La Institución Universitaria de Santa Marta ya cuenta con más de 1.136 estudiantes activos, 11 programas académicos de educación superior con registros calificados, presencia en zona urbana y rural, proyectos de expansión territorial, investigación reconocida por el Ministerio de Ciencias.
Hay historias institucionales que se cuentan con cifras. Y hay otras que se cuentan con esperanza, liderazgo y resultados.
La historia reciente de la Institución Universitaria de Santa Marta pertenece a la segunda categoría. Hace apenas dos años, la universidad distrital de Santa Marta existía únicamente en el papel. No tenía estudiantes, no tenía programas académicos funcionando, no contaba con sede propia y tampoco tenía una estructura consolidada que permitiera verla como una institución de educación superior real al servicio de la ciudad.
Hoy, la realidad es distinta
La Institución Universitaria de Santa Marta ya cuenta con más de 1.136 estudiantes activos, 11 programas académicos de educación superior con registros calificados, presencia en zona urbana y rural, proyectos de expansión territorial, investigación reconocida por el Ministerio de Ciencias, 4 programas de formación para el trabajo, grupos de liderazgo juvenil, voluntariado, formación en inglés y lengua de señas, y un campus universitario proyectado sobre cuatro hectáreas que marcarán el futuro de la educación superior pública de la ciudad pasó de ser una idea, a convertirse en una institución viva.

LA LLEGADA DE UNA GESTORA
Detrás de este proceso se encuentra la rectora Joceline Azar Nigrinis, una mujer con más de 27 años de experiencia profesional liderando procesos de dirección organizacional, transformación institucional y gestión estratégica en el sector privado y en distintos escenarios de liderazgo. A lo largo de su trayectoria ha trabajado en estructuración de equipos, fortalecimiento organizacional, desarrollo del talento humano y orientación a resultados, construyendo una visión gerencial enfocada en la ejecución, la eficiencia y la capacidad de convertir ideas en proyectos concretos.
El primero de enero de 2024 decidió dar el paso al sector público con una convicción clara: poner toda esa experiencia al servicio de Santa Marta y demostrar que desde la educación pública también es posible hacer que las cosas pasen.
“Siempre he creído profundamente en la capacidad de transformar realidades cuando se trabaja con visión, disciplina y compromiso. Y decidí asumir este reto convencida de que la educación podía convertirse en una herramienta real de transformación para nuestra ciudad”, afirma.

CREER EN LA EDUCACIÓN PÚBLICA
La rectora insiste en que este proceso no puede contarse sin reconocer la decisión política del alcalde Carlos Pinedo Cuello de impulsar la universidad pública distrital. “Lo primero que ocurrió fue que el alcalde decidió creer en este proyecto. La universidad estaba a punto de morir, y él tomó la decisión de devolverle a Santa Marta la esperanza de contar con una institución pública de educación superior”, explica. A partir de ese momento comenzó el trabajo de consolidación institucional.
Uno de los primeros grandes logros fue la obtención de los primeros registros calificados de la institución, permitiendo abrir los programas de Gastronomía, Turismo, Marketing Digital y Gestión Logística, diseñados pensando en las necesidades económicas y productivas de Santa Marta. “Queríamos programas pertinentes. Programas que conectaran la educación con oportunidades reales para nuestra gente”, señala la rectora.
La universidad comenzó a llenarse de sueños
En el segundo semestre de 2025 llegaron los primeros estudiantes, jóvenes que apostaron por una universidad que apenas estaba comenzando su camino. Pero antes de abrir las puertas había una tarea urgente: adecuar espacios dignos para recibirlos.
La institución inició un proceso de adecuación y organización de espacios en el INEM Simón Bolívar, sede donde actualmente funciona la universidad, preparando aulas, ambientes académicos y espacios institucionales para garantizar condiciones adecuadas de formación. “La educación pública no solo debe existir. Debe existir con calidad y dignidad”, sostiene Joceline Azar.

La educación superior llegó a donde nunca había llegado
Uno de los procesos más significativos de la gestión ha sido la expansión de la educación superior hacia territorios donde históricamente no existía oferta universitaria pública. La USM llegó a Minca y Buritaca mediante alianzas con instituciones educativas rurales, llevando programas de educación superior a jóvenes que antes debían abandonar sus territorios para acceder a oportunidades académicas. Pero la apuesta no se quedó únicamente en abrir grupos académicos. La institución también gestionó proyectos de adecuación y mejoramiento de infraestructura educativa en estas zonas, fortaleciendo espacios compartidos entre educación básica, media y superior. Y posteriormente avanzó en uno de los proyectos más ambiciosos de su historia: el Multicampus Universitario de Buritaca. El proyecto, aprobado en 2025 dentro de la estrategia nacional de fortalecimiento de la educación superior pública en los territorios, supera los 11.671 millones de pesos e incluye infraestructura universitaria para la zona rural de Santa Marta.
“Ese multicampus no es solamente una obra. Es un mensaje para los jóvenes de la zona rural: la universidad pública también puede llegar hasta donde ellos están”, afirma la rectora.
Las nuevas ingenierías y la universidad del futuro
Mientras la universidad empezaba a consolidarse, también comenzó el trabajo de construcción de la oferta académica del futuro. En 2025, la institución radicó siete nuevos programas organizados por ciclos propedéuticos, equivalentes a catorce programas articulados entre formación tecnológica y profesional que hoy ya cuentan con registro calificado. Estos programas son: Diseño de Modas, Ingeniería Agrícola, Ingeniería Eléctrica, Ingeniería de Datos e Inteligencia Artificial, Ingeniería Topográfica y Geomática y Arquitectura.
Sin embargo, hay un programa que la rectora considera especialmente simbólico para la ciudad: Ingeniería del Agua y Desarrollo Sostenible. “Santa Marta necesita resolver uno de sus desafíos históricos: el agua. Y los grandes problemas de las ciudades no se solucionan solamente con obras; también se solucionan formando el talento humano capaz de diseñarlas, operarlas y sostenerlas en el tiempo”, asegura.

