El libro titulado El Negro Robles y su época, escrito por el intelectual y consagrado jurista Jacobo Pérez Escobar, fue un especial regalo del liberal guamalero, doctor Carlos Hernández, amigo personal del escritor de la obra y uno de sus más fieles funcionarios cuando fue el último de los tres gobernadores nombrados por la administración del doctor Belisario Betancourt Cuartas (1982 – 1986).
Sabía desde pasados años de la publicación de este importante documento, pero no había tenido la oportunidad de mirar y analizar sus páginas. El interés por devorar la lectura de su contenido no se centraba solamente en conocer a profundidad lo expresado por el reconocido jurisconsulto referido a la memoria de uno de los grandes personajes del liberalismo radical en la época de la segunda mitad del siglo XIX, a esa figura política y de grandes dimensiones sociales a la que no se le ha hecho el justo reconocimiento nacional, sino porque soy autor de un libro que contiene también la biografía de ese inolvidable tribuno.
Sobre la historia de ´El Negro Robles son pocas las investigaciones que se han hecho en torno a la existencia de esta figura salida de la población de Camarones, La Guajira, a pesar de haber conquistado honores y llegar a situarse en las altas cumbres del republicanismo a través de su recia personalidad de su demoledora oratoria contra la opresión, del inmenso conocimiento de la jurisprudencia , de haber sido uno de los grandes del movimiento radical y de haber alcanzado con dignidad los importantes cargos que concede la democracia.
De pronto la acentuada discriminación racial y los opositores de las libertades públicas en la Nación no han permitido que valores humanos como Luis Antonio Robles, José Prudencio Padilla y Juan José Nieto Gil, con ancestrales vínculos negreros, lleguen a los sitios de distinción histórica en una sociedad llena de perjuicios y manejada todavía con criterios raciales heredados desde los tiempos coloniales.
Los momentos existenciales de este caudillo costeño (24 de octubre de 1849 – 22 de septiembre de 1899) son narrados por escritores talentosos que se movieron en esa estremecedora época de confrontaciones ideológicas y de guerras civiles. En sus narrativas dejaron estampadas en destacadas notas el extraordinario desempeño militar, político, educativo y jurídico de este paladín de la democracia, además de la afición por la escritura de temas relacionados con la jurisprudencia y la interpretación política de los acontecimientos de los instantes vividos.
Entre estos destacados escritores que tocaron relevantes aspectos de la vida de Robles, son destacables: José Antonio Iregui con su obra Colombianos Ilustres; Julio H. Palacio, con Historia de mi vida; José María Quijano Wellis, con Memorias autobiografías, históricas y de carácter social; Eduardo Rodríguez Piñeres, con Diez años de política liberal; José María Vargas Vila, con Pretéritas. Además de comentarios escritos en los periódicos: Diario Oficial, el Correo Nacional, El Radical, El Relator, La Voz Republicana de Santa Marta, y otros de igual importancia.
De esa exquisita literatura, y de otras más, se nutrió la recreada pluma del doctor Pérez Escobar al referirse a la vida de Robles, escrita en los años de estudiante del Liceo Celedón, en Santa Marta, y en la Universidad Nacional de Colombia. Pero esta fue publicada 50 años después de haber sido terminada. El concepto emitido en el año de 1949 por el líder liberal, doctor Carlos Lozano y Lozano, profesor del doctor Pérez Escobar, así lo confirma.
Y otro concepto elaborado por el distinguido jurista Apolinar Díaz Callejas referido a la publicación 50 años después de haber sido elaborado el trabajo investigativo, lo reconfirma. De todas maneras, la segunda edición salió a la luz pública en el año 2005.
Son importantes todos los temas que aborda el citado trabajo investigativo que no solo exalta la memoria del líder radical, sino que recorre con sólidos argumentos los acontecimientos de la segunda mitad del siglo XIX. Entre ellos, se destacan las confrontaciones belicistas de 1876, 1885 y 1895; el enfrentamiento doctrinario de las Escuelas del Radicalismo y la Regeneración, lo mismo que la metamorfosis que sufrió el doctor Rafael Núñez en la política.
Sobre la persona de Robles aborda la historia existencial desde su nacimiento hasta su deceso. De ese itinerario se destacan: los estudios primarios, secundarios y universitarios del orador y su recorrido por la administración pública, la política, la milicia, la educación, la jurisprudencia, la escritura y la diplomacia.
Como orador y político se observa el legado de las intervenciones que hizo en los foros legislativos regional y nacional en los años de 1874, 1884 y 1892.
En la administración pública se destacan sus acciones como Director de Educación, Secretario General del Magdalena, Secretario General del Tesoro Nacional y Presidente del Soberano Estado del Magdalena.
Como educador da a conocer su paso por la Universidad Republicana como profesor y rector de la misma. También como rector de la Universidad de Nicaragua en los tiempos de exilio político.
Como militar se observa el impecable recorrido de este radical con grado de coronel en la confrontación belicista de 1876. En este histórico momento hizo gala de su intrepidez y ganas de defender la legalidad del gobierno. Su máxima gloria en esta contienda civil la obtuvo en la batalla de Piaurichón realizada el 16 de marzo de 1876 . Localidad Guajira, ubicada en la parte occidental del río Ranchería.
Además, destaca la investigación del doctor Pérez Escobar, la habilidad de Robles para negociar en el exterior con naciones afines a la ideología radical. Actos que lo enaltecieron como diplomático de su credo político. También en este trabajo se observa el resalto del doctor Robles como escritor al ser columnista de importantes periódicos en circulación del momento a niveles regional y nacional, y la redacción del Código de Comercio.
Se encarga de la misma forma el doctor Pérez de hacer más visible la carrera jurisprudencial de Robles. En ella expone algunas de sus intervenciones en los estrados judiciales y su herencia como sobresaliente y estudioso hombre de leyes.
Todos estos temas son tratados con sabiduría y verdad histórica por el investigador de Robles. Y con esta construcción bien hilvanada le hace un buen homenaje a un personaje de nuestra región que brilló con luz propia como uno de los grandes del Radicalismo y que dejó para la posteridad una invaluable herencia de sapiencia jurídica, de ser gran defensor de los Derechos del Hombre y de los valores cívicos y morales. A pesar de este importante reconocimiento, uno más de los recibidos por historiadores y estudiosos de las ciencias sociales, el gobierno nacional todavía está en mora de honrar como se merece la memoria de este destacado caudillo.
*Licenciado e Historiador

