Turismo, sostenibilidad, responsabilidad, compromiso

Según la Organización Mundial del Turismo – OMT, ahora UN Tourism, es aquel que considera plenamente los impactos actuales y futuros económicos, sociales y ambientales, satisfaciendo las necesidades de los visitantes, la industria, el entorno y las comunidades anfitrionas. Busca maximizar beneficios locales y minimizar efectos negativos, promoviendo la protección ambiental, la cultura y el crecimiento inclusivo. Es también forma de viajar que equilibra el impacto económico, social y ambiental, satisfaciendo las necesidades de los visitantes, la industria y las comunidades locales, al tiempo que protege el patrimonio natural y cultural para el futuro. Se focaliza en minimizar la huella ecológica, respetar las tradiciones y generar beneficios justos para la población local. Es de igual manera una apuesta común que significa cuidar los recursos naturales, respetar la biodiversidad y garantizar que el desarrollo turístico beneficie a las poblaciones locales. Es en síntesis una forma de viajar que equilibra el impacto económico, social y ambiental, satisfaciendo las necesidades de los visitantes, la industria y las comunidades locales, al tiempo que protege el patrimonio natural y cultural para el futuro. Se enfoca en minimizar la huella ecológica, respetar las tradiciones y generar beneficios justos para la población local.

Somos como ciudad destino admirada por nuestra diversidad natural. Costas, ecosistemas únicos y tradiciones vivas, entre otros muchos atractivos. Seduce la ciudad a millones de visitantes internacionales cada año; además, combinamos un rico patrimonio histórico con, podíamos decir,  modernas ofertas culturales y un compromiso claro con la sostenibilidad. Hoy más que nunca, empezamos a compartir la convicción que el turismo no sólo debe generar crecimiento económico, sino también proteger el medio ambiente y fortalecer las comunidades locales.

Es sin duda el turismo sostenible una apuesta común que significa cuidar los recursos naturales, respetar la biodiversidad y garantizar que el desarrollo turístico beneficie a las poblaciones locales, lo que incluye reconocer el valor de las comunidades todas y su importante papel en la preservación del patrimonio cultural y ambiental, transitar hacia servicios turísticos más ecológicos, por ejemplo, el uso de energías limpias, la reducción de residuos y hacer que la movilidad sostenible sea una prioridad, lo que debe concitarnos a que como Distrito reunamos permanentemente en nuestro caso específico, a expertos, gobiernos y empresas de todas las latitudes para dialogar sobre el futuro del sector, contexto en el que tenemos mucho que ofrecer y aprender cuando se trata de promover un turismo sostenible, responsable y orientado de cara al mañana.

Deben nuestras autoridades buscar afanosamente la posibilidad de oportunidades para la cooperación bilateral, ampliarlas. Que los sectores académicos y empresariales colaboren en proyectos de innovación turística, intercambio académico y capacitación. Que las agencias de cooperación nos apoyen con proyectos que combinan desarrollo regional y conservación ambiental. Acciones estas que buscan fortalecer un modelo de turismo sostenible que integre la adaptación al cambio climático y la protección de los ecosistemas, promoviendo soluciones basadas en la naturaleza y la economía circular, importando además, que se impulse la colaboración entre los sectores público y privado, fortalecer políticas públicas y fomentar la capacitación de comunidades locales y pequeñas empresas turísticas, lo que de manera singular contribuye a reducir la vulnerabilidad ambiental y económica del sector, mejorando los medios de vida y promoviendo un crecimiento inclusivo y respetuoso con el entorno natural.

Es el turismo puente cultural. Cada año miles de turistas nos visitan atraídos por nuestras bellezas naturales, gastronomía, arqueología, hospitalidad, paisajismo y los festivales culturales. Estos intercambios no sólo generan empleo, trabajo, sino que también fortalecen el conocimiento mutuo y el entendimiento entre las sociedades de la comunidad de naciones.

Es de tener en cuenta que ante los retos globales del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, el turismo responsable se convierte en una herramienta de cooperación y esperanza, lo que impone seguir avanzando por un sendero donde las experiencias de viaje contribuyan al bienestar de las personas y a la protección del planeta. Viajar con responsabilidad es, en última instancia, una forma de construir un futuro compartido: más sostenible, más humano y solidario. A eso debemos apostarle sin aplazamientos.

*Jurista. Especializado en Derecho Penal. Derecho Laboral. Docente Universitario.

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