La Asociación Colombiana del GLP (Gasnova) manifestó su desacuerdo ante la expedición del Decreto 117 de 2026 por parte de la Alcaldía Mayor de Bogotá que limita las ventas ambulantes debido a su impacto en la movilidad, la seguridad y la convivencia urbana.
El Decreto publicado por la Alcaldía de Bogotá establece nuevas reglas para las ventas ambulantes y el uso del espacio público, a través de las cuales la administración local busca “organizar, recuperar y preservar el espacio público”.
Dentro de los principales cambios se encuentra la creación de sectores donde se permitirá la venta informal, así como otros donde esta actividad estará restringida por razones de seguridad y movilidad.
Además, Gasnova alertó que la nueva normativa prohíbe las ventas ambulantes de alimentos que utilizan el Gas Licuado del Petróleo (GLP) en cilindros, afectando de manera directa a miles de familias que encontraron en esta actividad su única fuente de ingresos.
Según el gremio, esta medida vulnera el derecho constitucional a los servicios públicos y el derecho fundamental al trabajo de más de 10.000 venteros.
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Gobierno y el Instituto para la Economía Social (IPES), en Bogotá existen 10.331 puestos de comida en el espacio público que emplean GLP.
Alejandro Martínez Villegas, presidente de Gasnova, aseguró que el cilindro de GLP es usado de manera segura y eficiente desde hace más de 80 años, por ello hoy 12 millones de usuarios en el país entre ellos los trabajadores informales del sector de alimentos acceden a este servicio público.
“Gracias a su portabilidad y sus propiedades como energético limpio, el uso de cilindros cumpliendo los lineamientos técnicos establecidos por el Ministerio de Minas y acogidos por la anterior administración distrital en la Resolución 1207 de 2020 expedida por la Secretaría de Gobierno de Bogotá, permiten el uso seguro de GLP en cilindros sin representar riesgos para la comunidad”, enfatizó el líder de la organización gremial.
Por otro lado, Martínez Villegas recordó que debido a su alta capacidad calorífica y portabilidad, el GLP es el combustible estándar en todo el mundo para cocinas móviles.
En ese sentido, el dirigente gremial reiteró que la prohibición no es el camino, por el contrario, el servicio público de GLP debe ser visto como una herramienta que genera empleo, fomenta el turismo gastronómico y ofrece opciones de alimentación asequibles a millones de bogotanos.
/Colprensa.

