera, la obra logró conectar la creación artística contemporánea con acontecimientos y espacios que forman parte del patrimonio histórico y cultural de la capital del Magdalena.

