El próximo domingo tendrá lugar la segunda vuelta para la escogencia de presidente y vicepresidente de la República. El llamado de la democracia es a ejercer el derecho al voto de manera libre, pacífica, respetuosa del orden jurídico y de la dignidad, la autonomía y los derechos de los demás, aunque no se compartan sus ideas políticas.
Colombia es un Estado soberano, democrático, participativo y pluralista. Quien obtenga el mayor número de votos será el próximo presidente de la República -jefe del Estado, jefe del Gobierno y suprema autoridad administrativa- y, desde su posesión, nos representará a todos, ya no solamente a sus partidarios. Según el artículo 188 de la Constitución, “simboliza la unidad nacional y al jurar el cumplimiento de la Constitución y de las leyes, se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos”.
Deberá, en efecto, prestar juramento solemne ante el Congreso y, bajo la gravedad de ese juramento, quedará obligado: “Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia”.
Lo primero que debe garantizar el nuevo gobierno es la prevalencia de la independencia y la soberanía del Estado colombiano. No somos colonia, ni tenemos un carácter subalterno de potencia extranjera alguna, por poderosa que sea.
Y, desde luego, asume el compromiso de velar por los postulados y valores esenciales que la Constitución proclama, respetándolos y haciéndolos respetar: la vida, la dignidad humana, la salud, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, la seguridad social, la educación, la vivienda digna, el conocimiento, la libertad, la paz, todo dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que -como dice el preámbulo de la Carta Política, garantice un orden político, económico y social justo, y comprometido a impulsar la integración de la comunidad latinoamericana.
No puede olvidar el nuevo presidente que, como señala el artículo 1 de la Constitución, son fundamentos del Estado colombiano el respeto de la dignidad humana -sin discriminación alguna-, el trabajo, la solidaridad de las personas que integran nuestra colectividad y la prevalencia del interés general.
Deberá cumplir su actividad y desarrollar sus programas y proyectos con la mira puesta en la prevalencia de los derechos humanos y en la cristalización de los principios inherentes al Estado Social de Derecho. El Estado es el director general de la economía y, en consecuencia, el jefe del Ejecutivo estará obligado a cumplir lo estatuido en el artículo 334 de la Constitución, interviniendo, “por mandato de la ley, en la explotación de los recursos naturales, en el uso del suelo, en la producción, distribución, utilización y consumo de los bienes, y en los servicios públicos y privados, para racionalizar la economía con el fin de conseguir en el plano nacional y territorial, en un marco de sostenibilidad fiscal, el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes, la distribución equitativa de las oportunidades y los beneficios del desarrollo y la preservación de un ambiente sano”.
Como estipula el artículo 93 de la Constitución, los derechos y deberes constitucionales “se interpretarán de conformidad con los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por Colombia”.
Votaré por quien se comprometa en los expuestos términos.
*Exmagistrado*Profesor universitario

