La exposición propone un diálogo entre arte, ciencia y medio ambiente, conectando los grandes desafíos ambientales del planeta Tierra con las realidades de Santa Marta y el Magdalena.
Cuando los mega incendios suceden a las inundaciones, cuando las contaminaciones se suman a la escasez y la biodiversidad se desvanece como nieve al sol bajo un clima que entra en ebullición, resulta difícil no habitar en el territorio de la inquietud y la zozobra, las alertas ecológicas se multiplican en el horizonte hasta el punto en que la habitabilidad misma de la Tierra parece comprometida para la humanidad.
Ante la perspectiva de territorios inhóspitos y el abismo de la incertidumbre, la creación contemporánea se plantea la pregunta fundamental ¿Qué hacer? ¿Por dónde empezar? es el mensaje que nos trae ‘Energías y Desespero, un Mundo por Reparar’, la exposición recién inaugurada en la Unidad Integral de Servicios Centro Histórico de Cajamag y que permanecerá en este lugar por un buen tiempo para que los amantes del arte la admiren.
Esta exposición internacional nacida en el seno de la Unión Europea y aclamada en las principales capitales continentales se erige como una cartografía sensible y poética del mundo que habitamos de Europa a América Latina, con una travesía hacia Santa Marta.
De acuerdo con los organizadores, este viaje no es una itinerancia de obras sino la expansión de un movimiento de autorreflexión y conciencia ambiental que encuentran en la geografía colombiana, un escenario vivo de biodiversidad y desafío ecológico.
El Caribe colombiano se convierte en el epicentro de esta experiencia, con su gran apertura en Santa Marta, una ciudad donde la tierra y el mar existen más que nunca, una mirada atenta y corresponsable hacia la luz interior y reparación colectiva, porque reparar el mundo no es solo una tarea técnica o política, es un acto de transformación humana.
UNA MIRADA DESDE EL MAGDALENA
Uno de los componentes especiales de la exposición en Santa Marta será su contextualización territorial. Bajo la curaduría local de la artista plástica Ana María González, la propuesta internacional entrará en diálogo con las realidades ambientales del Magdalena.
La Sierra Nevada de Santa Marta, la Ciénaga Grande, el bosque seco tropical, las playas y el mar Caribe se convierten en referentes para acercar al visitante a problemáticas globales que también tienen manifestaciones concretas en el departamento.
El retroceso de las nieves de la Sierra Nevada, la contaminación por microplásticos, el aumento de las temperaturas, la pérdida de biodiversidad y las transformaciones de los ecosistemas encuentran correspondencia con varias de las piezas que integran la exposición.
Frente a esas amenazas también aparecen las alternativas. Los saberes ancestrales, la protección de los bosques y el agua, la soberanía alimentaria, la reforestación, el ecoturismo y la justicia ambiental hacen parte de las acciones que permiten reconocer la capacidad de las comunidades para aportar a la protección del territorio.
Gracias a esta alianza de cooperación cultural y compromiso ecológico entre Santa Marta Colombia Europa y el mundo, Cajamag abrió las puertas a este espacio de creación, arte e inspiración.

