Los ´pocos´ turistas regresan en medio de una temporada ´floja´

En Santa Marta, la hotelería estaba por debajo del 38 % durante los días más difíciles de la crisis de seguridad.

La seguridad en las carreteras, el movimiento de viajeros y la preocupación de los hoteleros marcaron el cierre de la semana de receso escolar.

Santa Marta vuelve a mirar sus carreteras, sus playas y sus hoteles mientras miles de viajeros emprenden el regreso a sus hogares después de disfrutar, hasta donde sus posibilidades se lo permitieron, de la semana de receso escolar y del puente festivo de octubre. La llamada operación retorno pone a prueba la movilidad, la seguridad vial y la capacidad de las autoridades para acompañar a quienes salen del Magdalena rumbo a Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Medellín, Bogotá y otros destinos del país.

Sin embargo, detrás de las maletas, los vehículos cargados de equipaje y las familias que regresan a casa queda una preocupación que no puede ocultarse: la temporada turística no respondió plenamente a las expectativas de los empresarios del sector. Santa Marta recibió visitantes, mantuvo en movimiento sus principales atractivos y desplegó operativos de seguridad, pero la hotelería llegó a octubre golpeada por las cancelaciones y los aplazamientos de reservas ocasionados por la crisis de orden público registrada semanas atrás.

El balance de esta temporada tiene dos caras. Por un lado, las autoridades reforzaron la presencia policial en las carreteras, los espacios públicos y las zonas turísticas. Por otro, los hoteleros tuvieron que enfrentar una demanda incierta, con establecimientos que reportaron niveles de ocupación muy bajos y un panorama que obligó a promover nuevamente a Santa Marta como destino confiable para los viajeros nacionales.

LAS CIFRAS QUE EXPLICAN UNA TEMPORADA DIFÍCIL

Los números permiten entender la dimensión del desafío. De acuerdo con un sondeo divulgado el 2 de octubre por Cotelco, capítulo Magdalena, las expectativas de ocupación hotelera para la semana de receso escolar se situaban alrededor del 50 %. La situación de partida era preocupante: el 78,6 % de los hoteles que respondieron la consulta esperaba una ocupación inferior al 50 % para el sábado 3 de octubre.

El panorama mejoraba en las proyecciones para el puente festivo, entre el jueves 8 y el lunes 12 de octubre, cuando algunos establecimientos esperaban una mayor llegada de huéspedes. No obstante, se trataba de estimaciones construidas a partir de las respuestas de hoteles afiliados, no de un balance definitivo de toda la ciudad. Por eso, las cifras finales deberán establecerse con los resultados consolidados del gremio.

La preocupación no surgió de la nada. A finales de septiembre, Cotelco Magdalena informó sobre cancelaciones y solicitudes de aplazamiento de reservas. Algunos establecimientos del corredor turístico entre Neguanje y Palomino registraban ocupaciones que no superaban el 15 %, mientras que la hotelería de Santa Marta llegó a reportar niveles inferiores al 38 % durante los días más difíciles de la crisis de seguridad.

Esos porcentajes no describen necesariamente el comportamiento de todos los hoteles durante la semana de receso, pero sí muestran la magnitud del golpe que recibió el sector antes de la llegada de los visitantes. Recuperar la confianza de los viajeros se convirtió entonces en una tarea urgente para las autoridades, los gremios y los empresarios.

La afectación tampoco termina en la recepción de un hotel. Cuando una familia cancela sus vacaciones, también pueden perder ingresos el taxista que esperaba recogerla en el aeropuerto, el restaurante que preparaba sus mesas, el operador de una excursión, el guía turístico, el vendedor de artesanías, el trabajador de playa y el pequeño comerciante que depende de la circulación de visitantes. El turismo es una cadena económica. Cuando uno de sus eslabones se debilita, las consecuencias llegan a numerosos hogares samarios.

