Esta propuesta expositiva invita al espectador a reconocer el cuerpo como un territorio sensible donde habitan memorias visibles e invisibles.
La Universidad del Magdalena desde la Dirección de Proyección Cultural y el Museo de Arte inaugura hoy la exposición titulada: “Cuerpo y memoria: la memoria hace cuerpo, el cuerpo hace memoria”, la cual propone una reflexión sobre la manera en que las experiencias vividas se inscriben en el cuerpo y cómo, a su vez, el cuerpo se convierte en un archivo de recuerdos, emociones y significados.
El acto de inauguración de la exposición será este jueves, a las 7:00 de la noche, en el Centro Cultural de la Universidad del Magdalena (Claustro San Juan Nepomuceno), entrada gratuita.
Esta propuesta expositiva invita al espectador a reconocer el cuerpo como un territorio sensible donde habitan memorias visibles e invisibles, y donde el pasado se manifiesta en el presente mediante sensaciones, imágenes y acciones.
De esta forma, las obras presentadas dialogan con la idea de que la memoria no solo se piensa, sino que también se siente, se encarna y se transforma, construyendo identidades y narrativas desde lo corporal.
Esta exposición reúne a cinco artistas: Fabiola Flórez Roncancio, Angela Reyes, María del Rosario Combariza, Adriana Lucía Mantilla, y María del Pilar Cuellar; ellas a través de un proceso de conceptualización expresan en sus obras como el cuerpo no solo es presencia física, sino como territorio donde se inscriben experiencias, afectos y huellas del tiempo.
Cuerpo y memoria se entrelazan como procesos recíprocos: la memoria se encarna, se vuelve materia sensible, mientras el cuerpo se transforma en archivo vivo, atravesado por historias personales y colectivas.
Las obras convocadas articulan gestos de cuidado, ruptura, reparación y refugio, configurando un campo poético donde lo íntimo y lo territorial dialogan.
Fabiola Flórez, en su obra ‘El nido y la voz’, indaga en las nociones de refugio, origen y resonancia del cuerpo. Su propuesta evoca la idea del nido como espacio de contención primigenia, un lugar donde la voz se gesta y el cuerpo encuentra su primera memoria.
Ángela Reyes, trabaja desde la idea de dislocación y fisura, abriendo el espacio de la forma hacia tensiones y quiebres que evocan memorias corporales y territoriales.
María del Rosario Combariza, desarrolla una memoria del plástico, donde el gesto de recolectar bolsas recicladas se convierte en archivo material de lo cotidiano. La acumulación, transformación y reconfiguración de estos materiales evidencian cómo los residuos de la vida diaria pueden convertirse en portadores de memoria.
Adriana Lucía Mantilla, su obra se orienta hacia la fuerza, la sanación y la sutura, entendidas como procesos de recomposición simbólica del cuerpo. Sus trabajos plantean la reparación como acto poético y político: coser, unir y sostener.
Finalmente, María del Pilar Cuellar, propone Cartografías del arrullo, una exploración poética y material de los territorios del cuidado, la infancia y la memoria afectiva. Su obra traza mapas sensibles donde el gesto de arrullar se convierte en práctica de transmisión, protección y vínculo.

