Las hermanas Sharloth Nicol Fontalvo Dávila, de 12 años, y Scarlett Sofía, de 9, murieron en Fundación, Magdalena, tras caer de una moto eléctrica y ser arrolladas por una volqueta.
En medio de un ambiente marcado por el dolor y la nostalgia, familiares, amigos y allegados les dieron el último adiós a las hermanas Sharloth Nicol Fontalvo Dávila, de 12 años, y Scarlett Sofía, de 9, quienes murieron en Fundación, Magdalena, tras caer de una moto eléctrica y ser arrolladas por una volqueta.
Las exequias se llevaron a cabo en el barrio La Esperanza, donde decenas de personas acompañaron a la familia en una despedida cargada de emotividad. Durante la ceremonia, no faltaron las canciones que las identificaban, entonadas como un homenaje a sus vidas y a los momentos compartidos.
Entre lágrimas y abrazos, quienes asistieron recordaron a Sharloth y Scarlett como unas niñas estudiosas, alegres, generosas y siempre dispuestas a ayudar a sus compañeras de clases y amigas, cualidades que hoy las mantienen vivas en la memoria de quienes las conocieron.
Posteriormente, el cortejo fúnebre se trasladó hasta el Cementerio San Rafael, donde recibieron cristiana sepultura en medio de escenas de profundo dolor. Allí, sus seres queridos les dieron el último adiós, en un acto íntimo pero lleno de significado, acompañado nuevamente por música que evocaba su esencia.
El sepelio estuvo rodeado de manifestaciones de afecto de amigas, compañeros de clases, vecinos y la comunidad en general, reflejando el impacto que dejó en su entorno personal y social.
Hay que recordar que el siniestro se registró cuando las menores se desplazaban en una motocicleta eléctrica por la calle 3 con carrera 15A, cuando coincidieron en la vía con una volqueta. Al parecer, Sharloth, quien conducía el vehículo perdió el control de la misma y cayeron sobre la vía.
En ese mismo instante transitaba por el lugar el pesado automotor que terminó arrollándolas, causándoles graves golpes y contusiones que provocaron su deceso en la calzada.
SU MADRE TRABAJABA POR SU FUTURO
Los testimonios compartidos en redes sociales describen a Shirley Dávila, madre de las menores, como una mujer que dedicaba largas jornadas a preparar y vender fritos para garantizar el sustento de su hogar y la educación de sus hijas.
Según esos relatos, comenzaba a trabajar alrededor de las cuatro de la mañana y, en ocasiones, continuaba hasta la una de la madrugada. Cada esfuerzo tenía un propósito: brindarles bienestar a Sharloth y Scarlett y ofrecerles mejores oportunidades.
Entre los recuerdos más recientes de la familia está la celebración del cumpleaños número 13 de Sharloth. Shirley había hecho un esfuerzo especial para sorprenderla con una serenata, en una ocasión en la que también estuvo presente Scarlett, acompañando a su hermana. Aquella celebración, marcada por la alegría, permanece ahora como un recuerdo doloroso para una madre que enfrenta la ausencia de sus dos pequeñas.

