Con mucha valentía y seguridad, Sofía Garzón Martínez y Sharic Enciso López, niñas de la escuela Cafeticos Ancestrales de la Sierra Nevada de Santa Marta, contactaron a la primera dama de la nación, Ana Lucía Pineda, en el Centro Recreacional San Fernando de la ciudad de Santa Marta, solicitándole apoyo para impulsar el proyecto de conservación de la cultura, las tradiciones y el legado del café del macizo montañoso.
La primera dama y su equipo de trabajo celebraron el Día de los Niños del departamento del Magdalena con organizaciones que trabajan por la salud y bienestar de comunidades vulnerables, como la Fundación Corazón Rosa, liderada por la diseñadora de modas y empresaria, Johanna Mancuso; las ‘Tigresas moviéndose con corazón’, jóvenes, indígenas, lideresas, madres de familia, cuidadoras y mujeres de varios grupos, llevando un mensaje de vida, sanidad, alegría y generación de conciencia sobre el autocuidado.
“Queríamos presentar el proyecto de ley para proteger la Sierra Nevada; tuvimos la oportunidad de conocer a la Primera Dama, estoy muy agradecida por eso; quiero ser escuchada y deseamos impulsar esta iniciativa, que garantiza la conservación de las tradiciones de los cafeteros”, anotó Sofía.
Su compañera Sharic indicó que “tuve la oportunidad de contarle mi historia a la Primera Dama, le dije que deseamos conservar las tierras para los campesinos, como mis padres y abuelos, que nos enseñan a cultivar, cuidar el agua, proteger los animales y conservar el bosque. Deseamos que los adultos como la Primera Dama y muchos más nos ayuden a cuidar la Sierra”.
La jornada incluyó recreación, salud, alimentación, talleres para las madres, orientaciones de personas del sector salud para la prevención del cáncer, entrega de sillas de ruedas y regalos para todos los niños, entre otras acciones.
Estas niñas educan a los jóvenes y ciudadanía sobre la Ciencia del Café, fortalecen las capacidades de los estudiantes y ciudadanos sobre la producción, procesos de purga, molienda, cata de bebidas y servido de varias bebidas. Además, generan apropiación sobre estos cultivos; motivan a vivir la experiencia de barismo; participan en concursos o torneos, motivan a más menores a construir su proyecto de vida alrededor de la cultura y tradiciones cafeteras.

