Luis Guillermo Rubio Romero disfruta estar al lado de su familia, especialmente con su esposa Lina Palma y sus pequeños hijos, Luis Santiago y Ada Victoria. /MONTINER ALVIS
En el agitado ritmo de la vida actual, Luis Guillermo Rubio Romero ha aprendido que la paternidad no es un rol solitario, sino una sinfonía de equipo.
Como administrador de empresas y gerente territorial en Energía Aire, su rutina exige rigor y toma de decisiones, pero al cruzar la puerta de su casa, su rol cambia radicalmente: se convierte en el pilar afectivo de su familia.
Ser padre en la actualidad es un reto que ha mutado. Ya no se trata solo de ser una figura de autoridad distante; es un ejercicio diario de aprendizaje, comprensión y, sobre todo, de conexión afectiva. Así lo vive Luis Guillermo Rubio Romero, quien define esta etapa de su vida como una tarea difícil, pero profundamente gratificante.
En este camino, Lina Palma Valiente, su esposa, es la pieza clave. Para Luis Guillermo, la autoridad y la crianza son un ejercicio compartido, donde Lina no solo es su compañera de vida, sino su complemento indispensable.
«La autoridad debe ser papá y mamá; ese es el complemento que se requiere para construir un hogar sólido, lleno de principios, afecto y amor», explicó.
Mientras él equilibra su rol profesional con el deseo de estar presente, Lina aporta ese sostén que permite que el hogar sea un refugio seguro para Luis Santiago (7 años) y Ada Victoria (1 año).
Juntos, han logrado transformar la disciplina tradicional en un modelo basado en la confianza mutua y no en el temor.
Ante la llegada del Día del Padre, Luis Guillermo mantiene una postura sencilla. Para él, la celebración no reside en los grandes eventos, sino en la espontaneidad de los suyos. «Siempre espero que mis hijos y mi esposa tengan la iniciativa. Para mí, el simple hecho de estar compartiendo con ellos, así sean las cosas más sencillas, es gratificante», afirmó con emoción.
En este hogar, el rol de padre y esposo se entrelazan para dar prioridad a lo que realmente importa: crear recuerdos. En medio de los informes y las agendas apretadas, Luis Guillermo entiende que el éxito más importante es aquel que se cultiva a diario con los suyos.
Al final, en medio de la agenda ejecutiva que cumple Luis Guillermo Rubio, el mayor reconocimiento para este padre samario es, sin duda, el cariño incondicional de los suyos, que siempre lo reciben con sus sonrisas y un gran abrazo.

