El Ministro de Justicia, Iván Velásquez conjuntamente con la alcaldesa Virna Johnson y la gobernadora encargada Denise Rangel Lozano, presidieron un Consejo de Seguridad, donde se adoptaron medidas especiales para contrarrestar el accionar de los grupos armados ilegales./ MONTINER ALVIS.
POR
TONNY
PEREZ MIER
El departamento del Magdalena entró en los primeros lugares como uno de los territorios más violentos de Colombia. Las estadísticas consolidadas hasta mediados del mes de octubre dejaron ´frías´ a las autoridades y organismos de seguridad: 370 homicidios perpetrados a lo largo y ancho del departamento. Y en el 70% de los crímenes hay un factor común en el tipo de móviles: el narcotráfico.
Por su parte, la Fiscalía General de la Nación mostró su preocupación por el alto índice de crímenes registrados en lo transcurrido del año 2023 en el Departamento del Magdalena, donde hasta la mitad del mes de octubre se contabilizaban 370 homicidios.
El director de la Fiscalía Seccional Magdalena, John Freddy Encinales, aseguró que 224 de estos crímenes apuntan a un posible ‘ajuste de cuentas’ entre delincuentes.
“Los homicidios por venganza están relacionados por la lucha del territorio para la venta de sustancias alucinógenas, entre los grupos criminales que operan en el departamento del Magdalena”, precisó el funcionario de la Fiscalía Regional Magdalena.
Para las autoridades quizás la Sierra Nevada de Santa Marta y la Troncal del Caribe, sean considerados como los sitios neurálgicos donde se viene presentando este fenómeno criminal que se ha regado por la Troncal de Oriente como Ciénaga, Zona Bananera, Fundación, la Ciénaga Grande de Santa Marta y la mayoría de los municipios ubicados en la margen derecha del río Magdalena.
Hasta algunos barrios de Santa Marta, como La Paz, Pescaíto, Once de Noviembre, Timayuí, Cristo Rey, Aeromar, Buenos Aires y corregimientos como Bonda , y las veredas Masinga y Don Jaca, han sido epicentro de masacres protagonizadas por los grupos armados ‘Los Pachencas’ y ‘El Clan del Golfo’
LAS MASACRES
El pasado 2 de octubre, en una cabaña en la vereda Ojo de Agua, en las afueras de Santa Marta, durante el desarrollo de una fiesta fueron asesinados por comando armados Elkin Ríos Osorio, de 30 años de edad, Manuel Vera C abarca de 32 años de edad y Andrea Trujillo Reyes de 29 años de edad.
La masacre más reciente, fue el 7 de octubre en el corregimiento de El Cerrito, jurisdicción de El Banco, sur del Magdalena, durante el desarrollo de una fiesta fueron asesinados tres miembros de una familia, quienes fueron identificados como Chelo García Carpio, de 32 años y los hermanos Jesús y Abel Carpio Velásquez de 26 y 27 años respectivamente.
SON MENSAJES VIOLENTOS
Para Lerber Dimás Vásquez, docente investigador, desde el exilio, nos aseguró que las mascares hoy en días pueden ser por tierras o narcotráfico. “La masacre es más para enviar un mensaje muy violento. Porque pueden matar a una persona por separado y se evita el impacto. Pero cuando se hace de esta forma es para enviar un mensaje violento, no importa si es por disputa o por narcotráfico. Es por demostrar dominio, fuerza y mandarle un mensaje al otro, a sus familiares y a sus aliados”.
“Sin embargo, aunque es un término violento muy alto, es también un término jurídicamente ambiguo, aunque no por esto, analistas del conflicto en el mundo dejan de condenarlo, no solo por el mensaje violento que contiene sino por la intencionalidad de los perpetradores, así como tampoco la falta de tipificación no exime a las responsables de sanciones jurídicas desde el DIDH, el DDHH y la CPI”, expresó el investigador.
Tomo como ejemplo, el asesinato de 3 mujeres en el barrio Timayui de Santa Marta en el año 2016. Necesitaban enviar un mensaje y lo trasmitieron a través de esas 3 mujeres, en condición de explotación sexual; necesitaban un contexto de justificación, por supuesto robo a un suegro de un exnarco-paramilitar y necesitaban mostrar superioridad y dominio del territorio, las ajusticiaron en zona urbana de Santa Marta.
CRONOLOGÍA DE LAS MASACRES
El Distrito de Santa Marta no ha sido ajeno a este tipo de violencia y desde 2000 ha venido experimentando estos hechos que causan miedo extremo. Las masacres tienen una función especial y es imprimir el mayor daño posible, sevicia con el fin de que el mensaje violento se extienda y quede también interiorizado en las familias de las víctimas y en la sociedad, como la masacre de Masinga en 2014, en las que se mide la intencionalidad porque en un acto de sicariato, pueden ir a asesinar a una persona y por la acción de los disparos terminan asesinado a dos más que fueron producto de las balas perdidas, por esto la intencionalidad a quien va dirigida la acción y el colectivo.
“La masacre requiere de una planificación extrema porque no es solo el asesinato de unas personas sino el mensaje violento que se envía”, advirtió.
Este año las masacres comenzaron el 25 de enero en El Banco, en el sur del Magdalena con tres víctimas, entre ellas, padre e hijo. Con esta acción se rompe por completo el vínculo familiar y expone a la familia victima a una situación dolorosa, de incertidumbre y de miedo contante, si fueron capaz de matar a padre e hijo, ¿Por qué no podrían ir por cualquier otro familiar?
