¿Colombia tiene suficientes técnicos y tecnólogos? La realidad del empleo en Colombia

Durante años, miles de familias colombianas han enfrentado una difícil elección para la formación de sus hijos: estudiar una carrera universitaria o cursar un programa técnico o tecnológico. Aunque estas alternativas responden a necesidades diferentes, todavía persiste una jerarquía cultural que relaciona la universidad con un mayor reconocimiento social y considera las demás opciones de menor nivel.

Esta percepción resulta problemática en un mercado laboral que necesita perfiles especializados, capaces de responder a las transformaciones tecnológicas y productivas. El debate se aborda en Raíces y prospectiva. El valor estratégico de la educación técnica y tecnológica, libro de Omar Lengerke Pérez, publicado por la división de Proyectos Especiales de Editorial Planeta, que invita a dejar de medir la formación exclusivamente por el prestigio del título.

El prejuicio que limita la formación técnica y tecnológica

Colombia sigue mirando al técnico y al tecnólogo como “menos”. Esta idea puede condicionar las decisiones educativas y laborales de los jóvenes, especialmente de quienes deben ingresar rápidamente al mercado de trabajo por las necesidades económicas de sus hogares. En lugar de preguntarse cuál título ofrece mayor estatus, el libro propone analizar qué conocimientos y habilidades requiere realmente el país.

“Durante demasiado tiempo hemos discutido qué título posee mayor prestigio, cuando la pregunta verdaderamente importante ha estado siempre en otro lugar: ¿qué capacidades necesita Colombia para construir su futuro? Seguir midiendo el valor de una formación únicamente por el título significa desconocer talentos, cerrar posibilidades y mantener prejuicios que ya no responden a la realidad. Necesitamos empezar a valorar lo que una persona sabe hacer, crear y transformar con el conocimiento que adquiere”, plantea Omar Lengerke Pérez.

El autor sostiene que técnicos, tecnólogos, ingenieros, profesionales e investigadores desempeñan funciones distintas dentro del ecosistema del conocimiento. La educación técnica y tecnológica, en particular, permite trasladar el aprendizaje a escenarios concretos de producción, innovación y solución de problemas mediante capacidades de implementación, adaptación y optimización.

La obra recoge el caso de un joven que, durante su ceremonia de graduación como tecnólogo, se acercó al autor y afirmó: “Ahora sí voy a demostrar que sí era capaz”. Durante años había escuchado que estudiar una tecnología equivalía a “quedarse a mitad de camino”. Sin embargo, esa formación le permitió ingresar al mercado laboral y posteriormente continuar sus estudios.

Trayectorias flexibles para responder al empleo

El caso evidencia que una carrera técnica o tecnológica no necesariamente representa el destino final de una persona, sino que puede convertirse en el comienzo de una trayectoria educativa y profesional. Por esta razón, el libro plantea construir caminos que permitan trabajar, continuar estudiando, especializarse y avanzar entre distintos niveles de formación.

 “Lo decisivo es que cada persona encuentre una formación exigente desde la cual desarrollar su talento y aportar aquello que sabe hacer mejor”, señala Omar Lengerke Pérez. Desde esta perspectiva, aprender, trabajar y regresar al sistema educativo pueden integrarse en un mismo proceso a lo largo de la vida.

Experiencias como la formación dual en Alemania, los puentes entre colleges y universidades en Canadá, las trayectorias flexibles de Finlandia y la actualización permanente de capacidades en Singapur muestran distintas formas de conectar educación, empleo y desarrollo productivo. Para Colombia, el reto consiste en construir un modelo propio que acerque el conocimiento a las empresas y a las necesidades de los territorios.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Colombia tiene suficientes técnicos y tecnólogos para el mercado laboral?

El país necesita perfiles técnicos y tecnológicos especializados que respondan a los cambios del empleo, la innovación, la tecnología y los sectores productivos.

¿Por qué la educación técnica y tecnológica es importante en Colombia?

Esta formación permite aplicar conocimientos en procesos de producción, adaptación tecnológica, optimización y solución de problemas concretos en empresas y territorios.

¿Qué prejuicios enfrentan los técnicos y tecnólogos en Colombia?

Todavía existe la percepción de que estos programas tienen menor reconocimiento que una carrera universitaria o representan una formación incompleta, lo que influye en las decisiones de estudiantes y familias.

¿Cómo puede mejorar Colombia la formación técnica y tecnológica?

El país puede fortalecer la conexión entre instituciones educativas y empresas, además de facilitar que los estudiantes trabajen, continúen su formación y avancen hacia otros niveles académicos.

/LA FM

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