Sigue la tragedia, van 70 quemados con pólvora

Pesar de que apenas está comenzado la época de fiestas decembrinas, ya van 70 quemados. Sin embargo estas cifras representan una disminución del 6,5 % con respecto a lo registrado en el mismo periodo del 2024.

El Instituto Nacional de Salud reveló que con corte al 5 de diciembre se han reportado 70 casos de lesionados por pólvora en todo el territorio nacional.

Estas cifras representan una disminución del 6,5 % con respecto a lo registrado en el mismo periodo del 2024.

Del total de casos, 11 (16,7 %) corresponden a menores de 18 años, y de estos, 3 casos se encontraban acompañados por adultos bajo efectos del alcohol. A la fecha no se han notificado fallecimientos asociados a lesiones por pólvora.

Las entidades territoriales con mayor número de casos hasta el 4 de diciembre son: Antioquia con 31 casos, seguido de Valle del Cauca con 6 casos, Caldas y Cauca con 3 casos cada una; Córdoba, Norte de Santander, Quindío, Risaralda y Sucre con 2 casos cada una.

En cuanto a ciudades capitales, se han presentado casos en: Medellín (21), Armenia, Cúcuta y Pereira dos (2) casos cada una; y, Barranquilla, Bucaramanga, Cali, Manizales, Neiva y Yopal presentan un (1) caso cada una.

El Instituto también indicó que la principal lesión que han presentado los afectados es la quemadura (85%), seguido de la laceración (53%). Los artefactos principalmente asociados a estas lesiones son los totes (28,8%), seguidos de los voladores (25,8%), y otros (22,7%).

Las autoridades reiteraron el llamado a la responsabilidad para esta temporada de fin de año, pidiendo a la ciudadanía abstenerse de manipular este tipo de elementos con el fin de proteger su integridad y la de la comunidad.

LOS ELEMENTOS

Como se sabe, cada diciembre las calles se vuelven una guerra sonora: volcanes, totes, voladores improvisados, pólvora artesanal que no solo está prohibida, sino que es mortal. Las clínicas ya conocen el ciclo: ingresos nocturnos, urgencias saturadas, vendajes improvisados mientras llegan cirujanos plásticos.

Y mientras tanto, los responsables dicen lo mismo de siempre: ´Solo era uno pequeño.  Toda la vida se ha hecho. No pensé que fuera para tanto.

Esa frase, repetida como excusa histórica, es la lápida moral de un comportamiento colectivo que se niega a madurar.

Y aunque, por ahora, no hay fallecidos, la historia siempre se repite: falta un solo chispazo para que diciembre se convierta en duelo. Porque la pólvora no solo quema piel: quema proyectos.

quema sueños. Quema la tranquilidad de quienes jamás la prendieron. Los hospitales están llenos de testimonios que nadie quisiera escuchar: ´No pensé que mi hijo fuera a agarrarla. Fue un descuido de segundos. Creí que estaba apagado. Era solo un volador para que se emocionara.´ El eco de esos errores queda para siempre.

LOS QUE SUFREN EN SILENCIO

Mientras la pólvora explota, hay otros que tiemblan: Los perros corren desesperados, se esconden debajo de camas, se desorientan. Algunos mueren de paro. Los adultos mayores recuerdan traumas. Los bebés despiertan llorando.

Los niños con autismo sufren crisis que nadie ve en titulares. La pólvora no solo hiere por contacto: hiere por ruido, por miedo, por indiferencia.

NO ES PROHIBIR: ES EVOLUCIONAR

Hay quienes dicen que la pólvora es identidad colombiana. Pero también lo fueron:

Las corridas de toros. Los castigos físicos como crianza. El alcohol al volante como gracia. El “no pasa nada” como cultura nacional. Y todo eso ha ido cambiando porque una sociedad que progresa no defiende lo dañino, lo supera.

La región entera necesitan dar ese salto.

Diciembre debe ser luces, pero luces en los ojos, no destellos que ciegan. Debe ser ruido, sí, pero el ruido de risas, no explosiones. Debe ser fiesta, pero de vida, no de hospital.

UN LLAMADO QUE YA NO PUEDE ESPERAR

No es exageración. No es moralismo. No es capricho. Es humanidad. Es responsabilidad.

Es entender que celebrar no implica herir.

Los gobiernos pueden prohibir. Las autoridades pueden decomisar. Pero el verdadero cambio solo llega cuando la sociedad decide no quemarse a sí misma.

QUE ESTE DICIEMBRE SEA DIFERENTE

Que esta vez la comunidad diga: ´No más pólvora.´

´No más niños quemados.´ Que Colombia entera grite: “La tradición no vale más que la vida.”

No hay mejor sonido decembrino que el de un niño riendo. Y no hay peor imagen que la de uno vendado, llorando, con la piel destruida por una mezcla de pólvora y descuido.

Que la fiesta siga, sí. Pero que nadie salga herido.

Porque un país que permite quemar a sus niños no está celebrando: está repitiendo su tragedia.

Todos nos merecemos un diciembre de luces, no de quemaduras. Colombia merece conciencia, no excusas. Que la pólvora se apague.

Que la vida continúe. Y que este año, por fin, la fiesta sea digna de celebrarse.

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