Los expertos aseguran que este fenómeno natural se puede convertir en un atractivo para los turistas nacionales e internacionales.
Las comunidades de buzos de la ciudad de Santa Marta fueron testigos del desove coralino en Isla Aguja, un espectáculo de reproducción masiva y sincronizada de los corales constructores de arrecifes, en el que colonias enteras liberan simultáneamente millones de paquetes de óvulos y espermatozoides hacia la superficie, garantizando la supervivencia de la especie.
Los expertos explican que acertar el momento exacto del desove requiere de patrones astronómicos y biológicos como el ciclo lunar, la temperatura del agua y el reloj solar.
Algunas especies incluso se reproducen al atardecer en otros meses del año, bajo condiciones particulares para cada una. “Para dar con la fecha exacta, nos basamos en los pronósticos de instituciones internacionales como Agrra o Carmabi en Curazao. Nosotros, como biólogos y buzos, aprovechamos este fenómeno natural para documentar y educar a los turistas sobre este espectáculo de la naturaleza, que muy pocas personas han podido presenciar”, indicó Lina Rico, directora de innovación de la Fundación para la Investigación Atlántida Marina, Fiatmar.
OPORTUNIDAD PARA EL TURISMO
Los centros de buceo locales aprovechan estas fechas para programar las inmersiones y apreciar el desove coralino. Ellos consideran que este fenómeno natural es una oportunidad para la industria del turismo formal de la ciudad.
“Las agendas, catálogos y empresas siguen enfocadas en los atractivos terrestres. Nuestra misión con la app ‘El árbol de la vida marina’ es sacar al mar del anonimato y lograr que estos espectáculos naturales ocupen el lugar protagónico, que merecen en las actividades turísticas de Santa Marta”, aseguró Lina Rico.
Consideran que este evento es una oportunidad para elevar a la ciudad hacia el turismo regenerativo y de lujo a nivel global. Argumentan que los buzos más experimentados del planeta viajan miles de kilómetros y pagan exclusivamente para presenciar este milagro biológico. “Promocionar el desove coralino transforma a Santa Marta en un epicentro de expediciones científicas, atrayendo a un perfil de viajero consciente que valora y protege el ecosistema”, indicó la bióloga.
OTRAS EXPERIENCIAS
La observación del desove coralino también puede fomentar una profunda cohesión comunitaria considerando que los buzos locales se unen de forma voluntaria a actividades de buceo y ciencia con investigadores como la profesora Rocío García, de la Universidad del Magdalena. Ella lleva varios años recolectando productos gaméticos de diversas especies para probar su fecundación en laboratorio y luego sembrar los nuevos reclutas coralinos en el entorno natural, identificando aquellas especies y colonias con mayor resistencia a los cambios meteomarinos.
Aunque existen calendarios de desove generales para el Caribe, las dinámicas de las corrientes y los microclimas de la ciudad de Santa Marta hacen que los corales tengan su propio ritmo, es ahí donde la ciencia ciudadana impulsada por Fiatmar busca empoderar a los buzos recreativos e instructores para que actúen como biosensores, transformando las inmersiones nocturnas en expediciones de recolección de datos.
“Cuando un buzo presencia el desove y reporta en nuestra plataforma la especie exacta, la hora al minuto, la temperatura y el punto de buceo, ese registro se convierte en big data. Esta información histórica es vital para ajustar matemáticamente las predicciones locales, permitiéndonos crear un calendario de desove samario altamente preciso para los próximos años y aportando datos cruciales al Sistema de Alertas Tempranas del Arrecife y a otras entidades nacionales y locales”, precisó Lina Rico.