En febrero vino la masacre de 4 personas en zona rural de Ciénaga; dos meses después en abril, 3 personas fueron asesinadas en Nueva Granada, y luego tenemos un hecho atípico, en mayo. Una masacre que se hace en el departamento de la Guajira donde fueron asesinadas 5 personas. Lo especial de este hecho es que vincula al departamento del Magdalena, pues todas las personas, no solo eran y vivían en Santa Marta, sino que salieron de aquí para cumplir una cita en la Guajira donde fueron masacrados.

Finalmente, dos masacres con 3 días la una de la otra. La primera en zona rural de Santa Marta donde fueron asesinadas 3 personas y una nueva masacre en El Banco con tres pescadores.
“En todo caso y en mi opinión, sí creo que deberíamos dejar de llamarlas ‘Masacres’, por la carga simbólica y violenta que encierra la palabra. Además de perpetuar el dolor y el miedo. No quiere decir que se desconozca el acto perverso en su concepción y motivación, ni que se desconozca que estas hayan regresado y quizá para quedarse. Solo que tanta carga violenta del país y sumado a los diarios hechos de violencia, la tranquilidad y la mente se ven abrumadas”, precisó el líder social
PRESENCIA DEL NARCOTRÁFICO
El ministro de Justicia, Iván Velásquez, el pasado 14 de octubre, cuando presidió un Consejo Extraordinario de Seguridad en la Gobernación del Magdalena, con la asistencia de representantes de las autoridades administrativa del Distrito de Santa Marta y la Gobernación del Magdalena, al igual que de la cúpula militar, dejó en claro que detrás del asesinato de personas en la capital del Magdalena, está el narcotráfico.
Pero el ministro Iván Velásquez, también manifestó que en esa línea de investigación no está el triple homicidio ocurrido la noche del 10 de octubre en una trocha al barrio Ayapel, del sector La Paz, en el que las víctimas fueron tres familiares de la exdiputada Claudia Patricia Aarón.
“La línea investigativa de los homicidios que se están presentando en el perímetro urbano y en el área rural de Santa Marta y de los diferentes municipios, apunta a que guardan relación con la disputa territorial y por la rutas del narcotráfico entre las organizaciones criminales Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, también llamados por las autoridades como ‘Los Pachencas’, y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia conocidas también como el ‘Clan del Golfo’”, sostuvo el funcionario.
“El narcotráfico es el centro de la violencia de todo el país, la forma en la que las organizaciones se robustecen. En el Magdalena se han atacado estas finanzas, pero se deben fortalecer las capacidades para incautar más droga y destruir laboratorios. Por eso decidimos crear una comisión especial contra este delito”, enfatizó el ministro Velásquez.
EL COMPROMISO DEL GOBIERNO NACIONAL
El general Nicolás Zapata Restrepo, subdirector de la Policía Nacional, reconoció que el número de hechos extorsivos ha aumentado en el departamento del Magdalena y principalmente en Santa Marta por cuenta de las acciones delictivas de las organizaciones criminales ‘Los Pachencas’ y ‘Clan del Golfo’.
Por ello, dio a conocer a la Alcaldesa del Distrito, Virna Johnson, la creación de la unidad del Gaula dentro del comando de la Policía Metropolitana. “Ya existe en la ciudad esta unidad, pero se encarga de recibir e investigar todas las denuncias que se dan en todo el departamento. Por eso, el general Zapata se ha comprometido a crear este grupo únicamente para la Policía Metropolitana”
Con el fin de esclarecer los hechos de sangre que se han presentado recientemente en Santa Marta, principalmente las dos masacres que se perpetraron comandos armados los días 2 y 10 de octubre, el grupo investigativo vida de la Dijín de la Policía Nacional permanecerán en la ciudad apoyando las labores que se están llevando a cabo.

“Este grupo investigativo está trabajando articuladamente con la Fiscalía General de la Nación para esclarecer los móviles de los recientes homicidios, especialmente el caso en el que una niña de 10 años de edad perdió la vida”, dijeron las autoridades durante el consejo de seguridad.
370 HOMICIDIOS
El director de la Fiscalía Seccional Magdalena, John Freddy Encinales, aseguró que 224 de estos crímenes apuntan a un posible ‘ajuste de cuentas’ entre delincuentes.
“Los homicidios por venganza están relacionados por la lucha del territorio para la venta de sustancias alucinógenas, entre los grupos criminales que operan en el departamento del Magdalena”, precisó el funcionario de la Fiscalía Regional Magdalena.
TAMBIÉN LLEVAN DEL BULTO
Indígenas Wiwa denunciaron graves afectaciones y crímenes contra varias de sus comunidades por los enfrentamientos que libran dos grupos armados paramilitares en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Según la Federación Internacional de Derechos Humanos, FIDH y el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, han recibido informaciones de que por lo, menos “25 personas asesinadas, dos indígenas Wiwa desaparecidos y situaciones de confinamiento, por lo que se hace un llamado para que cesen los ataques contra los indígenas”.
Aseguraron que, los enfrentamientos se dan entre las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra, ACSN y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC, grupos que buscan controlar el territorio de los Wiwa, Kankuamo, Arhuaco y Kogui, considerados como los ‘guardianes del corazón del mundo’, como denominan a la Sierra Nevada de Santa Marta.
Por eso, tanto la FIDH y el Cajar urgieron al Estado a hacer una intervención integral que les permita tener presencia en la zona, verificar las denuncias, cesar las confrontaciones y a atender las necesidades humanitarias de la población afectada.

