El accidente dejó golpes y raspaduras en una de las extremidades de la ciudadana y con ello se evidencia los peligros que enfrentan los peatones en la zona.
Caminar por el Centro Histórico de Santa Marta debería ser una experiencia segura y agradable, acorde con la vocación turística y cultural de la ciudad. Sin embargo, para muchos peatones se ha convertido en una actividad de alto riesgo, marcada por la presencia de verdaderas “trampas humanas” que amenazan la integridad de quienes transitan por sus calles.
En las últimas horas, una mujer resultó lesionada luego de caer en una canaleta de drenaje sin rejilla mientras caminaba por el corredor comercial de San Andresito, ubicado en la calle 13, también conocida como calle de la Iglesia Mayor, una de las zonas más concurridas del corazón histórico de la capital del Magdalena.
Según testigos, la mujer avanzaba con normalidad, observando la oferta comercial del sector, cuando inesperadamente el suelo cedió bajo sus pies. La canaleta, que carecía de protección adecuada, había sido cubierta de manera improvisada con un cartón que aparentaba firmeza, pero que terminó colapsando tras la exposición prolongada al sol y la humedad.
Personas que presenciaron el hecho auxiliaron de inmediato a la afectada, quien por fortuna sufrió únicamente golpes y raspaduras leves en sus extremidades inferiores. No obstante, el incidente dejó al descubierto una situación preocupante: infraestructura deteriorada, sin mantenimiento oportuno, con desagües abiertos y acumulación de residuos que, además de provocar accidentes, impiden el correcto drenaje del agua y contribuyen a inundaciones frecuentes.
Comerciantes del sector de San Andresito y de la carrera 5, conocida como avenida Campo Serrano, advierten que este no es un hecho aislado. Según ellos, el Centro Histórico está plagado de registros sin tapa, canaletas descubiertas y medidores expuestos, muchos de ellos producto del robo constante de estos elementos.
La problemática, atribuida en buena parte a actos de vandalismo y hurto, ha llevado incluso a que algunos comerciantes instalen soluciones temporales con tablas o plásticos para cubrir los huecos, medidas que resultan insuficientes y peligrosas. Pese a los operativos de la Policía en articulación con el comercio organizado, los riesgos persisten y los peatones siguen siendo los más vulnerables.
Ante este panorama, la comunidad y el sector comercial hacen un llamado urgente al Distrito para que intervenga de manera integral. Garantizar el mantenimiento de la infraestructura urbana, reforzar la vigilancia y ofrecer soluciones definitivas no es solo una cuestión de imagen, sino de seguridad y vida.
El Centro Histórico, emblema turístico y patrimonial de Santa Marta, no puede seguir siendo un escenario donde caminar implique exponerse a una caída que, en circunstancias menos favorables, podría tener consecuencias fatales. La ciudad le debe a sus ciudadanos y visitantes espacios seguros para transitar sin temor.

