La Asociación de Epidemiología de Colombia sostiene que los impuestos a las bebidas azucaradas y productos ultraprocesados, junto con el etiquetado frontal, ya muestran efectos sobre las decisiones de compra y consumo.
La discusión sobre los llamados impuestos saludables volvió al centro del debate en Colombia luego de que la representante Carol Borda y el representante Daniel Briceño anunciaran un proyecto encaminado a eliminar esta política.
Ante este escenario, la Asociación de Epidemiología de Colombia (ASOCEPIC) defendió la permanencia de la medida y sostuvo que retirarla apenas después de sus primeros años de implementación sería una decisión prematura.
De acuerdo con la organización, la evidencia científica disponible muestra que los impuestos saludables y el etiquetado frontal modifican las decisiones de compra y contribuyen a reducir el consumo de productos considerados no saludables.
Sin embargo, reconoció que todavía se necesitan evaluaciones de mediano y largo plazo para establecer con mayor precisión sus efectos sobre enfermedades como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.
Colombia aún no tiene una evaluación integral de impacto en salud
Destacó que Colombia implementó entre 2022 y 2023 un paquete de medidas que incluye impuestos a las bebidas azucaradas y a los productos ultraprocesados, además de un sistema de etiquetado frontal mediante octágonos que advierten cuando un producto presenta altos contenidos de azúcar, grasas saturadas u otros componentes considerados perjudiciales para la salud.
ASOCEPIC admite que hasta ahora ningún estudio ha establecido directamente si este paquete regulatorio produjo un impacto sobre la salud de la población colombiana. No obstante, señala que sí existen investigaciones de modelación que han proyectado beneficios y estudios que permiten analizar resultados intermedios, como cambios en las compras, el consumo, la sustitución de productos y la reformulación por parte de la industria.
Para la asociación, esta ausencia de resultados definitivos sobre enfermedades crónicas no significa que no exista evidencia de los beneficios esperados. La organización plantea que hay una cadena causal sustentada: las políticas modifican las decisiones de compra y reducen el consumo de productos no saludables, mientras que está ampliamente documentada la relación entre ese consumo y el riesgo de obesidad, diabetes y enfermedad cardiovascular.
Chile, México y Perú muestran cambios en el consumo
ASOCEPIC pone como ejemplo la experiencia de otros países de la región que han aplicado medidas similares.
En Chile, donde el paquete de impuesto y etiquetado comenzó en 2016, estudios citados por la asociación reportan una reducción de 8,3 % en las calorías y de 20 % en el azúcar comprado. También se documentó que algunas empresas modificaron las recetas de sus productos para evitar la inclusión de sellos de advertencia.
En México, cerca de cuatro de cada diez personas reportaron haber reducido la compra de productos no saludables después de la implementación de los sellos de advertencia. También se han registrado procesos de reformulación de productos para evitar los sellos.
En Perú, investigaciones citadas por ASOCEPIC han encontrado un alto nivel de reconocimiento, comprensión y utilización del etiquetado frontal. En Colombia, por su parte, un estudio citado en el documento encontró que la presencia de los octágonos influye en la probabilidad de compra: ante la advertencia, los consumidores pueden reconsiderar la decisión de llevar determinado producto.
La evidencia sobre obesidad y diabetes todavía está creciendo
Alimentos ultraprocesados
ASOCEPIC pide mantener los impuestos saludables en Colombia y advierte que eliminarlos sería prematuro ante la falta de evaluaciones de largo plazo.
Crédito: Diseño de Magnific
La discusión sobre los llamados impuestos saludables volvió al centro del debate en Colombia luego de que la representante Carol Borda y el representante Daniel Briceño anunciaran un proyecto encaminado a eliminar esta política.
Ante este escenario, la Asociación de Epidemiología de Colombia (ASOCEPIC) defendió la permanencia de la medida y sostuvo que retirarla apenas después de sus primeros años de implementación sería una decisión prematura.
