En el municipio de la Zona Bananera, Magdalena, la Institución Educativa de Candelaria enfrenta una crisis que compromete seriamente el bienestar y la calidad educativa de sus estudiantes. Ubicada en el corregimiento de Candelaria, la escuela está sumida en un estado de deterioro que ha llevado a los jóvenes a alzar su voz en busca de soluciones inmediatas.
De acuerdo con un estudiante de octavo grado, la situación es «lamentable» y afecta directamente la calidad del aprendizaje. Los alumnos han revelado que, debido a la falta de aulas adecuadas, han tenido que recibir clases en condiciones improvisadas. «Estamos dando clases en la puerta de un billar», comentaron, haciendo referencia a un espacio no apto para la enseñanza. Asimismo, las clases de educación física se realizan en un pequeño terreno conocido como el “campito”, que tampoco satisface las necesidades educativas.
Además de la carencia de aulas en condiciones, la institución enfrenta problemas graves como la ausencia de acceso a agua potable y el estado deplorable de las instalaciones deportivas. Las canchas están dañadas, y la sala de informática lleva años sin funcionar, lo que limita severamente el acceso a la tecnología educativa.
Frente a esta situación crítica, los estudiantes han hecho un llamado urgente al Gobierno Nacional para que intervenga y solucione estos problemas. Exigen la construcción de un nuevo colegio que garantice condiciones seguras y adecuadas, así como la provisión de agua potable y la reparación de las instalaciones deportivas.
La comunidad educativa de Candelaria está a la espera de una respuesta efectiva por parte de las autoridades, con la esperanza de que se garantice el derecho a una educación de calidad en condiciones dignas. La situación actual no solo afecta el rendimiento académico de los estudiantes, sino que también compromete su bienestar general.

