El mandatario aseguró que la crisis fiscal no es un accidente ni el resultado de factores externos, sino responsabilidad del gobierno Petro.
El presidente Abelardo De La Espriella lanzó una fuerte arremetida contra la administración de Gustavo Petro al calificar la situación económica actual del país como una “crisis apocalíptica” y prometer acciones radicales para auditar las finanzas públicas.
Durante su alocución de este domingo, el jefe de Estado sostuvo que su gobierno recibió las finanzas públicas en un “estado lamentable”, que exige medidas urgentes. “Heredamos una situación fiscal crítica”, agregó.
De la Espriella advirtió que la coyuntura no responde a factores externos, sino a la gestión previa. “La crisis fiscal que enfrenta el país no es un accidente ni el resultado de factores externos, es exclusivamente responsabilidad del gobierno de Gustavo Petro, de su despilfarro y su corrupción”, aseveró el mandatario, añadiendo que se tomaron decisiones ilegales que dejaron a Colombia “al borde del abismo”.
“Ninguna crisis ni recesión del pasado se compara con el desastre económico que Gustavo Petro y su gente ocasionaron”, añadió el presidente en su alocución.
En ese sentido, enfatizó que Colombia no puede ni debe pagar por acciones de “irresponsabilidad fiscal con las que saquearon el país, con las que saquearon el erario”. De acuerdo con el mandatario, en tan solo una semana, el petrismo comprometió 10 billones de pesos para aumentar el gasto público en vez de impulsar la inversión. “Esa plata no iba a inversión, ni a obras, sino al robo masivo del tesoro público”, aseveró.
El discurso del presidente De La Espriella estuvo marcado por la promesa de llevar ante las autoridades a los encargados de la ejecución presupuestal previa. Aseguró que se investigará la manipulación de información contable y el uso indebido de los recursos del Estado.
“Vamos a perseguir sin cuartel a los responsables de este desastre, a los que mintieron en las cifras, a quienes comprometieron el futuro de Colombia y a quienes convirtieron el erario en botín; van a responder. No los voy a dejar tranquilos, voy por todos ustedes”, aseguró el mandatario.
Para sostener la gravedad del diagnóstico, el Presidente detalló que durante los últimos años el país gastó más de lo que podía pagar y acudió de manera irresponsable al endeudamiento. El servicio de la deuda se duplicó en una década, pasando de destinar uno de cada seis pesos de los ingresos al pago de obligaciones, a cerca de uno de cada tres pesos en la actualidad.
Tal fue el “derroche y el desgreño”, según el mandatario, que el cupo de endeudamiento previsto para financiar la totalidad del 2026 se ejecutó de forma prematura, alcanzando en los primeros siete meses del año un uso cercano al 97 por ciento.
Ante este escenario, el Gobierno Nacional presentó al Congreso de la República un Presupuesto General de la Nación para 2027 por 634,9 billones de pesos, un monto que las comisiones económicas conjuntas deben debatir y votar antes de este martes 15 de septiembre.
El ambiente en el Legislativo luce favorable para la cifra presentada, a pesar de los reparos iniciales generados por el incremento frente a la propuesta del gobierno anterior (de 575,6 billones de pesos), versión que fue devuelta por petición de la nueva administración.
Del monto total presentado, unos 281 billones de pesos (el 44,2 por ciento) provienen de endeudamiento, mientras que 300 billones de pesos corresponden a ingresos corrientes. “Casi la mitad del presupuesto dependerá de la plata prestada. Y la estamos pagando con intereses de gota a gota”, cuestionó De La Espriella.
Asimismo, destacó que para 2027 el servicio de la deuda alcanzará los 155,4 billones de pesos, lo que significa que por cada 100 pesos del presupuesto, 24 se destinarán al pago de deuda y solo 14 quedarán disponibles para inversión. Este panorama deja “un Estado con más obligaciones, más deuda y menos capacidad para responder cuando el país realmente lo necesita”.
Frente a esta coyuntura, el jefe de Estado sostuvo que las medidas de ajuste que se están implementando buscan que la economía vuelva a crecer, para lo cual consideró indispensable “dejar de gastar a manos llenas”.
En su intervención, enfatizó la urgencia de recuperar la inversión privada, generar confianza y suspender el modelo de sostener artificialmente el crecimiento económico a base de gasto público y endeudamiento.
No obstante, aclaró que la austeridad no será la única vía de recuperación. “No vamos a sacar a Colombia de esta crisis apocalíptica únicamente recortando el gasto. Colombia necesita volver a hacer crecer su economía, para lo cual se necesita inversión privada, que vuelvan los proyectos y las empresas”, puntualizó.
Finalmente, el mandatario ratificó el compromiso de su administración con la disciplina contable: “Vamos a ordenar las cuentas, recuperar el control sobre el dinero público, a combatir el despilfarro y la corrupción y, sobre todo, vamos a hacer que Colombia vuelva a crecer de la manera correcta con inversión, empresas, empleo y generación de riqueza”.
/EL TIEMPO