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De acuerdo con la organización, la evidencia científica disponible muestra que los impuestos saludables y el etiquetado frontal modifican las decisiones de compra y contribuyen a reducir el consumo de productos considerados no saludables.
Sin embargo, reconoció que todavía se necesitan evaluaciones de mediano y largo plazo para establecer con mayor precisión sus efectos sobre enfermedades como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.
Colombia aún no tiene una evaluación integral de impacto en salud
Destacó que Colombia implementó entre 2022 y 2023 un paquete de medidas que incluye impuestos a las bebidas azucaradas y a los productos ultraprocesados, además de un sistema de etiquetado frontal mediante octágonos que advierten cuando un producto presenta altos contenidos de azúcar, grasas saturadas u otros componentes considerados perjudiciales para la salud.
ASOCEPIC admite que hasta ahora ningún estudio ha establecido directamente si este paquete regulatorio produjo un impacto sobre la salud de la población colombiana. No obstante, señala que sí existen investigaciones de modelación que han proyectado beneficios y estudios que permiten analizar resultados intermedios, como cambios en las compras, el consumo, la sustitución de productos y la reformulación por parte de la industria.
Para la asociación, esta ausencia de resultados definitivos sobre enfermedades crónicas no significa que no exista evidencia de los beneficios esperados. La organización plantea que hay una cadena causal sustentada: las políticas modifican las decisiones de compra y reducen el consumo de productos no saludables, mientras que está ampliamente documentada la relación entre ese consumo y el riesgo de obesidad, diabetes y enfermedad cardiovascular.
Chile, México y Perú muestran cambios en el consumo
ASOCEPIC pone como ejemplo la experiencia de otros países de la región que han aplicado medidas similares.
En Chile, donde el paquete de impuesto y etiquetado comenzó en 2016, estudios citados por la asociación reportan una reducción de 8,3 % en las calorías y de 20 % en el azúcar comprado. También se documentó que algunas empresas modificaron las recetas de sus productos para evitar la inclusión de sellos de advertencia.
En México, cerca de cuatro de cada diez personas reportaron haber reducido la compra de productos no saludables después de la implementación de los sellos de advertencia. También se han registrado procesos de reformulación de productos para evitar los sellos.
En Perú, investigaciones citadas por ASOCEPIC han encontrado un alto nivel de reconocimiento, comprensión y utilización del etiquetado frontal. En Colombia, por su parte, un estudio citado en el documento encontró que la presencia de los octágonos influye en la probabilidad de compra: ante la advertencia, los consumidores pueden reconsiderar la decisión de llevar determinado producto.
La evidencia sobre obesidad y diabetes todavía está creciendo
La asociación reconoce que una parte importante de la evidencia sobre los efectos finales en salud proviene todavía de estudios de modelación. Sin embargo, afirma que durante los últimos años han aumentado las investigaciones observacionales y cuasi experimentales realizadas con datos del mundo real.
Según la entidad, estos trabajos han identificado efectos favorables sobre indicadores como el índice de masa corporal, el sobrepeso y la obesidad, aunque la evidencia sobre resultados de más largo plazo, particularmente diabetes y enfermedad cardiovascular, continúa desarrollándose.
ASOCEPIC considera que esta evolución de la evidencia es precisamente una razón para mantener el seguimiento de la política y no desmontarla antes de contar con suficiente información para determinar sus efectos poblacionales.
ASOCEPIC propone evaluar antes de eliminar
La Asociación de Epidemiología de Colombia planteó cuatro líneas de acción para continuar la discusión.
La primera consiste en evaluar rigurosamente los resultados que ya pueden medirse y garantizar el seguimiento de la política en el tiempo. La organización propone una evaluación independiente, con participación de la academia, datos colombianos y métodos, fuentes y resultados públicos.
