Todos con la ’10 Puesta’ para reactivar la calle Cangrejalito

La Calle 10C es una zona que busca recuperar su actividad comercial y social tras años de dificultades que afectarán su dinámica y su integración con el resto del Centro Histórico.

Por:
YAHIR
ÁLVAREZ MONTOYA

La calle 10C, conocida como Cangrejalito, tiene una historia que va más allá de sus fachadas, sus pequeños negocios y el movimiento cotidiano de quienes transitan por el Centro Histórico de Santa Marta. Es la historia de un sector que sintió cómo su dinámica se fue apagando y que ahora intenta recuperar la confianza, la actividad económica y la vida en comunidad que el tiempo, la pandemia y las circunstancias terminaron arrebatándole.

En la plazoleta del sector, ubicada en la carrera tercera entre calles 10B y 10 C, tuvo lugar una jornada institucional liderada por la Fundación Élite, con el apoyo de la Alcaldía de Santa Marta y la Junta de Acción Comunal del Centro Histórico.

Durante la actividad hubo oferta de servicios sociales por parte de la Alcaldía Distrital que instaló stands para la atención en Sisbén, víctimas del conflicto, apoyo a emprendimientos, pruebas rápidas de VIH y sífilis, con la intención compartida de comenzar a cambiar la imagen de un territorio que durante años ha cargado con el peso de sus problemáticas sociales.

“Después de muchos años, la institucionalidad llega a nuestro sector”, expresó Ismael Freile Suárez, presidente de la Fundación Élite y uno de los líderes que ha asumido la tarea de impulsar la recuperación de esta zona.

Su frase resume parte del sentimiento de quienes consideran que Cangrejalito necesita mucho más que intervenciones ocasionales. Necesita presencia institucional, oportunidades económicas y una mirada distinta sobre sus calles y sus habitantes.

EL INICIO DE LA CAÍDA

Para entender el presente de la calle Cangrejalito hay que mirar hacia atrás. La pandemia afectó a los pequeños negocios, redujo el movimiento de personas y debilitó una actividad comercial que ya enfrentaba dificultades. Después, el funcionamiento durante seis años del Centro de Reclusión Transitorio Norte terminó convirtiéndose en otro factor que, según los líderes del sector, incidió en su aislamiento y en la pérdida de dinamismo.

La presencia del establecimiento modificó la dinámica de sus alrededores. El sector, situado en un punto estratégico del Centro Histórico y cerca del puerto de Santa Marta, comenzó a percibirse desde una perspectiva distinta, no por sus posibilidades comerciales o su ubicación, sino por las situaciones asociadas a la reclusión y las dificultades sociales que se hicieron más visibles.

La combinación de estos factores contribuyó a profundizar el distanciamiento de una zona que busca recuperar su relación con el resto de la ciudad. La actividad económica perdió fuerza y ​​algunos inmuebles dejaron de tener el uso que alguna vez tuvieron.

El cierre del centro de reclusión abrió, entonces, una oportunidad para pensar en otro futuro. Pero cerrar sus puertas no significa que desaparezcan automáticamente las dificultades que se acumularon durante años. La recuperación exige intervenir el entorno, devolverle atractivo a las calles, atraer inversión y ofrecer alternativas a quienes todavía apuestan por permanecer allí.

En ese escenario, la principal batalla de Cangrejalito es contra el abandono, pero también contra la estigmatización. Sus líderes quieren que la ciudad deje de mirar el sector únicamente desde sus problemas y comenzar a reconocerlo por su potencial.

Ismael Freile Suárez, presidente de la Fundación Élite, conoce las dificultades que enfrenta la zona. Según explicó, uno de los problemas más visibles es el abandono de inmuebles. El dirigente calcula que hay más de 25 casas desocupadas, algunas de cuyos propietarios están siendo contactados para explorar alternativas que permitan recuperar las edificaciones y mejorar su entorno.

A esa situación se suma la presencia de habitantes de la calle, la reducción de la inversión y las dificultades que enfrentan los comerciantes para mantener sus negocios.

“Son señales de un deterioro que no se resuelve únicamente con pintura o con una jornada de limpieza”, acotó el líder cívico. Sin embargo, para los promotores de la iniciativa, recuperar el espacio físico puede ser el primer paso para estimular nuevas dinámicas sociales y económicas.

