La recuperación de 17 mil hectáreas de manglar, de los ecosistemas de la Ciénaga Grande, el Parque Isla de Salamanca y el restablecimiento de la conectividad del río Magdalena con la Ciénaga son entre otros, algunos de los beneficios de la transformación de la doble calzada en el tramo entr4e Ciénaga y Barranquilla.
Así lo dio a conocer el titular del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, durante inspección de la situación crítica en dicha vía a la altura del kilómetro 19, donde además dijo que los trabajos programados por el Gobierno Nacional en la denominada ‘Vía Milagro’, reducirá el impacto de la vía sobre esos ecosistemas del sector.
La transformación, de ese tramo, contempla la recuperación de paleocauces, la construcción de pasos de fauna y acciones para restablecer la conectividad hídrica entre el agua dulce y el mar, con el propósito de reducir los impactos de la infraestructura sobre la Ciénaga Grande de Santa Marta y el Parque Nacional Natural Isla de Salamanca.
“Cuando hay voluntad, hay posibilidades de cambio. Esta vía no será solamente asfalto e ingeniería: será una infraestructura que proteja el ecosistema, recupere la Ciénaga Grande de Santa Marta y genere condiciones para la biodiversidad y las comunidades del Caribe”, afirmó el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Fabio Arjona Hincapié.
El ministro explicó que el proyecto fue replanteado junto con el Ministerio de Transporte, la Gobernación del Magdaalena y las autoridades ambientales, para incorporar las condiciones ecológicas del territorio desde el diseño de la infraestructura.
LA RECUPERACIÓN DEL MANGLAR
Uno de los principales objetivos de la ‘Vía Milagro’ será contribuir a la recuperación de 17.000 hectáreas adicionales de manglar, fortaleciendo al mismo tiempo la producción pesquera y los servicios ecosistémicos de la Ciénaga Grande de Santa Marta.
Los manglares son fundamentales para el equilibrio del Caribe: protegen las costas frente a la erosión, sirven de refugio y zona de reproducción para numerosas especies y sostienen actividades productivas de las comunidades.
“Si quitas el mangle, el mar te come”, manifestó el ministro Fabio Arjona, al destacar la importancia de estos ecosistemas para proteger las costas y garantizar la vida y las actividades productivas de las comunidades del territorio.
La intervención busca, además, evitar que se repitan los impactos ambientales ocasionados por obras realizadas en el pasado sin suficiente conocimiento de la dinámica de este complejo ecosistema.
Se conoció que la transformación de la vía contempla la recuperación de paleocauces, antiguos cursos de agua que permitirán restablecer parte de la dinámica natural del territorio y favorecer el intercambio entre el agua dulce y el agua salada.
Esta conectividad es fundamental para el funcionamiento del sistema estuarino de la Ciénaga Grande de Santa Marta, que requiere variaciones naturales de salinidad durante el año.
La intervención se realizará tanto sobre la nueva infraestructura como sobre la vía existente, con el propósito de recuperar los flujos naturales que fueron alterados por intervenciones anteriores.
PASOS DE FAUNA
La ‘Vía Milagro’ también contempla la construcción de pasos de fauna en el corredor que atraviesa el Parque Nacional Natural Isla de Salamanca, una de las zonas con mayores índices de atropellamiento de fauna en el país.
Estas estructuras permitirán reducir la mortalidad de especies y mantener la conectividad ecológica a lo largo del corredor vial.
El ministro Fabio Arjona también anunció acciones para visibilizar la importancia de este parque nacional, que cuenta con cerca de 40 kilómetros asociados al corredor vial y que hace parte de un territorio ambiental estratégico para el Caribe colombiano.
La transformación de la doble calzada Santa Marta-Barranquilla hace parte de la apuesta del Gobierno de la Patria Milagro por integrar la Agenda ABC (Agua, Biodiversidad y Comunidades) en los proyectos estratégicos del país.
Con este enfoque, la conectividad entre las dos principales ciudades del Caribe no se entiende únicamente como una obra para mejorar el transporte y la competitividad regional, sino como una oportunidad para recuperar ecosistemas, fortalecer la pesca, proteger la biodiversidad y mejorar las condiciones de las comunidades que dependen de estos territorios.

