Las Voces de la Marcha del Hambre, 60 años después

Adalberto Carvajal Salcedo, destacado abogado laboralista, profesor rural y líder sindical colombiano. Lideró la histórica Marcha del Hambre, desde Santa Marta hasta Bogotá junto a decenas de maestros del Magdalena para exigir el pago de salarios atrasados.

A continuación, la segunda parte de la entrevista que le concedió al periodista Rafael Darío Jiménez:

¿Cuáles eran los objetivos para hacer la Marcha del Hambre?

“Bueno, nosotros arrancamos, pero básicamente había dos objetivos trazados: Uno era el económico, que le pagaran a los maestros el sueldo, que la plata no se destinara a los festivales; en esa época, ya existían los reinados del mar, los festivales de los negritos y los blanquitos en Pasto, bueno, todos esos festivales que había en el país, siempre ha sido la plata de la educación la que se destina a eso, eso era un objetivo; y el otro era el Estatuto Docente, la profesionalización de la carrera docente; las primeras bases sobre el Estatuto que venían de 1934, en leyes de esa época.

Nosotros las tomamos, las reivindicamos y sentamos las bases de esa de la profesionalización de lo que más tarde sería el Decreto Ley 2277 de 1979 conocido como Estatuto Docente. Los objetivos de la Marcha se lograron y se desbordaron, pero hay cosas que se reconocieron en esa época y todavía no se han valorado lo suficiente.

Si se examina la historia de todos los presupuestos destinados a educación, en el año que más se dedicó a la educación fue en 1967 como proyección de la Marcha del Hambre en 1966; el presupuesto de educación casi se triplica, veníamos con menos del 10% del presupuesto nacional que decía el plebiscito en la reforma constitucional de 1958.

Después de la violencia, cuando se estableciera el Frente Nacional en el pacto de Sitges entre Laureano Gómez y Alberto Lleras Camargo en 1957 y se destinó la mayor parte. Hubo negociaciones con el Gobierno Nacional, con Carlos Lleras Restrepo, se destinó la mayor parte del presupuesto de educación bajo la orientación de Gabriel Betancourt Mejía; empezamos a trabajar en los fondos especiales para la educación y se crearon los Fondos Educativos Regionales (FER) que todavía tienen vigencia; se le dio base a lo que más tarde sería el Fondo de Prestaciones Sociales del Magisterio y prácticamente lo que existe hoy día en materia de beneficios a los educadores con los fondos educativos regionales, con el fondo nacional de prestaciones sociales del magisterio, con los fondos destinados al manejo de la salud. Todo eso es fruto de la Marcha del Hambre y todavía está vigente, es decir que yo no he visto sino logros, y a nivel mundial se rompe la historia de la lucha violenta y se encuentra una lucha pacífica de lucha no violenta que fue reivindicada; yo posteriormente asistí a eventos de carácter mundial en Houston en la otra cumbre de las Américas, al lado de la cumbre de los países más desarrollados del mundo, la reunión de los países capitalistas, la reunión de las potencias mundiales, que hoy son como veinte, en ese momento eran ocho, y siempre…

Hay otra parte cumbre y en la otra cumbre estuvimos en Houston, y en ella la Marcha del Hambre tuvo un reconocimiento espectacular. Lo mismo pasó en México en la Asamblea Mundial de la Educación, donde Colombia figuró como uno de los gremios que dio ejemplo a nivel mundial de formas de lucha no violenta y esa fue la síntesis de la Marcha del Hambre.

Realmente, a partir de ahí logramos que se pagara puntualmente, que no se dedicara la plata a otras cosas, pero sucede siempre en todo, «hecha la ley, hecha la trampa», las leyes salían y el problema no es de leyes, el problema es de una concepción del estado en torno a que la educación es lo más importante, y ha continuado la crisis y sigue la crisis, porque después de esa primera pelea, nosotros sentamos las bases de la profesionalización de la carrera docente pero no se han obtenido resultados económicos, porque mi tesis es que la primera de todas las profesiones, si vamos a establecer un orden de prioridad es la educación, primero es el maestro, después el abogado, el ingeniero, el juez, todas las demás profesiones están supeditadas a que haya una profesión que debe tener prioridad. Para mí es la educación, para mí ser educador es lo más importante que puede existir en un país, pero esto no se refleja en la retribución salarial.

Un educador hoy en día gana menos que una secretaria, no se ha podido establecer que sea una carrera de tal importancia con una capacitación permanente de carácter cultural en todos los términos, de lo que es la cultura, no solamente las artes, las bellas artes, la literatura, saber leer, saber escribir, sino la concepción amplia de la cultura que le permite a una persona transformarse a sí misma y transformar el mundo, eso no lo hemos logrado siendo los maestros, como son, los líderes de los países.

