En Nueva York, en la Quinta Avenida, y ya muy cerca de la famosa plaza que acoge principalmente a los estudiantes de la Universidad de Nueva York, un grupo de profesores de la Universidad de Columbia fundó en 1919, la denominada The New School, institución que buscaba propiciar el pensamiento crítico con respecto a la vida política, social y económica.
Su origen tiene que ver con la protesta de algunos profesores eminentes de la Universidad de Columbia que criticaron el ingreso de Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial. El presidente de esa universidad no compartió esa actitud y fue así como surgió esta nueva escuela que luego serviría de sede para que lo que se llamó la “Universidad en el exilio”, que acogió a los académicos del mundo de las ciencias sociales, la filosofía y las humanidades que se opusieron al régimen nazi y que, gracias a la ayuda de muchos filántropos, encontraron un ámbito académico en Nueva York.
Se trataba de una universidad muy diferente a las existentes, concentrada en los estudios que corresponden a lo que denominamos los programas graduados y dirigida, principalmente a adultos. Con un fuerte rechazo a la ortodoxia y a el sistema que caracterizaba el gobierno de las universidades.
La nueva escuela The New School, pronto adquirió un sitio respetable como se lo había propuesto y al pensamiento de personalidades intelectuales muy significativas, entre las que no se pueden olvidar a Hannah Arendt y a Arnold Brecht.
Fue una universidad que mantuvo un vínculo muy estrecho con universidades europeas, principalmente las alemanas. Mario Laserna Pinzón, fundador de la Universidad de los Andes, mantuvo un estrecho contacto con esa nueva escuela, y a ella envió como becarios a dos estudiantes de la Universidad nacional, Carlos B, Gutiérrez y Fernando Cepeda Ulloa, quienes después desempeñarían un papel significativo en la universidad, los Andes. Es una coincidencia muy interesante que Mario Laserna hubiera tomado como modelo para la Universidad de los Andes a la universidad de Colombia donde él estudio y, de alguna manera, hubiera propiciado la influencia de los disidentes de esa universidad que fundaron la New School. Una actitud muy característica de Mario Laserna.
Las circunstancias que hoy afectan el mundo universitario global, por razones que van de los cambios demográficos hasta la revolución que se ha venido produciendo en la búsqueda y generación del conocimiento, se ha visto particularmente agravada en los Estados Unidos por actitudes no muy amigables frente a alguna de las dimensiones que caracterizan el mundo universitario en los Estados Unidos por parte de la administración Trump. Y todo parece indicar que una escuela tan innovadora como la News School For Social Research está afrontando una deplorable crisis que está llevando al desmantelamiento de importantes, programas en el campo de las humanidades y las ciencias sociales y a prescindir de un importante número de profesores de tiempo completo.
Ojalá la generosa filantropía que la hizo posible venga ahora a superar la actual situación para asegurar la continuidad de una institución que ha luchado significativamente por la preservación y el enriquecimiento de un pensamiento crítico y lúcido sobre la vida en sociedad. Crítica, oposición y controversia son esenciales en una sociedad que pretenda estar en sintonía con las corrientes que buscan renovarla y enriquecerla.
*Exministro de Estado

