Cuatro madres comunitarias recibieron su título como Tecnólogas en Atención Integral a la Primera Infancia, marcando un antes y un después en Buenavista, uno de los Pueblos Palafitos de la Ciénaga Grande Santa Marta, convirtiéndose hoy en ejemplo de esfuerzo y resiliencia para toda su comunidad.
Este acontecimiento histórico fue posible gracias al convenio entre la Universidad del Magdalena y la Fundación Tras La Perla, una alianza que entrega a la sociedad esta primera cohorte, permitiendo que la experiencia, la vocación de servicio y los saberes construidos durante años por estas mujeres se convirtieran en formación universitaria.
Pablo Vera Salazar, rector de la Universidad del Magdalena y Carlos Vives Restrepo, Fundador de la Fundación Tras La Perla, son los dos visionarios e impulsores que han promovido el poder transformador de la educación como motor de oportunidades, inclusión y bienestar colectivo, llevando los impactos positivos de la educación a las comunidades más vulnerables.
La ceremonia de grados estuvo cargada de emoción, sonrisas y orgullo. Las nuevas Tecnólogas estuvieron acompañadas por sus familias, directivos de la Alma Mater y representantes de Tras La Perla, quienes celebraron este logro como un símbolo de esperanza y transformación social.
SUEÑOS QUE NAVEGAN
Las graduadas de Buenavista representan el poder transformador de la educación. A través de la validación por competencias y el reconocimiento de saberes, el Centro para la Regionalización de la Educación y las Oportunidades – CREO de la Alma Mater, continúa acercando oportunidades de educación superior al territorio, evidenciando la educación como una herramienta para cambiar sus realidades.
Detrás de este logro están cuatro mujeres que durante años han acompañado los primeros pasos, las sonrisas y los aprendizajes de niños y niñas de los pueblos palafitos. Como madres comunitarias, han brindado atención integral desde los hogares comunitarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar – ICBF, espacios donde se promueve el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social de la primera infancia en ambientes seguros, protectores y llenos de afecto.
Sus historias reflejan que los sueños también nacen en territorios rodeados de agua. Ellas demostraron que nunca es tarde para aprender, crecer y abrir nuevos caminos para sus comunidades.
Con sus experiencias que van desde los 12 hasta los 31 años de labor, hoy los hogares comunitarios Jerusalén, Capullo Feliz, Divino Niño y Niño Feliz inician la transformación en la formación y cuidado de quienes más lo necesitan.
Esta Casa de Estudios Superiores y la Fundación Tras La Perla reafirmaron con este logro su compromiso de seguir trabajando unidos por el desarrollo del Departamento del Magdalena, dejando con este grado una enseñanza profunda: Cuando las instituciones se unen y reconocen los saberes, la educación se convierte en una fuerza capaz de transformar vidas.
LEGADO DE ESPERANZA
Más allá del logro académico, la graduación representó la materialización de un sueño para estas madres comunitarias, quienes hoy cuentan con mayores herramientas para fortalecer la atención integral de la primera infancia en los Pueblos Palafitos. Sus testimonios reflejan la satisfacción por el camino recorrido, el impacto de esta oportunidad en sus vidas y el compromiso de seguir transformando sus comunidades a través de la educación.
La emoción y el orgullo marcaron las palabras de las cuatro mujeres graduadas del Programa de Tecnología en Atención Integral a la Primera Infancia. Es así como Araceli Niebles Guerrero, aseguró: “Estoy feliz porque vi muy difícil lograrlo cuando inicié, pero la Universidad me apoyó en todo momento y ahora puedo decir que el esfuerzo y sacrificio valieron la pena. Al Rector muchas gracias por habernos impulsado a cumplir este sueño”.
Por su parte, Jasmín Esther Samper Miranda destacó el impacto de esta formación en su labor y en su comunidad: “Este es un logro que me llena de felicidad, orgullo y gratitud. Hoy tengo herramientas para guiar mejor a mis niños y ayudar en un mejor crecimiento a mi comunidad. Rector Pablo Vera su apoyo siempre ha sido incondicional, gracias por creer en nosotras”.
A su vez, Linda Rosa Garizábalo Moreno expresó su deseo de continuar su proceso académico: “Quiero seguir formándome en Unimagdalena. Todo lo que he aprendido ha sido enriquecedor para mi labor como madre comunitaria y es satisfactorio poder implementarlo con mis niños en Buenavista. Al Rector le pido que nos siga apoyando para poder continuar nuestra formación y lograr nuestro título como profesionales”.
Finalmente, Ludis María Ibarra Moreno manifestó la satisfacción de regresar a su territorio con nuevos conocimientos: “Regreso a mi pueblo emocionada a compartirles este título como tecnóloga que es de toda nuestra comunidad. Ansiosa por empezar desde ya a aplicar mis conocimientos con mis niños en el hogar comunitario. Gracias al Rector y a todos mis docentes por ayudarme a levantar y seguir adelante aun en medio de las dificultades que se presentaron en este hermoso proceso”.
SEMBRANDO FUTURO
El licenciado magíster Wilson Velásquez Bastidas, director del Centro para la Regionalización de la Educación y las Oportunidades – CREO, destacó el significado de este logro para el territorio: “Con mucho orgullo hoy estamos haciendo historia al entregar el título como tecnólogas a estas cuatro mujeres, madres comunitarias. Este es el producto de un gran trabajo articulado que nos permite impactar de forma positiva a un territorio tan vulnerable como son los Palafitos”.
Asimismo, resaltó que este logro no solo transforma la vida de estas cuatro madres, sino también la de toda la comunidad de Buenavista, al fortalecer el cuidado y la formación de los niños y niñas que están bajo su responsabilidad. “Este esfuerzo hay que valorarlo y felicitarlas por su disciplina y perseverancia. Sigan preparándose, porque en la Universidad del Magdalena, la gente es lo primero y eso lo seguimos demostrando a cumplirle al territorio”.
Por su parte, la psicóloga magíster Bieris Offir Jiménez Torres, directora de Área de Formación, resaltó el impacto de este proceso en el fortalecimiento de la atención a la niñez en los territorios: “Esta es una apuesta al fortalecimiento de la primera infancia en una comunidad vulnerable. Es gratificante para la Institución ver esa transformación de ellas, como desarrollaron su proceso y que hoy estén empoderadas con su nuevo título”.
También, explicó que “El proceso consistió en un diagnostico que permitió armar un plan de estudio especial para fortalecer sus competencias. Es un nuevo reto cumplido y por eso invito a que más madres se sumen y juntos busquemos la manera de cualificarlas para poder contribuir al mejoramiento de la formación y atención de la primera infancia en sus comunidades. Les agradezco porque de ellas también aprendimos bastante y las invitamos a seguir formándose para que ahora busquen su título como profesional en primera infancia”.

