El cáncer no apagó su sueño: Sergio se graduó como contador en la Unimagdalena

La ceremonia de graduación de la Universidad del Magdalena tuvo para Sergio Andrés Puello Jiménez un significado que trascendió el acto académico. Después de años de estudio, una enfermedad que interrumpió sus planes y meses marcados de tratamientos, hospitalizaciones e incertidumbre, el egresado del Programa de Contaduría Pública finalmente recibió el diploma que había esperado durante tanto tiempo.
Sergio terminó académicamente su carrera a finales del año 2024 y posteriormente inició su etapa de prácticas profesionales. Sin embargo, a mediados del año 2025 su vida cambió.
La pérdida considerable de peso, anemia, fatiga y dificultad para respirar lo llevaron a una serie de exámenes médicos que terminaron con un diagnóstico de Linfoma de Hodgkin el cual es un tipo de cáncer del sistema linfático que se origina en los glóbulos blancos.
Lo siguiente fueron meses de hospitalización y un proceso de 13 quimioterapias que puso a prueba su fortaleza física y emocional. La graduación que inicialmente se había previsto para el año anterior tuvo que esperar mientras concentraba sus fuerzas en recuperarse y superar una de las etapas más difíciles de su vida.
Casi dos meses después de recibir su última quimioterapia y luego de conocer los resultados favorables de sus exámenes, Sergio llegó nuevamente a la Alma Mater. Esta vez no lo hizo como estudiante que esperaba terminar su carrera, sino como egresado que regresaba para recibir oficialmente el título que había tenido que aplazar.
LA MOTIVACIÓN
“Me sentí triste en algún momento, mucho de mis amigos y compañeros que comenzaron en la misma cohorte ya se habían graduado. Yo veía que todos se graduaban y llegó un momento en que la mejoría no se me notaba”, recordó Sergio al hablar de aquellos meses.
A pesar de esa sensación, el acompañamiento de sus padres, familiares, amigos y compañeros de estudio se convirtió en la fuerza adicional que necesitaba durante su proceso. Su grupo de estudio estuvo pendiente de cada etapa del tratamiento, siguiendo de cerca cada pequeño avance.
Ese respaldo también se hizo presente cuando la situación económica de su familia se complicó y el pago del semestre representó una dificultad adicional. Sus compañeros de estudio hicieron una colecta para ayudarlo a continuar con sus estudios.
Para Sergio, aquel gesto quedó como una muestra de que Institución no solo fue un espacio para formarse profesionalmente, sino también un lugar donde se construyeron vínculos que permanecieron cuando más los necesitó.
“Doy gracias a Dios que no perdí la independencia y mis facultades, gracias a mis padres, abuelos, amigos y compañeros que siempre estuvieron presentes y a todas esas personas que siempre me apoyaron y me dieron una mano amiga”, expresó.
SU RECUPERACIÓN PAULATINA
Su recuperación fue llegando poco a poco, después de las primeras quimioterapias comenzó a recuperar capacidades que durante los momentos más críticos parecía lejanas. Volvió a realizar actividades cotidianas, a trotar y sobre todo a imaginar nuevamente el futuro más allá de los hospitales y tratamientos.
La ceremonia de graduación reunió a Sergio con las personas que habían permanecido a su lado durante este proceso, alguno de ellos sin que él esperara encontrarlos ahí. En medio de las emociones, el diploma representó mucho más que la culminación de una carrera profesional.
Para su padre Alberto Cuello, aquella ceremonia significó cerrar un año de lucha con una noticia distinta: su hijo había logrado superar una etapa que había puesto en pausa mucho de sus proyectos. “Ha sido un año largo de lucha, pero gracias a Dios estamos aquí asistiendo al grado de mi hijo”, afirmó.
Al llegar el momento de recibir su título profesional como Contador Público, Sergio no solo levantó su diploma, también levantó un cartel con un mensaje que resumía la batalla que acababa de superar: “No + quimio”. Frente a sus compañeros, familiares, profesores y directivos hizo visible una victoria que iba mucho más de lo académico.
La escena conmovió al auditorio como reconocimiento a su lucha, perseverancia y triunfo sobre el cáncer, todos los presentes se pusieron de pie y lo honraron con un aplauso, convirtiendo aquel instante en uno de los momentos más significativos de la ceremonia.

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