UNA UNIVERSIDAD PARA TRANSFORMAR VIDAS
La universidad también comenzó a desarrollar programas complementarios dirigidos no solo a estudiantes universitarios, sino a la ciudadanía en general. En 2025 se abrieron cursos de inglés en diferentes niveles, entendiendo que Santa Marta necesita fortalecer competencias lingüísticas en una ciudad donde el turismo representa una de las industrias más importantes para su desarrollo económico y social. La institución también abrió cursos de Lengua de Señas Colombiana, en una apuesta por la inclusión y por la construcción de una ciudad más accesible. “Educar también es construir una ciudad más preparada, más abierta al mundo y más incluyente”, afirma la rectora.
BECAS, ACCESO Y PERMANENCIA
Otro de los pilares de la gestión ha sido ampliar las oportunidades de acceso a la educación.
Gracias al respaldo del alcalde, doctor Carlos Pinedo, en 2025 fueron otorgadas 200 becas para formación gratuita en programas técnicos laborales en áreas como Auxiliar Administrativo y Marketing y Redes Sociales.
Además, nació el CIES —Ciclo de Ingreso a la Educación Superior—, una estrategia orientada a nivelar y acompañar a estudiantes en su proceso de adaptación a la vida universitaria. Dentro de esta iniciativa también se creó el CIES-PreICFES, cuya primera prueba piloto con estudiantes de la IED La Paz logró resultados superiores a la media institucional del colegio.
Además, la Institución Universitaria de Santa Marta logró uno de los reconocimientos más importantes de su corta historia institucional en materia de permanencia estudiantil, el proyecto “Sistema Integral de Acompañamiento Académico – SIAA: Acompañar para Permanecer”, presentado ante el Ministerio de Educación Nacional en una convocatoria nacional donde participaron 57 instituciones de educación superior públicas del país, obtuvo el primer lugar a nivel nacional, permitiendo gestionar recursos superiores a los 1.500 millones de pesos para fortalecer las estrategias de acompañamiento académico y psicosocial de los estudiantes.
“Este reconocimiento confirma que estamos construyendo una universidad que no solo abre oportunidades de acceso, sino que también acompaña a sus estudiantes para que permanezcan, crezcan y logren culminar su proyecto educativo”, afirma la rectora.

Investigación, liderazgo y transformación social
La consolidación académica de la universidad también empezó a reflejarse en investigación. El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación reconoció oficialmente dos grupos de investigación de la USM: el Grupo de Gestión Sostenible y Cambio Climático y el Grupo de Competencias Humanas y Desarrollo Integral.
Pero la universidad también decidió asumir un papel activo en la transformación cultural de Santa Marta. Por eso nació el Tren del Legado, un movimiento de transformación social orientado a promover una nueva cultura ciudadana basada en el respeto, el cuidado del espacio público y el amor por Santa Marta. Junto a esta iniciativa surgieron el Observatorio de Cultura Ciudadana, el voluntariado institucional y la Escuela de Liderazgo de la USM, con el propósito de formar ciudadanos comprometidos con el futuro de la ciudad.
El gran símbolo del futuro: el campus universitario
Uno de los anuncios más importantes de este proceso ha sido la cesión de un predio de cuatro hectáreas entregado por el Alcalde de Santa Marta para la futura sede principal de la universidad. Allí se proyecta la construcción del campus universitario de la USM, con laboratorios, espacios de investigación, zonas académicas y ambientes modernos para miles de estudiantes. “Ese campus simboliza algo mucho más grande que infraestructura. Representa una ciudad que decidió apostar por su juventud, por su talento y por su futuro”, afirma Joceline Azar.

DE CERO A MIL
La rectora resume estos dos años con una frase: “Pasamos de cero a mil.” Y quizá esa es la mejor manera de describir el proceso.
Una universidad que hace poco existía únicamente en documentos, hoy se consolida como una institución que ya está formando estudiantes, ampliando oportunidades y construyendo futuro para Santa Marta.
La meta institucional es cerrar el año 2026 con más de 2.500 estudiantes activos, consolidando así uno de los procesos de crecimiento más importantes en materia de educación superior pública que ha vivido la ciudad en los últimos años.
“Las universidades no se construyen de un día para otro. Se construyen con visión, con trabajo y con el compromiso de quienes creen que la educación transforma sociedades. Y eso es precisamente lo que hoy está ocurriendo en Santa Marta”, concluyó la rectora Joceline Azar Nigrinis

