La Carrera 7 luce una nueva cara tras la intervención realizada por la Alcaldía en este corredor del Centro Histórico, donde el deterioro de la vía durante años afectó la movilidad y la actividad comercial.
Después de años de deterioro, la carrera Séptima muestra otra cara. La intervención de cerca de 928 metros cuadrados de reparcheo hace parte de una recuperación que, para comerciantes y residentes, va más allá del pavimento.
A la carrera Séptima de Santa Marta no solo le hacía falta pavimento. Le hacía falta volver a sentirse parte de la ciudad.
Durante años, transitar por esta vía del Centro Histórico significó esquivar huecos, soportar inundaciones y acostumbrarse a un paisaje de deterioro que contrastaba con el movimiento comercial y turístico de uno de los sectores más representativos de la capital del Magdalena.
Ese panorama cambió con el alcalde Carlos Pinedo Cuello, quien entregó oficialmente las obras de intervención sobre la vía, que incluyó 928 metros cuadrados de reparcheo, dentro de un proceso de recuperación que también ha contemplado andenes y otros trabajos de infraestructura.
Pero mientras recorría la obra, el mandatario no pudo evitar volver la mirada hacia el lugar donde, según reconoció, estuvo durante mucho tiempo el verdadero punto crítico.
“Sería mucho mejor si esto lo hubiésemos hecho en la 11, que era el punto crítico de la Séptima”, dijo Pinedo Cuello, al recordar el tramo que, hasta hace poco, impedía incluso el paso normal de los vehículos.
La referencia no es menor. Ese sector que hoy comienza a recuperar su movilidad fue, durante años, una especie de frontera dentro de la misma vía: un tramo deteriorado que obligaba a conductores y peatones a sortear las dificultades de una carretera que parecía haber quedado al margen del desarrollo del Centro Histórico. “Era una completa trocha”, recordó.
La frase resume una transformación que el mandatario presentó como parte de un compromiso adquirido con la comunidad, cuando recorrió las calles del Centro Histórico y escuchó de comerciantes y residentes en reclamo a que no era posible que una vía tan importante permaneciera en esas condiciones.
La Séptima, además de conectar distintos puntos del Centro Histórico, es una vía rodeada de establecimientos comerciales y espacios donde diariamente confluyen samarios, trabajadores, visitantes y turistas. Su deterioro no solo afectaba la movilidad; también terminaba golpeando la actividad económica de quienes tienen sus negocios alrededor.
Por eso, para Xilene Pérez, presidenta de la Junta de Acción Comunal del Centro Histórico, la jornada de entrega no podía entenderse únicamente como la inauguración de una obra de infraestructura. “Es celebrar el resurgir de uno de los pulmones comerciales, culturales y sociales más importantes de nuestra capital: la emblemática carrera Séptima”, expresó.
Desde la comunidad, el recuerdo también está marcado por el escepticismo. Pérez habló de los años en que el deterioro progresivo de la vía parecía convertirse en parte permanente del paisaje.
Cada bache, cada inundación y cada dificultad para transitar fueron debilitando, dijo, el corazón de un sector que durante años reclamó una intervención.
CAMBIÓ LA PERCEPCIÓN
Para la dirigente comunal, la recuperación de la Séptima representa algo que trasciende la capa de pavimento. También destacó la modernización de redes de servicios públicos que no siempre son visibles para quienes caminan por la calle, pero que resultan fundamentales para mejorar las condiciones ambientales y sanitarias del sector.
“Gobernar es dignificar la vida de los ciudadanos”, sostuvo Pérez al reconocer la intervención.
Resaltó que quizá allí está el verdadero significado de la obra en una calle que durante años fue símbolo del abandono y que ahora intenta convertirse nuevamente en escenario de encuentro, comercio y circulación.
El alcalde, por su parte, insistió en que la recuperación de la Séptima responde a una promesa hecha cuando todavía recorría el sector como candidato.
“Nos comprometimos a reemplazar la vía y a hacer el trabajo que se debía hacer”, afirmó.
A pocos metros de los establecimientos comerciales, entre peatones, vehículos y comerciantes, la nueva imagen de la carrera Séptima comienza a contar otra historia.
Una historia en la que los huecos ya no son los protagonistas y en la que una vía que alguna vez fue descrita como una trocha vuelve a reclamar su lugar en el corazón del Centro Histórico de Santa Marta.

