Los caudillos ilustrados

El prestigioso historiador Alfonso Múnera acaba de publicar el libro “Rafael Núñez y los caudillos ilustrados. El sueño europeo en América Latina” donde explora una nueva faceta de la intrincada personalidad del solitario del Cabrero.

Este libro es una contribución a lo que podríamos llamar “la nueva cosecha de estudios sobre Núñez” que ha aparecido recientemente en Colombia. El otro estudio publicado el año pasado fue el de Daniel Gutiérrez Ardila sobre la “Regeneración”, que fue comentado desde esta columna hace ya algunos meses.

Es muy estimulante que el interés de historiadores tan connotados como los citados haya vuelto su mirada sobre la obra de Rafael Núñez y su marco histórico que fue el siglo XIX. La Regeneración es una época aún por escudriñar, llena de enseñanzas, que debemos ir redescubriendo en este siglo XXI, pues deja muchas enseñanzas.

El estudio de Múnera tiene a mi entender dos grandes notas de calidad. Es un estudio concienzudo de los textos de la “reforma política”, que es el nombre que recibió la inmensa compilación de artículos que produjo el señor Núñez a través de su larga vida como escritor en multitud de periódicos de la época.

El segundo mérito de este trabajo es su enfoque original para ubicar lo que fue Núñez y su fértil labor como gobernante y pensador.

El trabajo de Múnera consiste en varios ensayos (no es propiamente una biografía) a través de los cuales desmenuza la obra de Núñez como uno de los tres “caudillos ilustrados” que, según Múnera, ocuparon el escenario latinoamericano en la segunda mitad del siglo XIX. Los otros dos fueron Benito Juárez en Méjico y Gabriel García Moreno en el Ecuador.

La triada Núñez, García Moreno y Juárez conforman lo que el autor denomina los “caudillos ilustrados” que dirigieron la suerte de sus países por largos periodos, que se diferencian de los caudillos iniciales de las repúblicas latinoamericanas que serían los “caudillos militares”, aquellos que acompañaron al libertador Simón Bolívar en sus campañas romper las cadenas con la madre patria.

Estos tres “caudillos ilustrados” que analiza Múnera tuvieron todos ellos sesgos de autoritarismo innegables. De una u otra manera les molestaban los controles constitucionales que imponían las normas republicanas. Y buscaron (cada uno a su manera) acomodar las instituciones de sus respectivos países al molde de sus pretensiones autoritarias.

Fue grande la obra de los tres caudillos analizados por Múnera. Todos creyeron y trabajaron persistentemente por apoyar el progreso material de sus respectivos países. Núñez, por ejemplo, fue el primer impulsor de los esbozos de los ferrocarriles en Colombia. Su obra en lo económico fue inmensa.

Contra lo que se cree por la leyenda negra que se construyó luego sobre la Regeneración, ésta fue rigurosamente respetuosa de la sanidad monetaria. El dogma que consideraba el señor Núñez como timbre de honor de respetar los límites de las emisiones de papel moneda de curso forzoso a los 12 millones de pesos se observó con rigor. Las tasas de interés heredadas de los gobiernos radicales bajaron sensiblemente durante la Regeneración, lo que hizo posible el desarrollo de la caficultura y de la ganadería. Cuando vino el escándalo conocido como las emisiones clandestinas el pensador del Cabrero ya había dejado el poder. Lo mismo ocurrió cuando llegó la primera hiperinflación que sufrió Colombia como resultado de la guerra de los mil días que se financió a punta de emisiones. Ya había desaparecido la Regeneración para ese triste momento de nuestra historia.

El punto que destaca Múnera es la característica de los tres “caudillos ilustrados” por el autoritarismo y el gobierno fuerte.

Un solo párrafo del libro ayuda a entender esta faceta autoritaria de Núñez. Escribe, por ejemplo, lo siguiente: “el primer decreto de Núñez que eliminaba los derechos democráticos, garantizados por la constitución de 1863 se emitió en 13 de julio: suspendía la publicación de periódicos… En marzo del año siguiente, con el partido liberal derrotado por completo, Núñez cerró periódicos incluso por criticar sus medidas económicas. Aún más importante que su esencia fue la forma como se promulgaron esas órdenes. Por ejemplo, el 6 de marzo de 1886 envió un telegrama al estado de Antioquia diciendo. “periódico Cartel censura medidas económicas cardinales del gobierno nacional. Sírvase disponer suspensión periódico. Núñez”.

La obra de la Regeneración con sus luces y sombras fue una época en la que Colombia se modernizó. Poco tiempo después vendría la terrible guerra de los mil días, pero para ese momento ya la Regeneración no estaba en el poder. El libro de Alfonso Múnera sirve para apreciar con seriedad aquellas luces y sombras.

*Exministro de Estado

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