CIRCULACIÓN VIAL

Más de 90.000 vehículos por las carreteras del Magdalena. Mientras los hoteles trataban de recuperar sus reservas, las carreteras del departamento registraban una intensa movilización de viajeros.

Según un balance divulgado por HOY DIARIO DEL MAGDALENA el 10 de octubre, la Policía del Magdalena reportó que entre el 5 y el 10 de octubre circularon más de 90.000 vehículos por las carreteras del departamento. Durante ese periodo se informó de un siniestro vial con personas lesionadas y no se reportaron accidentes con víctimas fatales.

La cifra refleja el movimiento registrado durante esos días, aunque no corresponde al balance definitivo de toda la operación retorno del lunes festivo 12 de octubre.

Para acompañar a los conductores, las autoridades mantuvieron nueve puntos de prevención vial y prepararon el dispositivo de regreso de viajeros. Los controles y las recomendaciones de seguridad buscaron reducir los riesgos en los corredores donde aumenta la circulación durante las vacaciones y los puentes festivos.

El esfuerzo también incluyó una estrategia de prevención desarrollada en el sector del peaje Tucurinca, sobre la vía Río Ariguaní–Ye de Ciénaga. Allí participaron la Policía Nacional, la Agencia Nacional de Seguridad Vial, organismos de tránsito municipales y departamentales, la concesionaria YUMA y otras entidades vinculadas con la movilidad.

La campaña, denominada No más excusas en la vía, mi familia llega completa, estuvo dirigida a conductores de motocicletas, vehículos particulares y transporte especial, con recomendaciones sobre conducción responsable y prevención de siniestros.

Las cifras de circulación son importantes, pero la verdadera medida del éxito de una operación retorno no consiste solamente en contar automóviles. Consiste en lograr que las familias lleguen a sus destinos sin accidentes, que los conductores respeten las normas y que las autoridades puedan responder oportunamente ante cualquier emergencia.

PROTECCIÓN A CORREDORES VIALES

La vigilancia vial estuvo acompañada de mensajes para evitar el exceso de velocidad, revisar el estado mecánico de los vehículos, utilizar los elementos de protección y abstenerse de realizar maniobras peligrosas. Son recomendaciones que parecen conocidas, pero que adquieren una importancia extraordinaria cuando miles de personas coinciden en las mismas vías.

El dispositivo contempló controles y acciones preventivas en puntos estratégicos, entre ellos Loma del Bálsamo, la Vía de los Contenedores y el corredor Santa Marta–Ciénaga–Barranquilla, donde se esperaba un incremento de los desplazamientos.

OPERACIÓN RETORNO

En la operación retorno, los conductores deben recordar que salir unos minutos antes o llegar un poco después resulta preferible a asumir riesgos innecesarios. El cansancio, las distracciones con el teléfono celular, las imprudencias al adelantar y el consumo de alcohol pueden transformar un viaje familiar en una tragedia.

Por eso, la presencia de la Policía debe estar acompañada de responsabilidad ciudadana. Ningún operativo puede reemplazar la prudencia de quien conduce.

El acompañamiento no se limitó a las carreteras. Durante el puente festivo y el cierre de la semana de receso, las autoridades distritales intensificaron los operativos en sectores comerciales, turísticos y marítimos.

La Policía Nacional y distintas dependencias de la administración distrital intervinieron en el Centro Histórico, el Mercado Público, Taganga, el aeropuerto Simón Bolívar y otros puntos de alta circulación de visitantes. También se anunciaron acciones en El Rodadero, Minca, Bonda, Puerto Gaira y Bello Horizonte.

En las zonas costeras se desarrollaron inspecciones marítimas coordinadas con la Dirección General Marítima, Dimar, con el propósito de reforzar los controles sobre las actividades náuticas y el transporte de pasajeros.

Estas acciones resultan especialmente importantes para una ciudad cuya oferta turística no se reduce a sus playas urbanas. Santa Marta recibe visitantes interesados en la Sierra Nevada, sus corregimientos, sus paisajes naturales, sus experiencias gastronómicas y sus recorridos históricos.

