Los disturbios se trasladaron desde el interior del centro de reclusión hacia la vía pública, donde varios internos ocuparon la carrera 5 con calle 10, generando pánico entre residentes y comerciantes que presenciaron la alteración del orden público.
En medio del motín perdió la vida Keiner Steven Almanzo, quien se encontraba privado de la libertad por su presunta participación en el asesinato del empresario Fernando Alfonso Melo Acosta, ocurrido durante un atraco registrado en octubre de 2025 en el sector de Bavaria.

Un individuo muerto y ocho personas heridas, entre ellas un agente de la Policía Nacional, fue el saldo de un motín que se prolongó por más de 12 horas en el Centro de Reclusión de Personas Privadas de la Libertad Norte, ubicado en la carrera 5 con calle 10 de Santa Marta, donde una noche que transcurría con aparente normalidad terminó convertida en un escenario de tensión, incertidumbre y enfrentamientos que alteraron el orden público en pleno Centro Histórico del Distrito.
La situación, que se extendió durante la noche del lunes, la madrugada y parte de la mañana de ayer, obligó la intervención de la fuerza pública y la presencia de organismos de control, mientras residentes y comerciantes permanecían en alerta ante el desarrollo de los hechos.

Lo que en principio habría sido una inconformidad interna por procedimientos de control, entre ellos requisas y posibles traslados de internos hacia otros establecimientos carcelarios, fue tomando fuerza con el paso de los minutos hasta convertirse en una protesta generalizada al interior del centro de reclusión. Una vez el comercio de la zona céntrica cerró sus puertas y el flujo de personas disminuyó, la tensión comenzó a sentirse con mayor intensidad dentro del edificio, conformado por tres pisos y una azotea, desde donde se escuchaban voces alteradas, golpes y movimientos que evidenciaban que la situación estaba lejos de ser controlada.

EL ORIGEN DE LA PROTESTA
La protesta se fue expandiendo progresivamente por las diferentes áreas del centro de reclusión, mientras los internos manifestaban su inconformidad frente a las medidas adoptadas. Con el paso de los minutos, la situación dejó de ser un hecho aislado para convertirse en un episodio colectivo que terminó desbordándose hacia el exterior del recinto, en un momento en el que la ciudad comenzaba a entrar en su habitual calma nocturna, lo que aumentó la percepción de riesgo entre quienes se encontraban en las inmediaciones.

LA PROTESTA LLEGÓ A LA CALLE
A medida que avanzaban las horas, varios reclusos salieron a las afueras del centro de reclusión, algunos con el rostro cubierto y portando piedras, botellas de vidrio, palos y otros objetos contundentes, ocupando la carrera 5 con calle 10 y generando un ambiente de zozobra entre residentes y comerciantes del sector, quienes observaron cómo la situación escalaba rápidamente sin que, en ese momento, existiera un control efectivo. A través de videos difundidos en redes sociales mostraban la magnitud de los disturbios, mientras desde distintos puntos se escuchaban gritos, golpes y el sonido de objetos al impactar contra el suelo y las estructuras cercanas.
EL ESTALLIDO DEL ENFRENTAMIENTO
La llegada de unidades de la Policía Metropolitana de Santa Marta marcó el inicio de un enfrentamiento directo que se prolongó por varias horas, en medio de un escenario complejo en el que los reclusos lanzaban objetos contundentes contra los uniformados, mientras estos intentaban contener la situación y evitar que se extendiera hacia otras zonas del Centro Histórico.

Durante la confrontación, los internos también incendiaron basuras, llantas y otros elementos, cuyas llamas iluminaron parcialmente la escena, aumentando la sensación de desorden y peligro en el sector, donde la oscuridad y el humo contribuían a crear un ambiente aún más tenso. “La riña con los agentes de la Policía se extendió por más de dos horas. Los reos quemaron algunas basuras, llantas, entre otros elementos, exigiendo la presencia de las autoridades competentes con el propósito de ser escuchados”, expresó Jaime Aguilar, un ciudadano que presenció con temor el enfrentamiento.
EL MOMENTO CRÍTICO
En medio de la asonada, y en circunstancias que son materia de investigación, un agente de la Policía Nacional accionó su arma de dotación con el propósito de proteger su integridad ante la agresión de varios reclusos, en un momento en el que la confrontación alcanzaba uno de sus puntos más críticos. Como consecuencia de esta acción, resultó gravemente herido Keiner Steven Almanzo, conocido con el alias de ‘Keiner’, quien se encontraba privado de la libertad y había sido capturado por su presunta participación en el crimen del empresario Fernando Alfonso Melo Acosta, durante un atraco en el sector de Bavaria registrado en octubre de 2025, hecho por el cual también fue capturado otro individuo identificado como Santiago San Juan, alias ‘Placa F’.
Durante el enfrentamiento, Almanzo cayó en medio de los disturbios y fue auxiliado por otros internos, quienes lo trasladaron de inmediato para que recibiera atención médica especializada. Aunque fue llevado hasta la clínica La Castellana, donde ingresó en estado crítico, falleció poco después debido a la gravedad de las heridas, en un hecho que marcó un punto de inflexión dentro del motín y que incrementó la tensión entre los reclusos y las autoridades. “Nosotros vimos que él iba corriendo en medio del enfrentamiento y, de un momento a otro, sentimos la detonación y cayó al piso. Lo auxiliamos y luego se lo llevaron para la clínica, donde finalmente murió. Solo alcanzó a decir ‘manito, no me dejen morir’, y de inmediato lo trasladaron”, expresó un recluso que conocía a Keiner Almanzo.
Tras la muerte de Keiner Almanzo, sus familiares realizaron pronunciamientos públicos en los que solicitaron que se adelanten investigaciones para esclarecer las circunstancias en las que se produjo el hecho, mientras que algunos internos y personas cercanas a los detenidos manifestaron inconformidades relacionadas con las condiciones al interior del centro de reclusión, haciendo referencia a aspectos como el suministro de agua, la calidad de los alimentos y los posibles traslados hacia otros establecimientos, situaciones que, según indicaron, habrían motivado la protesta.