En síntesis, lo que te puedo decir de la Marcha del Hambre es que parte en dos la historia de la lucha de los trabajadores a nivel mundial y de la lucha de los trabajadores en Colombia, por supuesto; después siguieron muchas otras marchas que se hicieron en forma no violenta, para demostrar cómo se pelea por un servicio público como es la educación”.

En el momento del inicio de la Marcha en Santa Marta, se dice que inicialmente no tuvieron apoyo, como que había un intento de bloquear todo para que no ocurriera ¿Si recuerda eso?

“Sí, por supuesto que sí, porque en este país todo lo que significa lucha social es subversivo.  A nosotros y más como cuento lo del Ejército de Liberación Nacional, nos decían que esto era una cosa de los miembros del ELN; aquí lo que sucedió fue que nosotros, al desarrollar esta forma de lucha salimos a las calles, los maestros estaban acostumbrados a que se manejara la educación dentro del criterio que venía desde 1886 en el Concordato, que los maestros tenían que ser católicos, apostólicos y romanos y, obviamente, con la resignación cristiana y con el concepto de la Iglesia, ponga una mejilla para que le den y luego ponga la otra para que le den en la otra mejilla. Rompimos ese concepto también, los maestros son trabajadores y son luchadores, los partidos políticos liberal y conservador perdieron para siempre el control del magisterio, ganamos la independencia política del magisterio.

A partir de 1969 a 1970 llegaron los grupos de izquierda, pues el Magisterio ya era una posición distinta, los dos partidos tradicionales perdieron por siempre y espero yo que sea así de definitivo, el control del Magisterio. Llegaron las organizaciones de los trabajadores, las organizaciones de izquierda y, por supuesto, entonces la Marcha pretendió ser no solo entraba sino reprimida.

En San Alberto, por ejemplo, recuerdo esa jornada, la Policía nos sacó y en las escuelas no nos dejaban entrar y nos tuvimos que quedar en la calle, dormir esa noche en la calle, sin embargo, fue cogiendo tanta fuerza este proceso que El Tiempo destacó a uno de sus reporteros a Hernando Salguero, El Espectador destacó a uno de sus reporteros Alfredo Pontón y vinieron periodistas del mundo entero a hacerle un seguimiento a la Marcha y entonces se convirtió en un acontecimiento no solo a nivel nacional sino internacional, de expectativa mundial y no se pudo tapar. Cuando llegábamos a las partes donde llegábamos, movilizamos a mucha gente, en todo ese trayecto movilizamos más de un millón de personas que salieron a recibirnos”.

¿Cómo apareció el perrito «Solidario»?

“Durante la Marcha hubo varias anécdotas especiales. Una de ellas ocurrió cuando llegamos a Aguachica: salió un perrito a ladrarnos. Los marchantes lo espantaban para que se retirara, para que se marginara y lo llamaron de distintas maneras, y el perrito ahí, entre más lo espantaban más se pegaba, y así estuvimos andando como unos 5 a 10 minutos hasta que alguien le dijo «solidario» y el perro se paró y se quedó mirando a todos los marchantes. Nos paramos y lo cogimos como mascota y se le asignó a Gloria Campo que fuera la responsable de traer el perro y luego fue el gran rey en la sociedad protectora de animales.

Del mundo entero vinieron a ver el perro «solidario», venían más a ver el perro «solidario» y a una yegua que corría en el 5 y 6 que se llamaba la yegua «tropicana». Me acuerdo mucho que «solidario» y «tropicana» se convirtieron en personajes mundiales.

«Solidario» salió como personaje mundial en una encuesta, se hicieron almanaques con la foto de «solidario» y bueno, mejor dicho, «solidario» fue una institución. Otra de las anécdotas, es que desde Bucaramanga fue mucha la gente que concurrió, porque los marchantes empezamos a conseguir camisetas, sombreros para distinguirlos y eran ya multitudes que venían de Santa Marta. Con nosotros venía un dirigente, Eliécer Avendaño, un dirigente bancario que nos acompañó en la marcha, un dirigente de la Asociación Colombiana de Empleados Bancarios arrancó desde Santa Marta y nos acompañó hasta Bogotá.

Y entonces era mucha la gente que asistía y teníamos que hacer pausas porque salía la gente a las calles y no nos dejaban pasar, y cuando entramos ya a Cundinamarca, los maestros de cada región con padres de familia, con estudiantes, eran verdaderos mítines que movilizaban de un municipio a otro, esa proximidad a Bogotá empezó desde Arcabuco, un pueblo que queda llegando a Tunja, que ya está en la montaña. Allí empezaron a desmayarse muchos compañeros y compañeras, sobre todo, y de allá para acá, en todo ese trayecto, no solamente teníamos la compañía de las ambulancias que fue muy bueno el servicio, sino que empezaron las serenatas, se iban músicos desde Bogotá y donde estábamos descansando, durmiendo, allí iban a darnos serenatas y se venían nuevamente. (Continuará)

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