León XIV

Hace un año, tras la muerte del excelente Papa Francisco, el Cónclave de la Iglesia Católica eligió al prelado agustino estadounidense (nacionalizado peruano) Robert Francis Prevost, quien, como homenaje al inolvidable autor de las encíclicas sociales -León XIII-, escogió el nombre pontificio de León XIV.

Desde el primer momento mostró sus enormes capacidades de liderazgo y orientación, en favor de la dignidad humana y los derechos fundamentales, sociales y económicos. En cada homilía y en toda intervención pública, el Santo Padre está enviando al mundo entero numerosos mensajes de amor cristiano, buena voluntad, mutuo respeto, paz y reconciliación. Búsqueda de la verdad, la igualdad y la justicia.

León XIV ha sido claro, directo y valeroso al exponer sus profundas convicciones y al responder a los torpes e infundados ataques del presidente de los Estados Unidos Donald Trump, quien no solamente lo ha ofendido y desafiado en varias ocasiones -a raíz de la razonable posición del Sumo Pontífice y Jefe de Estado Vaticano, contra la guerra y a favor del Derecho Internacional-, sino que, en manifiestas faltas de respeto a los cristianos, llegó al extremo de difundir imágenes elaboradas con inteligencia artificial, presentándose como Jesucristo.

En los últimos días, Trump se ha atrevido a difundir una falsedad: “El Papa prefiere hablar de que está bien que Irán tenga un arma nuclear. No creo que eso sea bueno. Creo que está poniendo en peligro a muchos católicos y a mucha gente», a lo cual León XIV respondió con toda tranquilidad: “La misión de la Iglesia es anunciar el Evangelio, predicar la paz. Si alguien quiere criticarme por anunciar el Evangelio, que lo haga con la verdad».

Ya en sus primeras declaraciones, ante los mensajes papales respecto a los crímenes de guerra, las violaciones del Derecho Internacional Humanitario y los ataques armados por parte de Israel contra la población civil -en especial de Gaza y Líbano-, Donald Trump había sostenido que León XIV es “débil con el crimen y terrible en política exterior”, como si las relaciones internacionales debieran ser siempre violentas e irracionales, a la vez que proclamar la paz, el diálogo y el respeto a la vida humana fuera una demostración de debilidad.

Añadió Trump: “No soy un gran seguidor del papa León. Él es una persona muy liberal, y es un hombre que no cree en detener el crimen”. (…) No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear. “No quiero un papa que considere terrible que Estados Unidos haya atacado a Venezuela (…). Y no quiero un Papa que critique al presidente de Estados Unidos cuando estoy haciendo exactamente aquello para lo que fui elegido”.

Sin perder la calma, el Papa respondió: “No quiero entrar en un debate con él. No creo que el mensaje del Evangelio esté destinado a ser utilizado de la manera en que algunas personas lo están haciendo».(…)“Seguiré pronunciándome con firmeza contra la guerra, buscando promover la paz. Demasiadas personas están sufriendo hoy en el mundo; demasiadas personas inocentes están siendo asesinadas. Y creo que alguien tiene que levantarse y decir que hay una mejor manera de afrontar los problemas y las diferencias”.

León XIV, todo un líder espiritual, sincero y contundente en defensa de la paz, los derechos y las libertades.

*Exmagistrado*Profesor universitario

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