La Constitución del 91 fue fruto de una Asamblea Nacional Constituyente, el mayor acuerdo político de los últimos 50 años. Sin embargo, Gustavo Petro ha querido destruirla por todos los atajos a los que ha acudido. La Carta fue firmada por los constituyentes Álvaro Gómez Hurtado, Horacio Serpa Uribe y Antonio Navarro Wolf.
La Carta de navegación de los colombianos acaba de cumplir 35 años de vida. Sólo un gobierno, el de Gustavo Petro, ha hecho hasta lo imposible por acabarla, o volverla trizas. No le gusta los pesos y contrapesos de que dispone, ni la independencia de poderes.
Ayer sábado el país estuvo recordando la expedición de la Constitución Política del año de 1991, la cual fue el fruto de una asamblea nacional constituyente que había sido convocada por el gobierno del entonces presidente César Gaviria, pero que contó con un amplio apoyo de toda la institucionalidad del país.
El respecto del aniversario, la defensora Iris Marían, expresó que “rendimos homenaje a este acuerdo democrático que ha permitido ampliar derechos, reconocer la diversidad en Colombia y consolidar caminos institucionales para transformar los conflictos y las desigualdades históricas del país”.
Para Marín, “en un momento en el que el país requiere más consensos, respeto por la diferencia, confianza en las instituciones, reafirmamos que la Constitución sigue siendo un marco común que protege a todas las personas sin distinción y que orienta la actuación de las autoridades públicas”.
La defensora igualmente afirmó que “hacemos un llamado a cuidar este acuerdo colectivo, a rechazar toda forma de violencia y estigmatización, a seguir construyendo un país donde la diferencia sea una condición esencial de la democracia y sea vista como nuestra riqueza y no como un riesgo”.
Por su parte el procurador general de la Nación, Gregorio Eljach Pacheco, declaró que “hoy conmemoramos 35 años de la promulgación de la Constitución Política de Colombia. El Procurador exalta la importancia de nuestra Carta Política que consagra los derechos, garantiza la democracia, promueve la participación y fortalece el Estado Social de Derecho”.
Para Eljach, “en estos años nuestra Constitución se ha consolidado como un texto que promueve el pluralismo, la igualdad, la justicia social, la paz, la separación de poderes, la diversidad étnica y cultural, el ordenamiento territorial, la protección del medioambiente, entre otras garantías constitucionales”.
A su turno la presidente del Consejo Superior de la Judicatura, Mary Lucero Novoa, sostuvo que “honrar la Constitución es defender la democracia, proteger derechos y seguir construyendo un país donde la justicia sea el camino hacia la paz y la confianza”.
A través de su cuenta oficial en X, la Defensoría del Pueblo recordó el aniversario de la Carta Política que fue firmada en 1991 y subrayó su papel en la construcción de una sociedad más incluyente y participativa.
“¡La Constitución Política de 1991 cumple hoy 35 años! Rendimos homenaje a este acuerdo democrático que ha hecho posible ampliar los derechos, reconocer la diversidad en Colombia y consolidar vías institucionales para transformar los conflictos y desigualdades históricas del país”, señaló la entidad.
El mensaje estuvo acompañado por un video en el que Iris Marín también hizo una reflexión sobre el legado de la Constitución de 1991 y los avances que ha permitido la Carta Política en distintos ámbitos de la vida nacional, sirviendo como base para fortalecer la democracia y garantizar derechos fundamentales, lo que ha contribuido a “proteger la dignidad humana, garantizar las libertades, reconocer a los pueblos étnicos, avanzar en la igualdad de las mujeres y también de las personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas”.
Asimismo, resaltó que la Constitución también ha impulsado la protección de la infancia, la participación ciudadana, la defensa del medioambiente, y que ha permitido que millones de personas encuentren en las instituciones una vía legítima para exigir sus derechos.
Por ello, señaló que, en el contexto actual, el país requiere fortalecer los consensos democráticos y la confianza en las instituciones. “Reafirmamos que la Constitución sigue siendo un marco común que protege a todas las personas sin distinción y que orienta la actuación de las autoridades públicas”, manifestó.
Durante su intervención, la defensora enfatizó que proteger la Constitución también implica defender valores esenciales para la democracia, como la convivencia, el pluralismo, la separación de poderes, las garantías para quienes piensan distinto y la vigencia integral de los Derechos Humanos.
Igualmente, recordó que el compromiso de la Defensoría del Pueblo está orientado a la protección efectiva de las personas que enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad.
“Nuestro compromiso en la Defensoría del Pueblo es con la defensa de los derechos conquistados y con la garantía efectiva de los derechos de quienes enfrentan mayores condiciones de exclusión, de discriminación, pobreza y violencia en los territorios”, afirmó.
Finalmente, la funcionaria hizo énfasis en la necesidad de que los principios constitucionales tengan un impacto real en la vida de los ciudadanos, y que se siga manteniendo la palabra en la carta. “La Constitución debe sentirse en la vida cotidiana de las personas, en el acceso a la salud, la educación, la justicia, en la protección de líderes y lideresas sociales, en las garantías para la protesta social y para la libertad de prensa, en la defensa de la naturaleza, en las posibilidades de vivir sin miedo y con dignidad”, expresó.
No sin antes recordar que, los cambios duraderos se construyen a través del respeto por los derechos y las instituciones democráticas.
“La Constitución del 91 también nos recuerda que los cambios sociales más sólidos y duraderos son aquellos que se construyen desde el respeto por los derechos, el diálogo democrático y el fortalecimiento institucional. Hoy hacemos un llamado a cuidar este acuerdo colectivo, a rechazar toda forma de violencia y estigmatización, a seguir construyendo un país donde la diferencia sea una condición esencial de la democracia y sea vista como nuestra riqueza y no como un riesgo”, concluyó Marín.

