Un árbol de trupillo, ubicado en una de las esquinas del antiguo cementerio del corregimiento de San Rafael, en Remolino, se convirtió en una referencia clave para localizar los restos de una persona desaparecida en hechos relacionados con el conflicto armado. El hallazgo fue posible gracias a una investigación humanitaria adelantada por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD).
El procedimiento representa un avance en la búsqueda de una mujer que perdió contacto con sus familiares el 27 de abril de 2002, cuando salió desde Barranquilla con destino al municipio de Remolino. La mujer se dedicaba al comercio informal y recorría diferentes poblaciones de la región vendiendo boletas para rifas de electrodomésticos. Sin embargo, desde ese día no se volvió a tener noticias de su paradero.
Durante más de dos décadas, sus seres queridos mantuvieron la búsqueda y acudieron a distintas entidades para obtener información que permitiera conocer qué había ocurrido con ella.
En 2022, uno de sus familiares presentó una solicitud ante la UBPD, lo que dio inicio a una investigación humanitaria y extrajudicial que incluyó la recopilación de testimonios, recorridos por la zona y acercamientos con habitantes de San Rafael.
Un aporte clave para la búsqueda
La información voluntaria entregada por una persona que participó en los hechos permitió orientar las labores hacia un punto específico del antiguo cementerio. Mediante conversaciones virtuales y una posterior visita de campo, el equipo investigador logró establecer una hipótesis sobre la ubicación del cuerpo.
Para precisar el sitio de interés forense fue fundamental la referencia de un viejo árbol de trupillo, situado cerca de una de las esquinas del camposanto.
Con estos indicios, el equipo técnico y forense de la UBPD en el Atlántico adelantó la intervención y consiguió recuperar los restos, con el acompañamiento de las autoridades locales y bajo los protocolos humanitarios establecidos.
Análisis para establecer la identidad
Una vez recuperado, el cuerpo fue dispuesto para su traslado a uno de los Centros Integrales de Abordaje Forense e Identificación (CIAFI), donde será sometido a estudios especializados y pruebas de comparación genética que permitan establecer su identidad.
Los resultados serán determinantes para confirmar si los restos corresponden a la mujer desaparecida en 2002 y, de ser así, avanzar hacia una entrega digna a sus familiares, quienes durante años han esperado respuestas.
La UBPD explicó que su labor tiene un carácter estrictamente humanitario y extrajudicial, orientado a encontrar a las personas desaparecidas y acompañar a sus familias, sin atribuir responsabilidades ni emitir juicios sobre los hechos.
La recuperación en San Rafael constituye un avance para la búsqueda de personas desaparecidas en el Magdalena y destaca la importancia de la información aportada por la comunidad para esclarecer casos que permanecen sin respuesta durante décadas.

