Hijo de Comesaña acusa a Jannenson Sarmiento de ´amaños de partidos´

En enero de 2024, Jannenson Sarmiento llegó al Unión Magdalena como agente libre, procedente del Danubio Fútbol Club de Uruguay.

El nombre de Jannenson Sarmiento vuelve a quedar en el centro de la polémica en el fútbol colombiano, esta vez tras un comunicado de su antigua empresa de representación, CMARC International, dirigida por Alejandro Comesaña, conocido también en el mundo del fútbol, como ´el hijo de Comseña´ en el que se le vincula con una presunta investigación por supuesto amaño de partidos durante su paso por el Unión Magdalena.

Claro está, que el ´hijo de Comesaña´ hace su relato sin mostrar una sola prueba, y con el amargo sabor de haber sido dejado por fuera de la negociación que finalmente del jugador hicieron los clubes Junior de Barranquilla y el Unión Magdalena.

Alejandro Comesaña, exagente del futbolista, hizo graves señalamientos sin pruebas que se conozcan, ante la opinión pública y en un comunicado en el que menciona presunto amaño de partidos, generando controversia en el fútbol colombiano.

El documento, fechado el 13 de abril de 2026, va más allá de una simple disputa contractual. Allí se informa que el 10 de abril fue presentada en los juzgados de Uruguay una citación a conciliación civil previa a una demanda por daños y perjuicios, por un monto de 925.000 dólares. Con esa querella es claro que Comesaña promueve  un conflicto legal y económico

ACUSACIONES SIN RESPALDO  

Sin embargo, el punto que más controversia ha generado es la afirmación de la citada empresa extranjera sobre la existencia de “pruebas contundentes”, que no la muestra y según el hijo de Comesaña, involucrarían directamente al jugador en un supuesto amaño de partidos en su etapa en el Unión Magdalena. El comunicado no detalla esas pruebas ni presenta soportes que las respalden, y hasta el momento no existe confirmación de autoridades judiciales o deportivas sobre investigaciones formales en ese sentido.

Todo lo contrario, las evidencias que se tienen por los videos de los partidos, es un desempeñó de buen rendimiento del jugador, rendimiento del que se interesó el Junior, club que desde el primer momento que advirtió que detrás del jugador se encontraba el hijo de Comeseña prefirieron entablar negociaciones directas con el club de Santa Marta.

En su narrativa, CMARC International sostiene que esta información fue determinante para romper el vínculo con el jugador, asegurando que el corte de la relación ocurrió tras conocer y “confirmar” dichos elementos. Incluso afirman que posteriormente, el jugador y el club habrían avanzado en negociaciones con Junior de Barranquilla sin la participación de la empresa, lo que habría profundizado el conflicto.

CASO SUBE DE TENSIÓN

En ese contexto, el caso se da en medio de una ruptura previa entre las partes, marcada por desacuerdos contractuales y una disputa legal abierta, lo que inevitablemente influye en la lectura del conflicto.

En entrevista con Blog Deportivo, Alejandro Comesaña defendió su posición y el proceso judicial. “Me da una decepción muy grande… me da vergüenza”, afirmó al referirse al caso.

También señaló: “Se trató de negociar, se le avisó, se le notificó… pero no respondió”, en relación con los presuntos incumplimientos contractuales.

Pero el punto más sensible de sus declaraciones llega cuando insiste en la existencia de material probatorio. “Yo las vi, es más, las escuché… cuando iban 15 segundos pedí que pararan el audio”, aseguró.

Frente a esas afirmaciones personas del entorno del jugador dijeron : ´Ahí está pintado el vivazo de Comesaña, porque no tuvo el valor civil de revelar esas pruebas en su momento, y no esperar tanto tiempo y en vista de que no le han dado nada del queso y la arepa, opta ahora por una narrativa mentirosa´, señaló una persona autorizada para opinar sobre el caso.

Y la verdad es que hasta el momento, esas supuestas pruebas no han sido presentadas públicamente ni validadas por ninguna autoridad, lo que deja el caso en el terreno de los supuestos.

EL TRASFONDO DEL CASO

Y es ahí donde el contexto empieza a pesar más que la narrativa. Porque la denuncia no aparece en medio de una investigación oficial conocida ni respaldada institucionalmente, sino después de una ruptura contractual fuerte entre las partes y en medio de un conflicto económico abierto

En ese punto, la lectura que empieza a tomar fuerza en el análisis del caso es que este señalamiento llega en un momento que no parece casual. La secuencia de los hechos, abre la puerta a interpretar que el caso podría tener más un trasfondo de reacción o incluso de retaliación dentro de un conflicto contractual, que de una denuncia sustentada en un proceso investigativo ya probado.

LO QUE ESTÁ EN JUEGO

Por eso, lo que preocupa no es solo la denuncia en sí, sino el efecto que tiene: se pone en entredicho el buen nombre de un futbolista que hoy busca consolidarse en el Junior de Barranquilla y, al mismo tiempo, se salpica la credibilidad de una institución sin que exista respaldo verificable de las acusaciones.

Al final, el caso deja una exigencia clara sobre la mesa: si las pruebas existen, deben ser presentadas ante las autoridades. Por el bien del fútbol, por la seriedad del debate y por la responsabilidad que implica hacer este tipo de señalamientos, que no solo afectan a personas sino también la confianza en todo un entorno deportivo. Porque cuando las acusaciones son tan graves, no basta con decirlas. Hay que demostrarla

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