Por:
ROCIO E.
FONTANILLA DAZA
Con un lleno total en la sala de cine, en Santa Marta, que superó todas las expectativas, se llevó a cabo el estreno de ‘La Marcha del Hambre’, un largometraje documental que rescata del anonimato una de las gestas sindicales y pedagógicas más importantes de Colombia.
La producción recibió una ovación de pie del público, por su esmerada elaboración, rigurosa investigación y el detallado relato de una travesía titánica: el recorrido de más de 1.600 kilómetros que en el año 1966 emprendieron cientos de educadores, soportando el frío implacable de la cordillera, desmayos por el desgaste físico, constantes sustos y el acecho de las autoridades de la época, los profesores marcharon desde Santa Marta hasta la capital del país.
Como símbolo de la fidelidad y el arraigo de esta lucha, la historia destaca que incluso, un perro, mascota de la familia de uno de los marchantes, se sumó a la caminata y los acompañó fielmente durante toda la travesía hasta Bogotá.
Con el respaldo de la Universidad del Magdalena, la Alma Mater continúa demostrando que desde las regiones se lidera el desarrollo creativo, el cine con propósito y la protección de la memoria histórica del país.
En aquella mítica jornada, los profesores marcharon desde la ciudad de Santa Marta hasta llegar a la capital del país, para exigir una salud digna, pagos oportunos y un trato que exaltara la labor tan importante que realiza un docente por la educación.
«CINE CON PROPÓSITO»
Días antes del esperado estreno, un comunicado emitido por la Universidad del Magdalena ya anticipaba la magnitud de lo que se proyectaría en pantalla. La productora ‘Polanco Uribe’ había calificado el documental como una «impresionante historia de gran convicción y de una pasión y un compromiso con lo que ellos necesitaban defender y luchar, que era su lugar como docente, su profesionalización y, sobre todo, en pro de la educación pública”.
Este esfuerzo conjunto entre el equipo de producción, los coproductores y Unimagdalena, no solo buscaba poner en salas de cine una pieza artística, sino saldar una deuda histórica con el Magisterio del departamento del Magdalena, demostrando que si los docentes están unidos, el mensaje de dignidad debe seguir siendo claro y fuerte.
UNA LUCHA CONTRA EL OLVIDO
El documental fue dirigido por Sorani Marín, quien lo define así: “Soy la directora de la película, la ‘hija’ de los marchantes, la discípula”. Para Marín, hija de una maestra, este proyecto nació en el año 2018 desde las entrañas de su propia historia familiar y tomó forma tras ganar un primer estímulo económico en 2019.
»Fue un largo y doloroso proceso, sobre todo por lo que ha significado ver partir al cielo a otros caminantes durante este tiempo. Empezamos la investigación y escritura en 2018; la historia era enredada y lograr verla hoy ‘redondita’ costó mucho. Además, atravesamos la pandemia. Para un documental es muy difícil llegar a las salas de cine, pero esto es un esfuerzo conjunto con la Universidad del Magdalena y los coproductores para sacar adelante este sueño cinematográfico que concebimos con los marchantes», explicó la directora.
Marín enfatizó que el propósito de la obra es netamente nacional: «Esta película es una lucha contra el olvido. Es una historia que fue arrancada de los renglones de la historia oficial de Colombia, invisibilizada y minimizada. Queríamos conquistar el corazón de los colombianos para que nunca más nadie se atreva a decir que esto no existió».
EL TESTIMONIO VIVO DE LAS HEROÍNAS
El momento más conmovedor de la velada ocurrió cuando las maestras sobrevivientes de la gesta de 1966, entre ellas las profesoras Consuelo Lozano de Cardiles, Elvanys Amaris, Elia Ruth Jiménez y Josefina Cotes Cuadro, compartieron sus testimonios frente a un público visiblemente conmovido.
Una de las marchantes, oriunda del corregimiento de Tenerife, Magdalena, recordó la odisea que significaba organizarse en aquella época bajo el liderazgo de Rafael Hernández:
»El 23 de septiembre salí de mi pueblo, cogí una chalupa, llegué a Plato, de ahí, un bus a Calamar y otro bus me trajo a Santa Marta. Todo lo que hice para venir a luchar con fuerza, amor y valentía por los educadores colombianos. La película es la única que nos ha hecho visibles, porque el Gobierno no ha dicho nada. Le agradezco al grupo de la película por escuchar nuestras voces».
Por su parte, la profesora Consuelo rememoró la mañana del 24 de septiembre de 1966, cuando partieron tras una misa de Te Deum en la Plaza de la Catedral Basílica:
»Santa Marta fue testigo silencioso. Salimos entre cohetes y bombas de despedida; me hacía recordar a Cristóbal Colón saliendo a descubrir mundos. Éramos cerca de 800 los que iniciamos y solo 86 logramos llegar a Bogotá. Luchamos por un trato más considerado, porque al maestro se le veía como nada. No es que el Gobierno nacional no girara los aportes, es que los políticos de aquí se robaban el dinero».
Consuelo cerró su intervención dejando un legado contundente para las nuevas generaciones: «Esto se lo dejamos como legado a la juventud, a los jóvenes de esta y de las futuras generaciones. Luchen por sus derechos, pero en forma pacífica. Fue una protesta sin derramar una sola gota de sangre, y así se logra más».
EN CARTELERA
Debido al éxito rotundo y a las filas de personas que se quedaron por fuera en esta primera función, los realizadores informaron que el documental continuará su circuito nacional e internacional.
Tras presentarse en Bogotá que también fue un éxito y lleno total, llegando a Cali, entre otras ciudades del país, ‘La Marcha del Hambre’ regresará a Santa Marta con dos funciones especiales en el Cinema Golden (centro comercial Arrecife) en El Rodadero, hoy martes 19 de mayo y jueves 21 de mayo, donde los asistentes no solo podrán ver la producción, sino también recibir postales autografiadas por las propias maestras marchantes.
El llamado final de la producción y de la Universidad del Magdalena, es seguir llenando las salas de cine, pues la permanencia en cartelera dependerá del apoyo del público para que la voz de los legendarios caminantes de 1966 siga sonando fuerte en todo el territorio colombiano.

