Asbama y Augura las dos grandes asociaciones de bananeros de Colombia, de manera conjunta ante la próxima Fruit Attraction 2026, están alertando que la producción bananera en el país podría perder cerca de 200 mil empleos por muchos factores adversos.
A pocos días de Fruit Attraction 2026, los gremios bananeros de Colombia, Augura y Asbama, advierten que la caída de la productividad, los impactos climáticos, la apreciación del peso y el aumento de los costos.
El banano colombiano llegará a Fruit Attraction, que se celebrará en Madrid del 6 al 8 de octubre, en un momento especialmente complejo.
Mientras el mercado europeo eleva sus estándares de sostenibilidad, los productores afrontan una combinación de factores que encarece su cumplimiento y estrecha los márgenes de la actividad.
En 2026, más de 1.200 hectáreas de cultivo de banano han resultado afectadas por inundaciones y más de 3.000 por vendavales. Ante estos y otros impactos climáticos, Augura y Asbama estiman que la productividad del sector podría caer cerca de un 20%.
Al descenso de la producción se suma un entorno económico exigente. La apreciación del peso frente al dólar reduce los ingresos en moneda local de una actividad esencialmente exportadora.
A la vez, los costos aumentan por el encarecimiento de los insumos y fertilizantes, las inversiones necesarias para cumplir los estándares internacionales y el incremento cercano al 23 % del salario mínimo en Colombia para el año en curso.
Las condiciones podrían agravarse en los próximos meses. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, ha advertido sobre el fortalecimiento de El Niño y ha elevado al 75% la probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad no registrada en las últimas décadas.
ESCENARIO DE MENOS LLUVIAS
Para una actividad agrícola que depende de la disponibilidad de agua, la temperatura y la estabilidad de los ciclos productivos, un escenario de menos lluvias y mayor estrés hídrico añade incertidumbre a la producción y los costos.
Más de 200.000 empleos dependen directamente de la agroindustria bananera colombiana. Durante más de 38 años, productores y trabajadores han construido un modelo de diálogo social y negociación colectiva que ha permitido avanzar en formalización laboral, estabilidad y mejores condiciones de vida para miles de familias en las regiones productoras del país.
«Colombia ha demostrado que es posible producir banano con empleo formal, diálogo social y altos estándares de sostenibilidad. Lo que planteamos a la cadena europea es que ese modelo también debe ser económicamente sostenible. No podemos seguir acumulando costos sin avanzar hacia una mayor corresponsabilidad de todos los actores del mercado», afirmó Emerson Aguirre Medina, presidente ejecutivo de la Asociación de Bananeros de Colombia, Augura.
PRESERVAR ESTE MODELO REQUIERE RECURSOS
Producir un banano que responda a las expectativas del mercado europeo implica financiar salarios y seguridad social, infraestructura, certificaciones, trazabilidad, protección ambiental, sanidad vegetal, adaptación climática y el cumplimiento de múltiples estándares internacionales.
Los gremios no cuestionan esas exigencias. El sector mantiene su compromiso con la sostenibilidad, el salario digno y la protección ambiental. La discusión es cómo financiar los mismos en un entorno económico cada vez más restrictivo.
“Lo que está en juego no es simplemente cuánto cuesta producir una caja de banano. Lo que está en juego es qué tipo de cadena queremos construir para los próximos años y qué tan comprometida está Europa con preservar un modelo que genera empleo formal, protege el medio ambiente y sostiene comunidades enteras en nuestros territorios”, dijo José Francisco Zúñiga Cotes, presidente ejecutivo de Asbama.
El dirigente gremial dijo que Colombia ha demostrado que quiere seguir siendo un proveedor confiable de banano sostenible para Europa; ahora necesitamos que esa relación evolucione hacia un modelo en el que el valor de lo que producimos también refleje el esfuerzo, la inversión y los riesgos que asumimos para hacerlo posible. Un banano sostenible no puede ser sostenible solo en la finca: tiene que serlo a lo largo de toda la cadena.
Por ello, Augura y Asbama, en el marco de esta importante feria, proponen abrir una conversación con supermercados, importadores, comercializadoras y grandes compradores europeos sobre la distribución del valor, los costos y los riesgos a lo largo de la cadena. El precio de la fruta no puede analizarse únicamente como una variable comercial.
El planteamiento no se limita a solicitar un mayor precio ni pretende trasladar la presión económica a otro eslabón. Los productores piden que toda la cadena reconozca una realidad: la sostenibilidad tiene un costo y su financiación debe ser compartida. Importa la capacidad de la cadena para mantener en el tiempo el empleo digno, la inversión productiva y el desarrollo en los territorios donde la actividad está presente.

