Directivos del Comité Intergremial del Magdalena sostuvieron una reunión con representantes de la Essmar E.S.P., delegados de las Secretarías de Salud, Desarrollo Económico y Gerencia de Infraestructura para conocer los planes de mitigación a la problemática.
El colapso del alcantarillado y las escorrentías de ‘aguas perfumadas’ tienen en ‘jaque’ la dinámica comercial en el exclusivo sector de Bellavista y Los Cocos.
Con el propósito de atender el llamado de atención realizado la semana pasada por el Comité Intergremial del Magdalena (CIMAG), en conjunto con la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica (Acodres) Magdalena, la Alcaldía Distrital y los representantes de la Essmar E.S.P. activaron un plan para frenar los rebosamientos.
Las escorrentías de aguas residuales debido a los constantes rebosamientos en el Centro Histórico, el sector de Los Cocos y varios puntos de El Rodadero, han impactado a transeúntes, turistas, establecimientos de comida y de entretenimiento.
Frente a las afectaciones generadas se llevó a cabo una reunión con el propósito de revisar la situación y exigir acciones urgentes. La jornada fue convocada por la directora ejecutiva de Acodres Magdalena, Paola Narváez Uribe y se desarrolló en las instalaciones del restaurante Mañe Cayón.
A la cita acudieron representantes de las Secretarías de Desarrollo y de Salud Distrital, delegados del Dadsa, el presidente del Comité Intergremial del Magdalena, Raúl García Rodríguez; el Subgerente de Alcantarillado de la Essmar E.S.P., Abraham Cure; el supervisor de las obras de la Gerencia de Infraestructura.
A dicho encuentro también asistieron afiliados, miembros de la Junta Directiva de Acodres, residentes de las zonas afectadas y medios de comunicación, quienes manifestaron su preocupación por las consecuencias sanitarias, económicas y turísticas que esta problemática continúa generando. Los asistentes coincidieron en la urgencia de implementar soluciones efectivas y de garantizar un trabajo articulado entre las entidades competentes para evitar que la situación se deteriore mucho más.
Durante la sesión, los delegados de la Essmar E.S.P. y de la Gerencia de Infraestructura presentaron las acciones previstas a corto, mediano y largo plazo con las cuales se mitigar la problemática. Como resultado, el subgerente de Alcantarillado y el delegado supervisor de Infraestructura se comprometieron a que, en un plazo máximo de 10 días, no deberían registrarse nuevos rebosamientos en la zona afectada.
Asimismo, se acordó la creación de un Comité de Veeduría, integrado por residentes, administradores de edificios y propietarios de establecimientos comerciales, con el fin de supervisar el cumplimiento de los compromisos adquiridos y hacer seguimiento permanente al avance de las soluciones.
“Desde Acodres realizamos una intervención inicial en la que reiteramos el impacto negativo sobre las ventas, la pérdida de competitividad y las implicaciones en el saneamiento básico que estos rebosamientos continúan causando al sector gastronómico y turístico. Insistimos en la urgencia de implementar soluciones definitivas para garantizar condiciones dignas tanto para los empresarios como para los visitantes y residentes de la ciudad”, señaló la directora ejecutiva de Acodres Magdalena, Paola Narváez Uribe.
Por su parte, el presidente del Comité Intergremial del Magdalena, Raúl García Rodríguez, destacó la nutrida convocatoria de todas las fuerzas vivas de la ciudad, así como el interés manifestado por la Secretaría de Infraestructura y el agente interventor de Essmar E.S.P, pese a que este es ya el décimo cambio en la entidad. Aun así, señaló que han mostrado disposición para trabajar y avanzar en la solución de esta problemática que está afectando el desarrollo turístico y económico de la ciudad.
Acodres Magdalena y el Comité Intergremial reiteran su disposición a seguir acompañando este proceso y a trabajar de manera conjunta para que las soluciones anunciadas se materialicen con prontitud. La ciudad necesita respuestas y resultados, y desde el sector productivo se mantendrá una vigilancia activa hasta garantizar que la normalidad sea restablecida en las zonas afectadas.

