En la Asociación de Empresarios del Magdalena nos preocupan los resultados que se han comunicado acerca de buenos resultados en los índices de empleabilidad del territorio.
Creemos que es muy importante que tengamos un espacio de análisis técnico como el Ormet con el liderazgo de la Universidad del Magdalena donde se concilien las cifras que entregan las agencias nacionales como el Dane y a partir de la discusión entre académicos, gremios, empresarios y entidades gubernamentales encargadas de las instancias que buscan mejorar la empleabilidad como el Sena, las Cajas de Compensación Familiar y el Ministerio del Trabajo se propongan políticas públicas que realmente se basen en nuestras realidades y necesidades.
Las estadísticas vistas fríamente en un análisis puramente técnico tienen interpretaciones objetivas que reflejan los resultados, pero existen variables para la interpretación como son la definición de los conceptos para que estén unificados y consensuados y por otro lado, la fuente y la obtención de la información, esto puede favorecer que tengamos inconsistencias y que de cara a la población general las cifras emitidas y analizadas por los técnicos y expertos no coinciden con la percepción ciudadana.
El Dane utiliza el concepto de ocupación para evaluar el desempleo, consideramos que ese concepto como elemento de evaluación del empleo, favorece la informalidad, la estacionalidad en la curva de desempleo puede hacernos incurrir en errores de interpretación y de igual manera lo que se favorece es la informalidad,otro fenómeno importante a tener en cuenta y que también favorece la informalidad es la creciente migración que ya representa un alto porcentaje de la población domiciliada en el distrito y se ha convertido en un factor de desplazamiento en el empleo a los naturales samarios y empeora la calidad y cantidad de la remuneración por actividades.
Por todos estos factores no coincidimos en la interpretación de las cifras y que han generado de alguna manera una euforia que nos ubica como una ciudad con buenos indicadores de empleo, cada vez que se publican cifras nacionales nos preocupamos porque los indicadores económicos tienen una clara tendencia a empeorar en muchos sectores productivos y comerciales lo que ha obligado a los empresarios en un escenario de reformas sociales de orientación sindicalista a reducir sus nóminas y hacer ajustes en su fuerza laboral, no entendemos entonces porqué Santa Marta tiene estos resultados que no coinciden con la realidad nacional empresarial reconocida por el Consejo Gremial Nacional, el sector de hoteles, viajes y restaurantes con el IVA y el impuesto al consumo, además del aumento constante del valor de los insumos y alimentos por aumentos de los fletes que se ha agudizado con el alza de combustibles y peajes han obligado a los empresarios de este sector a ajustar su nómina y en muchos casos a recurrir a la contratación informal de los trabajadores.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es el recurso humano que estamos ofertando al sector productivo, tenemos una tasa de deserción escolar por encima de la media nacional, lo que reduce el proceso de formación del talento humano y aumenta la población joven denominada ‘nini’ (ni estudia, ni trabaja), nuestros resultados en las pruebas de evaluación de Estado nos ubican en el penúltimo lugar nacional y si tenemos como referencia que al país a nivel internacional en las pruebas Pisa de la Ocde nos fue muy mal, el panorama es desalentador por lo tanto este debe ser un eje transversal y prioritario para conseguir desarrollo económico, atracción de inversión y cualificación del empleo en nuestro territorio, esto contradice los resultados de las estadísticas que reporta el Dane respecto al Distrito y el Departamento.
Por último, siempre en estos escenarios el emprendimiento se convierte en eje central para la solución de este grave asunto, es hora de que evaluemos cual es la tasa de mortalidad empresarial a 1,3 y 5 años, para que seamos más acertivos y prioricemos donde y como invertir recursos con este propósito, el emprendimiento de subsistencia no genera empleo, no genera riqueza ni representa desarrollo territorial.
Recurrimos a nuestra definición vocacional como territorio «somos un territorio portuario con vocación turística y agroindustrial con una gran riqueza de biodiversidad, étnica y cultural», a partir de esto debemos enfilar nuestros esfuerzos en formación, capacitación y oferta de recurso humano orientado al comercio exterior, logística y competitividad de un Distrito que garantice servicios a estas actividades productivas y de comercio.
El turismo por definición es servicios al visitante, por lo tanto, tenemos la obligación de fortalecer el talento humano para esas actividades.
La agroindustria nuestra que fundamentalmente está orientada a la exportación de productos primarios básicos con poca o ninguna transformación excepto el aceite de palma, por lo tanto, el esfuerzo hay que orientarlo a servicios logísticos.
En definitiva y como conclusión final, la formación y el empleo deben orientarse a servicios.
Por otro lado, nos desgastamos en interminables discusiones sobre cómo atraer inversiones y empresarios que aumenten la matriz productiva, nuestra sugerencia es que las políticas públicas deben orientarse a los sectores servicios que demandan las regiones productivas como la meseta cundiboyacense, el Valle de Aburrá, Área Metropolitana de Bucaramanga y Eje Cafetero, nuestra apuesta debe ser también el comercio exterior, optimizando servicios, sin descuidar la posibilidad de que las empresas con esa vocación, se instalen aquí para que su cadena de suministros se optimice por la conectividad internacional portuaria de Santa Marta que por ahora es la única que ofrece el modo férreo.
No debemos olvidar que tenemos que conciliar las políticas públicas con las estrategias nacionales como la economía popular que en teoría favorece el corporativismo y la asociatividad como una propuesta de reducción de la informalidad.
No podemos equivocarnos y presentar a la comunidad que somos un territorio en auge de empleo, con tendencia al crecimiento, debemos ser optimistas, pero con los pies bien puestos en la tierra, no podemos creernos que en solo seis meses pasamos de un desastre en crecimiento y desarrollo a un Distrito boyante y optimista, cuanto más realistas y aterrizados seamos, mejores serán las alternativas y políticas públicas de corto, mediano y largo plazo.
*Presidente de la Asociación de Empresarios del Magdalena

