La tarea de recuperar la ciudad (I)

Una ciudad como la nuestra, tiene la tarea indeclinable de recuperar el tiempo que a decir de muchos pudo haberse perdido, o perdido está (dicen los más), lo que es inaplazable de cara a alcanzar los propósitos y objetivos que mejores sean para su consolidación social, política, económica y administrativa pública, entre otras necesarias metas que muchas y más falta nos han hecho a través de la historia y falta nos están haciendo, a fin de no afrontar el porvenir con las manos vacías, sin los impulsos y potenciación requeridos.

No se trata de entrar en juguetonas ni tramposas veleidades, puesto que es imposible retrotraer el tiempo por ser finito; además, por cuanto no se puede comprar, multiplicar ni guardar para utilizarlo más adelante, de ahí que sea una obligación aprovecharlo personal e institucionalmente de la mejor manera posible, ya que cada instante que se deja pasar sin explotarlo en favor, es un instante desperdiciado y bien sabemos que nunca volverá. El tiempo es un todo  importante y valioso, por lo que utilizarlo de manera íntegra en el desarrollo de los pueblos para hacerlos más productivos colectivamente, debe y tiene que ser un imperativo.

No podemos seguir aplazando más ser una ciudad exitosa y próspera, sobre todo cuando tenemos todo para alcanzarlo, hecho que por sí mismo impone que hagamos uso pleno del tiempo, lo atesoremos y respetemos tanto, como respetarse debe el tiempo de los gobernados. Entender nuestros mandatarios que debemos como organización territorial, darse más a una adecuada planeación, toda vez que los imprevistos pueden pasar, así como las circunstancias ajenas a nuestro control que alteran los planes, lo que modifica la rutina y compromete los objetivos, debiéndose en consecuencia recapitular rápidamente las metas, identificar las acciones prioritarias para alcanzarlas, y establecer un plan extraordinario y agresivo para conseguirlas sin alterar las fechas convenidas.

Bueno es iterar que el tiempo perdido no se puede recuperar, lo que sí podemos hacer es cambiar el enfoque, hacer ajustes, redoblar esfuerzos, afinar dicho enfoque, optimizar todos los recursos y echar mano de la creatividad para alcanzar los objetivos que se han tenido antes de las contingencias acaecidas. Rescatar el tiempo desperdiciado no es factible, pero con la mentalidad correcta puede ser el transformador requerido para pisar el acelerador a fondo y conseguir los  propósitos. No dejemos que todo se pierda y utilicemos estrategias tales como reconocer el estatus de todos los proyectos, actualizar las prioridades, enfocarse mayormente en lo importante, redistribuir los recursos; y, trabajar tiempo extra.

Tratar de recuperar el tiempo perdido, si bien es una ilusión, algo no factible que se dificulta mayormente cuando circunstancias extraordinarias -y muchas veces ajenas a nuestro control- nos hacen perder el tiempo, nuestra respuesta contundente tiene que ser inmediata y audaz, evaluar la situación, reajustar prioridades y hacer un uso más inteligente y efectivo de todos nuestros recursos, a fin de poder avanzar más rápido, reparar el daño lo más posible y alcanzar nuestros objetivos de acuerdo con lo

*Jurista. Especializado en Derecho Penal. Derecho Laboral. Docente Universitario.

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