Con un llamado a los gobierno saliente, de Gustavo Petro, y entrante, de Abelardo de la Espriella, para desescalar la confrontación y facilitar una transición pacífica, la ONU presentó este miércoles ante el consejo de seguridad su nuevo informe sobre la situación en el país.
A través de su jefe de misión, Miroslav Jenca, las Naciones Unidas rechazaron las tensiones políticas y la polarización antes y durante las elecciones y con las confrontaciones que dieron fin al rompimiento del proceso del empalme.
“El llamado hecho por el Secretario General en su informe a las colombianas y los colombianos, y en particular a sus líderes políticos, para que actúen con responsabilidad en este período con el fin de reducir las tensiones tras unas elecciones tan polarizantes. Es esencial mantener canales de comunicación respetuosos. El Congreso, que iniciará un nuevo mandato de cuatro años el 20 de julio, puede desempeñar un papel importante a la hora de facilitar el diálogo entre partidos”, señaló.
La ONU también recordó la responsabilidad que tiene el presidente electo de implementar de forma efectiva la firma del Acuerdo de Paz de 2016, señalando que “aunque aún queda mucho por hacer para alcanzar plenamente sus objetivos, el Acuerdo ha sentado bases esenciales para establecer una paz y una seguridad duraderas; su implementación continuada, e incluso acelerada, sigue siendo fundamental para el presente y el futuro de Colombia”.
En la presentación de este informe, que abarca el periodo comprendido entre el 27 de marzo y el 26 de junio de 2026, señala que aún se mantiene la preocupación por la seguridad producto de los limitados resultados de los procesos de diálogos de paz iniciados por el gobierno saliente.
Vacíos de seguridad, gobernanza y desarrollo que persisten desde hace tiempo, sumado a la insuficiente implementación del Acuerdo son algunos de los hechos que cuestionan desde la ONU como la persisten los graves problemas de seguridad en regiones como el Catatumbo y el Cauca.
“No solo han sufrido durante décadas las consecuencias de la guerra y la falta de una presencia estatal integral, sino que estas condiciones también se han agravado en los últimos años. Condenamos las continuas amenazas y actos de violencia de los grupos armados contra la población civil, el reclutamiento y la utilización de niños, niñas y adolescentes, los secuestros y otras acciones que han provocado confinamientos y desplazamientos”, cuestionó Jenca.
Otro de los puntos que trata el informe tiene que ver con la seguridad física y las garantías judiciales los antiguos líderes y excombatientes de las FARC-EP que se desarmaron en virtud del Acuerdo, donde se hace un llamado al gobierno futuro para que “los esfuerzos de consolidación de la paz se reorienten hacia una mayor aplicación del Acuerdo de Paz”.
De cara a la llegada de un nuevo presidente al país, la ONU resalta la importancia de proteger los avances logrados, ampliar la seguridad y el desarrollo mediante una mayor presencia del Estado en las regiones que aún se ven gravemente afectadas por el conflicto, y garantizar que se haga justicia bajo los términos del Acuerdo para quienes más han sufrido.
Al cumplirse dos años de la firma del acuerdo de paz de 2016, señalan que “este plazo restante ofrece un horizonte útil para trabajar en la aceleración y consolidación el progreso en aspectos que ya han avanzado considerablemente a lo largo de los años —y que siguen siendo importantes para la paz y la seguridad duraderas del pueblo colombiano”.
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