Con baja captación del Manzanares crece el desabastecimiento de agua

Los desarenadores acumulan sedimentos que deben ser retirados periódicamente para facilitar el paso del reducido caudal hacia el sistema.

 ESSMAR asegura que actualmente solo logra captar 110 litros por segundo, frente a los cerca de 330 litros que normalmente recibe. 

El agua que llega a buena parte de los hogares de Santa Marta comienza su recorrido con una realidad que hoy preocupa a los operadores del sistema. El río Manzanares presenta niveles considerablemente inferiores y la captación se encuentra muy por debajo de sus registros habituales.

De acuerdo con ESSMAR, actualmente en el punto de captación del Manzanares están ingresando alrededor de 110 litros de agua por segundo, cuando en condiciones normales la infraestructura puede recibir cerca de 330 litros por segundo.

La propia empresa advirtió que se está captando menos del 30 % del caudal habitual, situación que atribuye a los efectos del Fenómeno de El Niño y que obliga a mantener una vigilancia permanente sobre la fuente hídrica.

El panorama no es nuevo. En junio, ESSMAR ya había reportado ante las autoridades distritales una disminución de hasta el 70,5 % en el caudal del río Manzanares, en medio de las condiciones de sequía que afectan a las fuentes que abastecen el acueducto de la ciudad.

APROVECHAR CADA GOTA

Frente a la reducción de los niveles, la empresa asegura que viene reforzando las labores operativas en la infraestructura de captación y conducción.

Entre las acciones se encuentra el aumento de los mantenimientos en las rejillas y desarenadores, además de la búsqueda y corrección de fugas a lo largo de la línea de conducción, con el propósito de reducir pérdidas y aprovechar al máximo el agua que logra ingresar al sistema.

A través de uno de sus operarios, la Essmar explicó que las condiciones de la fuente también determinan la intensidad del trabajo diario. Durante las lluvias y crecientes, por ejemplo, el aumento del caudal puede arrastrar palos, hojas, troncos y otros materiales que terminan acumulándose en las rejillas.

“Nos toca duro porque la limpieza de rejilla es más dificultosa, sacar toda esa basura, abrir compuertas”, relató el trabajador.

La situación, por tanto, presenta dos escenarios diferentes para quienes operan la captación. Cuando el río está bajo, las acciones están encaminadas a captar y conducir la mayor cantidad de agua posible; por otro lado, cuando llegan las crecientes, aumenta el material que debe ser retirado para mantener funcionando la infraestructura.

SEQUÍA DETERMINANTE

La preocupación adquiere mayor relevancia por las condiciones climáticas previstas para los próximos meses. El IDEAM ha venido reportando que las condiciones asociadas al Fenómeno de El Niño están presentes y presentan una tendencia al fortalecimiento. La entidad estima que la intensidad más probable sea muy fuerte entre septiembre de 2026 y febrero de 2027.

Esto significa que la presión sobre las fuentes de abastecimiento podría mantenerse durante un periodo prolongado, dependiendo de la evolución de las lluvias y de la recuperación de los caudales.

A esto se suman otras dificultades que durante el año han afectado la operación del acueducto, como daños en líneas de conducción y la reducción de otras fuentes de abastecimiento. La empresa ya había advertido que una temporada de verano severa, agravada por El Niño, estaba impactando los caudales de las fuentes hídricas y la distribución de agua potable.

LLAMADO AL USO RESPONSABLE DEL AGUA

Ante este escenario, la ESSMAR insistió en que la respuesta no depende exclusivamente de las labores que se realizan en la captación.

La empresa pidió a los samarios hacer un uso responsable del agua, evitar desperdicios y utilizar únicamente la cantidad necesaria, especialmente mientras se mantienen las condiciones de bajos caudales.

El llamado cobra especial importancia porque cada litro que se logra captar, tratar y transportar adquiere mayor valor cuando las fuentes naturales presentan niveles reducidos.

La situación que se reporta con los niveles de captación del río Manzanares vuelve a poner sobre la mesa una de las principales vulnerabilidades de Santa Marta, relacionada con la dependencia de fuentes hídricas cuyo comportamiento está directamente condicionado por las condiciones climáticas. Mientras la ESSMAR intensifica los trabajos para sostener la operación, la recuperación de los caudales dependerá también del comportamiento de las lluvias durante las próximas semanas.

En ese escenario, el mensaje a la ciudadanía es categórico con respecto a que el agua que hoy se desperdicia, mañana puede hacer falta.

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