La transición gubernamental más tirante y conflictiva de los últimos 50 años

 

Hace 28 años el país vivía la que hasta ese momento fue la transición de gobierno más compleja, la salida del gobierno de Ernesto Samper Pizano que estuvo rodeada de la financiación que tuvo su campaña de dineros del Cartel de Cali y la llegada de su principal crítico, el gobierno de Andrés Pastrana.

Sin embargo casi tres décadas después ya hay un cambio de gobierno que se ubicará en la historia patria como la más compleja, conflictiva y cruzada de duras reclamaciones al punto que se habló hasta de golpe de estado a un gobierno que apenas comenzará hasta el siete de agosto, en un mes.

Lo que se vive en este momento ya se había empezado a ver desde la campaña presidencial, cuando desde las dos candidaturas, Abelardo De La Espriella e Iván Cepeda, los fuertes descalificativos en ningún momento bajaron. Mientras que desde las filas del oficialismo tildaban a De La Espriella de ser paramilitar o narcotraficante, en las filas del hoy mandatario electo siempre se habló de Gustavo Petro e Iván Cepeda como corruptos y jefes de los grupos armados ilegales de la guerrilla.

Todo esto llevó a que la tradicional etapa del empalme que se da en todos los cambios de gobierno fuera completamente diferente. La misma arrancó con un señalamiento del presidente y vicepresidente electos de que se sentarían en la mesa con el gobierno más corrupto en la historia de Colombia, y de ahí que en el primer cara a cara formal el pasado 3 de julio, el vicepresidente entrante José Manuel Restrepo habló de al menos siete líneas rojas marcadas de corrupción, en áreas como la paz total, la finanzas públicas y la firma de miles y miles de multimillonarios contratos que se están firmando el epílogo del gobierno.

Pero desde la que será la nueva oposición, el saliente presidente Gustavo Petro y el senador Iván Cepeda, el tono igualmente fue fuerte. Tras las afirmaciones que no permitirían llevar el empalme a que fuera un show mediático de parte de De La Espriella y Restrepo, se dio también la fuerte andanada de Petro, Cepeda y el ministro de Hacienda, saliente, Germán Ávila, que hablaron de seguir adelante con la desobediencia civil, la cual ya arrancó sin importar que no es aún 7 de agosto, pero ante todo porque se alejan de los señalamientos del nuevo gobierno que Petro es el que orquestó toda la corrupción que fueron encontrando.

Y aunque Petro ya había aceptado que De La Espriella será su reemplazo, volvió nuevamente a su teoría que hubo fraude en la elección presidencial, en particular con la votación de los colombianos en los Estados Unidos, por lo que señaló que para él verdadero presidente es Iván Cepeda.

Tras ese desconocimiento, la congelación, y casi que rompimiento, del proceso de empalme, fue que el presidente electo reiterara que no se reunirá con el que califica como el mandatario más corrupto, Gustavo Petro, pero también porque cree que desde esa administración es que se está promoviendo un golpe de estado en su contra, por lo que incluso hizo un llamado a las fuerzas militares, de las cuales aún no es su jefe supremo, que actúen conforme a lo que les ordena la Constitución y no acaten posibles órdenes del saliente gobierno que busquen desestabilizar el ordenamiento institucional.

Quedan aún cuatro semanas para que llegue a ejercer la Presidencia de la República el binomio Abelardo De La Espriella y José Manuel Restrepo, quienes desde ya deberán enfrentar al menos dos grandes manifestaciones que la nueva oposición organizaron en su contra, la del 20 de julio y el 6 de agosto, en donde saldrán a las calles a reclamar que los logros sociales de los últimos años no los acabe el nuevo gobierno.

// COLPRENSA

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