«Yo vine a cambiar la política cultural para siempre»: Abelardo De La Espriella

En su primera visita a esta cartera, realizada en el Claustro de Santa Clara en Bogotá, el presidente de la República, Abelardo De La Espriella, anunció el regreso a la denominación de Ministerio de Cultura y Patrimonio, y presentó lo que llamó una “contrarrevolución cultural”, orientada a fortalecer la identidad colombiana y proteger el patrimonio.

Además, hizo una serie de anuncios relacionados con la ruta establecida para el sector Cultura, entre ellos, “Las transformaciones de Colombia no pueden limitarse a los asuntos de seguridad, economía, comercio, infraestructura y demás. Esa transformación también tiene una dimensión cultural, y creo que es un tema transversal a todos los problemas del país”.

Aseguró, “No vamos a permitir que se promueva el terrorismo. Aquí nunca más los terroristas tendrán un lugar como si de próceres de la patria se tratara. Le he dado instrucciones a la señora ministra para que toda esa oda al terrorismo, en la que aparece Pizarro y demás terroristas, desaparezca de los lugares públicos”.

Y agregó: “Este debe ser un ministerio enfocado en su labor misional, no en politiquería, ni que aquí esto se convierta en un foco de favores o de corrupción”.

Para el mandatario, la palabra cultura, entendida en toda su amplitud, «tiene manifestaciones artísticas, históricas, intelectuales, materiales e inmateriales. En el  régimen anterior se fragmentó conceptualmente la cultura con el argumento, que es absolutamente falso, de que así se reconocía la diversidad. El Estado tiene la responsabilidad de conservar, restaurar, proteger y transmitir la herencia cultural de la nación».

Otro punto que tocó fue lo que denominó la batalla cultural. «Las transformaciones de Colombia no pueden limitarse a los asuntos de seguridad, economía, comercio, infraestructura y demás. Esa transformación también tiene una dimensión cultural, y creo que es un tema transversal a todos los problemas del país. La extrema izquierda lleva décadas permeando todos los ámbitos de la sociedad, particularmente los ámbitos culturales y académicos».

Aseguró que se emprenderá una lucha abierta, decidida y patriótica contra el wokismo, que no es más que una corriente ideológica que apunta a transformar los fundamentos morales, culturales y sociales de Occidente para imponer en reemplazo un modelo que denominó de absurdo que han querido imponer en Colombia.

«El Gobierno asume una lucha abierta y total contra el wokismo. No hay ambigüedad en esa materia y no voy a permitir que ningún funcionario la tenga. Quien está en el Gobierno del tigre debe tener los mismos principios y valores. Si no es así, debe dar paso al costado. El wokismo es uno de los grandes cánceres que amenazan la unidad nacional y a la sociedad colombiana. El wokismo ha trasladado la ideología de género y las lecturas identitarias a campos como la educación, la cultura y múltiples ámbitos de la vida social. El Gobierno considera especialmente grave la influencia del wokismo sobre las nuevas generaciones. Ninguna entidad de la rama ejecutiva participará, de ninguna manera, en actividades donde se haga ese tipo de promociones», continuó.

También se refirió a la protección del patrimonio religioso, la cual, insistió, no debe ser vista como un asunto confesional. «Las iglesias, conventos, el arte sacro, los archivos eclesiásticos, la música religiosa y las mismas manifestaciones de religiosidad, como las procesiones, por ejemplo, son parte fundamental de la cultura nacional. Son bienes históricos y artísticos sin los que es imposible comprender la historia del país, razón por la que deben ser conservados con especial atención y celo».

Y finalizó, «Yo vine a cambiar la política para siempre. Aquí empieza la contrarrevolución cultural que necesita Colombia para que retornemos a esos valores y principios fundacionales».

/colprensa

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