La segunda está relacionada con los efectos que la medida podría tener sobre los tenderos y pequeños comerciantes. Frente a las afirmaciones de algunos gremios comerciales sobre posibles afectaciones, ASOCEPIC sostiene que los datos oficiales citados muestran que el número de micronegocios aumentó 4,7 % entre 2024 y 2025, mientras que las ventas del comercio minorista formal pasaron de 5,7 a 10,6 billones de pesos entre 2019 y 2025.
La organización aclara que, hasta el momento, no se ha presentado, según el documento, una cifra oficial o un estudio académico que permita atribuir al impuesto una quiebra generalizada de tenderos.
Piden actualizar la ENSIN
Otro de los puntos señalados por ASOCEPIC es la falta de información nutricional reciente en el país.
La organización advierte que la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN) no se actualiza desde 2015. Esto significa que el país está discutiendo los efectos de una política implementada a partir de 2022 utilizando información recopilada más de una década atrás.
Por esta razón, pidió al Congreso impulsar la actualización de la encuesta y propuso que el Ministerio de Salud y el ICBF incorporen preguntas específicas sobre el consumo de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados en la próxima medición.
Para ASOCEPIC, contar con información actualizada es indispensable para determinar si la política está produciendo los resultados esperados y para orientar futuras decisiones de salud pública.
También piden transparencia sobre los recursos recaudados
La asociación planteó además que el Ministerio de Salud haga pública la información relacionada con la destinación de los recursos recaudados mediante el impuesto saludable.
Según ASOCEPIC, transparentar el uso de estos recursos permitiría mostrar cómo pueden contribuir al bienestar de la población y fortalecer la rendición de cuentas alrededor de la política.
Una medida que, según ASOCEPIC, busca cambiar hábitos
La asociación sostiene que los impuestos saludables no deben entenderse exclusivamente como mecanismos de recaudo o cargas económicas, sino como instrumentos de salud pública destinados a modificar los entornos de consumo.
El objetivo, de acuerdo con el comunicado, es desincentivar la compra y demanda de productos cuyo consumo frecuente está asociado con obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedad cardiovascular, con la expectativa de disminuir la carga sanitaria y económica que estas enfermedades representan para la población y el sistema de salud.
ASOCEPIC también reconoce que los sellos y los impuestos no constituyen una solución única y que deben formar parte de una política integral de alimentación y salud. Sin embargo, considera que la evidencia disponible permite sostener que estas medidas pueden modificar las decisiones de compra, incentivar la reformulación de productos y reducir la exposición y el consumo de bebidas azucaradas.
La organización concluyó con una invitación a los representantes Carol Borda y Daniel Briceño para participar en un espacio técnico conjunto en el que se revise la evidencia científica antes de avanzar con el proyecto de eliminación de los impuestos saludables.
¿Qué son los impuestos saludables en Colombia?
Son medidas que incluyen gravámenes a bebidas azucaradas y productos ultraprocesados, junto con el etiquetado frontal de advertencia. Fueron implementadas entre 2022 y 2023.
¿Por qué ASOCEPIC pide mantener los impuestos saludables?
La organización sostiene que la evidencia disponible muestra cambios en las decisiones de compra y el consumo de productos no saludables. Considera que aún se requiere seguimiento para medir sus efectos de largo plazo.
¿Los impuestos saludables ya han demostrado reducir la obesidad y la diabetes en Colombia?
Hasta ahora, ningún estudio ha establecido directamente un impacto del paquete regulatorio sobre la salud de la población colombiana. Existen investigaciones sobre compras, consumo y otros resultados intermedios.
¿Qué propone ASOCEPIC antes de eliminar los impuestos saludables?
Plantea realizar evaluaciones independientes de largo plazo, actualizar la ENSIN, estudiar sus efectos sobre comerciantes y hacer pública la destinación de los recursos recaudados.
¿Qué efectos han tenido los impuestos saludables en Chile, México y Perú?
Estudios citados por ASOCEPIC reportan cambios en el consumo y las compras. En Chile, por ejemplo, se registró una reducción de 8,3 % en las calorías y de 20 % en el azúcar comprado tras la implementación del paquete de medidas.
/LA FM

