Volvieron los basureros a ‘cielo abierto’

A pesar de los anuncios, sobre el ingreso de nuevos vehículos recolectores y compactadores al parque automotor de la empresa Atesa, y la llegada de nuevos operarios, continua la proliferación de basuras a campo abierto en distintos sectores de la ciudad.

La situación se complica porque hay amago de lluvias, y la fermentación de los líquidos lixiviados, se convierten en focos de enfermedades que con mayor frecuencia ataca a la población infantil.

Sin embargo, a pesar de las alertas por parte de la Secretaría de Salud del Distrito y demás autoridades, se sigue arrojando basuras en las bocacalles de zonas residenciales y hospitalarias de la ciudad que son muy frecuentadas por la ciudadanía.

Los alrededores del Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche, la sede del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, corredores sur y oeste de la Universidad del Magdalena lo mismo que frente a la Terminal de Transporte de Santa Marta, por citar esos, son botaderos convertidos en criaderos de moscas, cucarachas, serpientes, arañas, ratas y otros vectores.

Las reiteradas quejas de la comunidad para vivir en un ambiente sano, no ha sido escuchadas por parte de Atesa y mientras tantos, la recolección de esos residuos no se hace y cada día que pasa es más grande la acumulación de objetos inservibles como cascarones de neveras, muebles viejos, estibas en mal estado, colchones y otros objetos.

FEO ASPECTO

Un feo aspecto es el que a diario ven los pasajeros que llegan y salen de la Terminal de Transporte de Santa Marta, por un basurero que a diario se forma en una de las entradas de los barrios del oriente y sur-oriente de la ciudad.

La primera entrada de las urbanizaciones Ciudad del Sol I, II y II, que conduce a los barrios Andrea Carolina, Santa Cruz, Filadelfia, Sierra Mar y los demás barrios y urbanizaciones que conectan con barrios como El Líbano 2000, Tejares del Libertador, y terminal en la Vía Alterna II Etapa o Ruta del Sol, se encuentra convertida en un basurero.

“Nosotros estamos canso de dirigirnos a Atesa, para que se preste un óptimo servicio, pero son paliativos, llegan recogen dejan todos limpio, pero después demoran hasta cinco días para volver y la acumulación de basura es impresionante”, dijo Roberto Rojas, morador de la zona.

Los afectados por esta medida advirtieron que de continuar el problema van a tomar los contenedores y lo van a ubicar en medio de la doble calzada frente al terminal de buses para que se proceda.

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