La protección del visitante exige coordinación entre Policía, Ejército, autoridades marítimas, organismos de socorro, operadores turísticos y administración distrital. También requiere información clara sobre las condiciones de acceso a los atractivos, los servicios autorizados y las recomendaciones que deben seguirse en cada lugar.

Pero hay una condición que no puede perderse de vista: la seguridad no debe aparecer únicamente cuando comienza una temporada turística. Los empresarios y las comunidades necesitan una presencia institucional sostenida, capaz de generar confianza durante todo el año.

CAMAPAÑA PROMOCIONAL.

Ante el deterioro de las reservas, el Gobierno nacional impulsó la campaña Santa Marta te llama, viaja con confianza, destinada a promover los atractivos de la ciudad y estimular la llegada de visitantes durante el receso escolar.

La estrategia buscó destacar la oferta de playas, naturaleza, cultura, historia, gastronomía y experiencias turísticas del destino. También hizo énfasis en la importancia de consultar los canales oficiales, verificar las condiciones de acceso a los atractivos y atender las recomendaciones de las autoridades.

La promoción turística es necesaria, pero no basta con mostrar imágenes de playas hermosas y atardeceres sobre la bahía. La confianza se construye cuando los viajeros encuentran condiciones de seguridad, servicios de calidad, información confiable, precios transparentes y una ciudad preparada para recibirlos.

El desafío es particularmente importante después de los hechos de orden público que afectaron al Magdalena en septiembre. Aunque las autoridades anunciaron medidas para fortalecer la vigilancia y acompañar a la población, las cancelaciones registradas antes del receso evidenciaron el impacto que una crisis de seguridad puede tener sobre la imagen de un destino.

La recuperación, por tanto, requiere continuidad. Los operativos deben mantenerse, las investigaciones y acciones de las autoridades deben seguir su curso y los empresarios necesitan condiciones que les permitan planificar sus actividades con mayor certidumbre.

UNA DESPEDIDA CON PREGUNTAS PENDIENTES

Al caer la tarde, cuando las familias emprenden el regreso y las carreteras vuelven a recibir el movimiento habitual, Santa Marta queda ante una pregunta inevitable: ¿qué debe hacer para que la próxima temporada no dependa de una carrera de última hora por recuperar las reservas perdidas?

La respuesta comienza por reconocer que el turismo es mucho más que una postal. Es empleo, ingresos, oportunidades para pequeños negocios y sustento para miles de personas que viven de recibir al visitante. Por eso, una reducción de la ocupación hotelera no puede mirarse como un problema exclusivo de los empresarios del alojamiento.

La ciudad necesita información pública, oportuna y verificable sobre el comportamiento de la temporada. Hace falta conocer la ocupación efectiva de los hoteles, la evolución de las cancelaciones, el movimiento de pasajeros y vehículos, los resultados de los operativos y las medidas que se adoptarán para fortalecer la seguridad en los corredores turísticos.

También se necesita una estrategia de promoción que no aparezca solamente cuando el sector atraviesa dificultades. Santa Marta debe trabajar durante todo el año en la calidad del servicio, la protección de sus atractivos naturales, la formalización turística, la movilidad y la convivencia en los espacios públicos.

La operación retorno es el cierre de unas vacaciones, pero también una oportunidad para evaluar qué funcionó y qué debe mejorar. Que los viajeros regresen seguros a sus hogares es una obligación de las autoridades y una responsabilidad de todos los usuarios de las vías. Que quieran volver a Santa Marta es un compromiso mucho más amplio, que involucra a la ciudad entera.

Los turistas se van, pero el desafío se queda. La ciudad debe aprender de esta temporada, proteger a quienes la visitan y respaldar a las familias que viven del turismo. La mejor operación retorno será aquella en la que cada viajero llegue sano y salvo a su casa y conserve las ganas de regresar a la bahía más hermosa del Caribe colombiano.

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