«La Alcaldía ha anunciado su disposición a entregar pintura para una brigada de embellecimiento de fachadas. La propuesta es que las paredes abandonadas comiencen a recuperar color y que las calles transmitan una sensación diferente a quienes viven allí y a quienes llegan desde otros puntos de Santa Marta», dijo el dirigente.

Laleta plazo también está en los aviones. Sus características podrían convertirla en un lugar para encuentros ciudadanos, expresiones culturales y actividades que atraen a los visitantes.

“Queremos que la gente se dé cuenta de que sí se puede lograr la reactivación tanto económica como social”, manifestó Freile.

TODOS CON LA 10 PUESTA

Detrás de la jornada institucional hay un trabajo comunitario que busca sumar a los residentes y comerciantes a las decisiones sobre el futuro del sector.

Silena Pérez, presidenta de la Junta de Acción Comunal del Centro Histórico, destacó el trabajo conjunto con la Fundación Élite y la Administración Distrital para impulsar acciones en las calles 10, 10A, 10B y 10C.

“Estamos articulando todo para que esto se reactive lo más pronto posible y buscando muchas alternativas”, señaló.

Para el dirigente, el desafío consiste en mantener a la comunidad informada, construir espacios de diálogo y lograr que las instituciones y los habitantes trabajen en una misma dirección.

La preocupación no se limita a los establecimientos comerciales. Las familias también han sentido los efectos de la transformación del sector, por lo que la recuperación debe contemplar condiciones que permitan mejorar la vida cotidiana y generar confianza entre quienes todavía permanecen allí.

En esa tarea, la presencia institucional representa una señal importante, pero los líderes saben que la continuidad será determinante. Las jornadas deben convertirse en acciones concretas, los compromisos necesitan seguimiento y las iniciativas económicas deben traducirse en oportunidades reales.

Por eso, entre las propuestas presentadas al alcalde Carlos Pinedo Cuello figuran alternativas relacionadas con el catastro y el impuesto predial, además de líneas de crédito para pequeños comerciantes y emprendedores que tienen dificultades para acceder a financiación por sus informes en centrales de riesgo. Según Freile, estas solicitudes fueron elevadas mediante un derecho de petición y se encuentran en análisis.

REVITALIZAR LA CARRERA TERCERA

Cangrejalito también mira hacia el turismo. Su cercanía con el puerto, por donde llegan visitantes nacionales y extranjeros, representa una oportunidad que sus líderes consideran desaprovechada.

Uno de los proyectos planteados por la Fundación Élite es recuperar el callejón de la carrera tercera, con una propuesta de decoración, promoción de emprendimientos y aprovechamiento cultural del espacio. La idea es conectar este corredor con las calles 10C y 10B y, más adelante, fortalecer su articulación con las zonas que conducen hacia el Parque de los Novios.

No se trata solamente de embellecer un callejón. La propuesta pretende recuperar una parte de la ciudad que sus promotores consideran estratégica para ampliar los recorridos turísticos y estimular la actividad comercial.

Freile anunció, además, la intención de realizar un minifestival cultural en la calle 10C con carrera tercera, previsto inicialmente para dos semanas después de la jornada institucional de este sábado 17 de octubre. El evento buscaría llevar música, expresiones artísticas y visitantes a un sector que necesita recuperar su movimiento.

También se han iniciado acercamientos con representantes de empresas vinculadas al puerto para socializar las propuestas, bajo la premisa de que Cangrejalito es uno de los vecinos más cercanos de la terminal marítima y podría beneficiarse de una relación más estrecha con la actividad turística.

El dirigente hizo un llamado al Gobierno Nacional para que se sume a la iniciativa junto con la Alcaldía, mediante visitas, mesas técnicas y proyectos que permitan extender la intervención a otras calles del entorno.

En Cangrejalito hay quienes se resisten a aceptar que el abandono sea su destino. Quieren recuperar las casas, devolverle la vida a la plazoleta, abrir espacio para la cultura, atraer nuevos emprendimientos y reconectar sus calles con el corazón turístico de Santa Marta.

La respuesta dependerá de que la voluntad expresada en esta primera jornada se convierta en una política sostenida de recuperación urbana, social y económica de esta zona.

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