LOS HERIDOS EN MEDIO DEL CAOS
Además del recluso fallecido, otros cinco internos resultaron lesionados como consecuencia de los golpes recibidos durante los enfrentamientos, en medio de una confrontación que se extendió por varias horas y que dejó múltiples afectaciones. Entre los privados de la libertad heridos se encuentran Yosber Zalazar, quien presentó una lesión en la espalda, y Yosber Alexander Zalazar Muñeca, de 20 años, detenido por el delito de extorsión, ambos trasladados hasta el hospital Julio Méndez Barreneche, donde permanecen bajo observación médica con pronóstico reservado. De igual forma, tres agentes de la Policía Nacional resultaron afectados durante los disturbios, lo que evidencia la magnitud del enfrentamiento registrado durante la jornada.
LO QUE ALLÌ SE VIVE
Durante de la tensión que se vivía en el sector, también se hicieron presentes personas que conocen de cerca la situación al interior del centro de reclusión. Uno de ellos fue Darwin José Núñez Martínez, quien estuvo detenido durante ocho días en el centro transitorio Norte y llegó hasta el lugar para acompañar a compañeros y familiares de los internos. “El problema es que los reclusos están cansados por el tema del agua, los alimentos en mal estado y las condiciones en las que tienen a las personas que ingresan allí. A algunos los quieren trasladar para el centro transitorio que queda cerca de la central de transporte, pero muchos no quieren porque han escuchado que allá no hay luz y que la comida también es mala. Además, la cárcel Rodrigo de Bastidas ya no tiene capacidad para recibir más internos, entonces esa es la inconformidad”, expresó el exrecluso, en medio del ambiente de incertidumbre que se vivía en los alrededores.
UNA NOCHE QUE PARALIZÓ EL CENTRO
Durante el desarrollo del motín, los reclusos mantuvieron el control del centro de reclusión durante varias horas, lo que obligó al cierre de establecimientos comerciales ubicados en las inmediaciones del lugar y generó afectaciones económicas, así como un ambiente de incertidumbre entre los comerciantes, quienes observaron cómo la zona se transformaba en un escenario de disturbios en cuestión de horas. La situación mantuvo en vilo a quienes habitan y trabajan en el sector, donde el temor persistió incluso después de que disminuyera la intensidad de los enfrentamientos.

Así fue el diálogo
Con la llegada de la mañana, funcionarios de la Procuraduría General de la Nación, la Defensoría del Pueblo, la Personería Distrital y la Policía Nacional hicieron presencia en el lugar con el objetivo de establecer canales de diálogo con los reclusos y buscar una salida a la crisis. En las afueras del centro de reclusión se instaló una mesa de concertación que permitió escuchar las exigencias de los internos y avanzar en el restablecimiento del orden, tras varias horas de tensión que marcaron el desarrollo de la jornada, con el propósito de alcanzar acuerdos y dar por finalizado el motín.
LA INVESTIGACIÓN
Pese a la prolongada duración del motín y a la intensidad de los disturbios, hasta el momento las autoridades no han confirmado si se registraron fugas de personas privadas de la libertad durante los hechos, mientras que la Policía Metropolitana de Santa Marta, en coordinación con autoridades distritales, adelanta las investigaciones correspondientes para esclarecer lo ocurrido, determinar responsabilidades y evaluar los daños ocasionados durante una noche que dejó en evidencia la complejidad de la situación al interior del centro de reclusión y su impacto en el entorno urbano.
AFECTACIONES AL COMERCIO
El desarrollo del motín también generó afectaciones en el comercio ubicado en las inmediaciones del centro transitorio, donde varios establecimientos se vieron obligados a cerrar sus puertas ante el riesgo que representaban los disturbios y la presencia de reclusos en la vía pública. La situación, marcada por el temor y la incertidumbre, impactó la dinámica económica del sector, especialmente durante la noche y la mañana siguiente, cuando los enfrentamientos y la alteración del orden público impidieron el normal desarrollo de las actividades en una de las zonas más concurridas del Centro Histórico de Santa Marta.

