La semana que termina volvió a poner como tema de controversia en el Congreso de la República los recientes fallos de los jueces en que ordenan, tanto al propio legislativo como al Presidente de la República, rectificar en público, retractarse e incluso a comprometerse a no hacer o participar de forma pública en actos en los que se haga invocación a Dios o alguna religión.
Incluso, esas decisiones han llevado a que se presente el llamado «choque de trenes» entre los jueces, como el sucedido entre el juez Quinto Laboral del Circuito de Bogotá y Tribunal Superior de Bogotá.
El primero, en fallo de una acción de tutela ordenó al presidente del Congreso, Honorio Henríquez, que ofreciera excusas publicas, porque en la ceremonia de posesión del presidente, Abelardo de la Espriella, se incluyó un punto de invocación a Dios, con la participación de varios líderes religiosos.
El choque se configuró con la decisión del Tribunal Superior de Bogotá de revocar la sentencia de tutela de primera instancia del juez quinto. Lo particular de la situación es que Henríquez, en la sesión plenaria del Senado, del pasado 23 de septiembre, cumplió con lo ordenado en esa tutela y ofreció las excusas ordenadas, aunque precisó que esa tutela iba en contra de la libertad de opinión.
Aunque ya el senador ofreció la excusa, destacó que en el momento cursaba una impugnación que se tramita desde el 1 de septiembre contra el fallo respectivo, y la hizo defendiendo “la independencia y autonomía legislativa, y considerando que no hubo violación de la neutralidad religiosa, menos aún en un marco normativo que protege la libertad de cultos”.
Precisó que “en mi condición del presidente del Congreso de la República y en cumplimiento del ordenado por el Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Bogotá en sentencia de tutela del 26 de agosto de 2026, me permito hacer la siguiente manifestación. En la sesión del Congreso en pleno del 7 de agosto de 2026 convocada por mandato constitucional para la posesión del señor presidente de la República, doctor Abelardo de la Espriella, el punto «invocación y alabanza» se incluyó en el orden del día a petición de la Cancillería en el marco del protocolo conjunto de esa sesión. Conforme a lo ordenado por el juez y su juzgado, que encontró a su parecer vulnerada la neutralidad religiosa del Estado en el acto oficial de posesión del señor presidente de la República, ofrezco disculpas al pueblo colombiano”.
Incluso recordó que “en los actos oficiales en los que se representa el Congreso, se garantiza la neutralidad religiosa del Estado”. Henríquez, al cerrar su intervención en la plenaria en donde ofreció las excusas, afirmó: “seguiremos trabajando de la mano de Dios con honor por Colombia”.
En estos poco más de dos meses, Henríquez invocó a Dios en varias posesiones, pero en tres en particular. La primera fue esa de la posesión del mandatario nacional que se cumplió en Cali. “¿Doctor Abelardo De La Espriella, invocando la protección de Dios, juráis ante la corporación que representa al pueblo de Colombia cumplir fiel y responsablemente con los deberes que la Presidencia de Colombia os impone cumplir fielmente con la constitución política y las leyes?”.
En agosto, hizo lo mismo cuando le dio posesión al contralor general, Jorge Laverde, y a los nueve magistrados del Consejo Nacional Electoral. El protocolo formal del Reglamento del Congreso como la Constitución Política, obligan a que ese tipo de posesiones se ha con la invocación a Dios sin que esto signifique una violación a la libertad de culto.
De hecho, en el Capitolio Nacional hay una capilla católica en donde forma periódica se realizan ceremonias religiosas, como también en el llamado Edificio del Congreso, es frecuente que se realicen misas con la asistencia masiva del personal que trabaja con los congresistas y el Senado y la Cámara.
El año pasado, por ejemplo, el tradicional Salón de la Constitución fue usado en una oportunidad para realizar una multitudinaria misa en por la salud del senador Miguel Uribe, quien aún en ese momento estaba grave por el atentado del que fue víctima y le quitó la vida.
Ante la revocatoria de la tutela de primera instancia, Henríquez resaltó que “como Presidente del Congreso he respetado y seguiré respetando las decisiones de la justicia, así como la Constitución, la libertad de cultos, el pluralismo religioso y el derecho de cada colombiano a profesar libremente sus convicciones o a no profesar ninguna”.
El congresista volvió a insistir en que “continuaré defendiendo las garantías constitucionales, la autonomía del Congreso y la libertad de conciencia y expresión de todos. Seguiremos trabajando de la mano de Dios, con honor por Colombia”.
El pasado 30 de agosto, de la Espriella, también por orden de un juez, ofreció excusas de manera condicional por el acto religioso incluido en su posesión, en la alocución aseguró respetar la separación entre Iglesia y Estado, y cerró su alocución con la expresión tradicional de sus discursos, “¡Que viva Cristo Rey!”.
Otra decisión fue la que se conoció esta semana, cuando el Juzgado 804 Transitorio de Familia de Bogotá ordenó al presidente Abelardo De La Espriella abstenerse de hacer actos y comentarios que impliquen una “manifestación de adhesión o identificación del Estado con una determinada confesión religiosa”, en la que se recogió la petición del abogado Julio Jair Mizger Díaz, en una tutela, al considerar que el jefe de Estado vulneró sus derechos fundamentales a la libertad de conciencia, libertad de cultos y laicidad del Estado, esto porque el pasado 29 de agosto en la Plaza de Bolívar de Bogotá se convocó una jornada de oración y velatón en memoria de las 331 víctimas mortales, que concluyó con la coronación de una imagen de la Virgen de Fátima, una ceremonia en la que estaba presente el mandatario.
Toda esta situación ha llevado a que la oposición tome el tema religioso como otra de sus banderas. Una de esas voces ha sido la representante a la Cámara Laura Daniela Beltrán, quien defiende el postulado que de la Espriella es el jefe del Estado, por lo que no debe utilizar expresiones de una religión en particular durante en actos oficiales en los que esté representando al gobierno nacional.
Incluso, la invocación de de La Espriella a Cristo Rey es un tema referente del ‘contrapunteo’ entre el petrismo y abelardismo en las sesiones del Senado y la Cámara, que incluso ha terminado en fuertes declaraciones ofensivas entre los congresistas, al punto que se les advierte que deben moderar el lenguaje o se les sancionará con la suspensión del derecho a la palabra.
Por ahora el tema de la invocación religiosa, la libertad de cultos y las expresiones de “¡Viva Cristo Rey!”, seguirán estando presentes en las exposiciones de los congresistas, sin importar que sean objeto de investigación o hasta de demandas, gracias a que tienen el derecho la libertad de expresión, pero en especial de la libertad de cultos.
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