Ricardo Villa Sánchez, hijo de Ricardo Villa Salcedo, junto a los delegados del Gobierno Nacional, Eduardo Buitrago y Leonardo Romero en el acto de reconocimiento de responsabilidad del Estado, celebrado en el teatro Santa Marta.
Más de tres décadas después del asesinato del abogado penalista, periodista, defensor de derechos humanos y dirigente político Ricardo Villa Salcedo, el Estado colombiano realizó este viernes un acto público de reconocimiento de responsabilidad por el crimen, en una ceremonia celebrada en el Teatro Santa Marta.
El encuentro se desarrolló en cumplimiento del Caso número 15.667, en el marco de un Acuerdo de Solución Amistosa alcanzado entre el Estado colombiano y los familiares de la víctima ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, como parte de un proceso orientado al reconocimiento de la responsabilidad estatal y a la reparación por los daños ocasionados.
Villa Salcedo fue asesinado con arma de fuego el 23 de diciembre de 1992 en la calle 14 con carrera séptima, centro de Santa Marta. Para su familia, el crimen representó no solo la pérdida de un padre y un ser querido, sino también un golpe contra una voz que denunciaba hechos de corrupción, violencia y narcotráfico.
Durante la ceremonia, sus familiares insistieron en la necesidad de reivindicar su nombre, esclarecer la verdad y reparar, en la medida de lo posible, las consecuencias de una pérdida que ha marcado sus vidas durante más de 30 años.
UNA DEUDA CON LA FAMILIA Y LA SOCIEDAD
Ricardo Villa Sánchez, representante de la familia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), señaló que la búsqueda de justicia no se limita al reconocimiento del daño sufrido por sus seres queridos, sino que también compromete a la sociedad, afectada por las consecuencias de la violencia.
“Reclamar justicia, reclamar verdad, reivindicar su nombre y su memoria” son, según expresó, propósitos fundamentales de una lucha que busca que se reconozcan los daños causados tanto a la familia como al conjunto de la sociedad.
El representante familiar sostuvo que las víctimas de la violencia no pueden entenderse únicamente desde el ámbito privado, pues el dolor, las venganzas y las distintas expresiones de violencia han dejado profundas heridas colectivas en el país.
Al recordar las circunstancias del homicidio, evocó la fecha y el lugar en que su padre fue asesinado y señaló que, para entonces, el abogado se encontraba denunciando hechos relacionados con corrupción, violencia y narcotráfico.
El reconocimiento público constituye así un momento significativo para los familiares, que durante décadas han reclamado que el crimen no quede relegado al olvido y que la memoria de Villa Salcedo sea reivindicada como parte de la historia de Santa Marta y del Magdalena.
“Mi padre, fue un gran hombre y no puede ser recordado solo por la forma en que murió, asesinado por mafias e intereses oscuros que tanto daño le han hecho a nuestra nación, sino más bien por la forma en que vivió, siempre valiente, levantando su voz ante las injusticias, defendiendo causas justas, tanto así que hasta su vida entregó en este camino”, describió su hijo Ernesto Villa Sánchez.
COMPROMISO DEL ESTADO
Por su parte, Eduardo Buitrago, coordinador del Grupo de Soluciones Amistosas de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado, explicó que estos mecanismos, dentro del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, van más allá de cerrar una controversia internacional.
Según manifestó, una solución amistosa exige diálogo, disposición para concertar y capacidad institucional para cumplir los compromisos asumidos. En ese sentido, indicó que, tras la firma del acuerdo el pasado 19 de mayo, comenzó una etapa determinante: transformar lo pactado en medidas concretas y verificables.
A la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado le corresponde facilitar la coordinación entre las entidades competentes, impulsar la ejecución de las medidas acordadas y hacer seguimiento a su cumplimiento, dentro de las responsabilidades asignadas a cada institución.
Buitrago reconoció, además, que ninguna medida puede devolver a un ser querido ni borrar el sufrimiento acumulado durante tantos años. Sin embargo, destacó la importancia de avanzar en las acciones de reparación y en el cumplimiento de las obligaciones adquiridas por el Estado.
A su vez, Leonardo Romero, en representación de la viceministra de Justicia, Ana Margarita Araújo, manifestó que el Estado compareció al acto con sentido de responsabilidad institucional y desde las responsabilidades que corresponden al sector justicia y del derecho, con la convicción de que la autoridad legítima, el imperio de la ley, el acceso efectivo a la justicia y la protección de los derechos humanos son pilares esenciales de nuestra democracia.
GARANTÍAS DE NO REPETICIÓN
En representación de la Alcaldía Distrital, el secretario de Cultura, Darío Linero, afirmó que la ceremonia tenía un significado que trascendía lo protocolario, al poner en el centro la responsabilidad estatal frente a los derechos humanos.
El funcionario sostuvo que los principios de memoria, justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición deben materializarse en decisiones y acciones concretas, y no quedarse únicamente en declaraciones públicas.
Linero destacó los avances alcanzados en el proceso de reparación y expresó la solidaridad del Distrito con la familia Villa Salcedo en su recorrido jurídico. En particular, hizo referencia al Acuerdo Distrital 001 del 11 de mayo de 2026, relacionado con iniciativas de reconocimiento y memoria histórica, como parte de los esfuerzos institucionales para mantener vigente el legado de la víctima.
La ceremonia se convirtió así en un espacio de reconocimiento público a una figura cuya trayectoria estuvo ligada al ejercicio del derecho, el periodismo, la defensa de los derechos humanos y la actividad política, y en un llamado a que los compromisos adquiridos se traduzcan en resultados efectivos para sus familiares y para la sociedad.
Durante el acto también intervinieron sus hijos Ernesto Villa Sánchez, Camilo Villa Romero, Salvador Villa Romero, su nieto Simón Villa, quienes destacaron el legado de Ricardo Villa Salcedo, no solo por su trayectoria política que lo llevó a ser senador de la República, sino por su vocación de servicio y, sobre todo, la entrega a su familia como un padre ejemplar.

