Bajo la premisa de mano dura contra los criminales y de reforzar la seguridad como su bandera política, el presidente Abelardo de la Espriella llegó a la Presidencia de la República.
Insiste constantemente en que irá por todos los criminales que actúan en el país, y así lo reforzó en un nuevo balance presentado a través de su cuenta oficial, donde da cuenta de más de 8.000 capturas y 30 extradiciones antes de cumplir su primer mes como mandatario.
En su mensaje publicado en redes sociales, destacó que ha firmado 30 extradiciones en solo 16 días. «El mensaje para los criminales es claro: no habrá refugio, privilegios ni contemplaciones. En la era del Tigre, la seguridad y la grandeza de nuestra Patria se defienden con carácter, autoridad y mano firme», señaló.
Entre estas se encuentran las extradiciones de Armando Luis Suárez Calvo y Didier Ignacio García hacia los Estados Unidos por narcotráfico; Diego Alberto Londoño a Perú por tráfico de drogas, Jorge Luis Mojica a República Dominicana por delitos sexuales, y Roderick Aldair Morales a Panamá por tentativa de homicidio.
Además, en otro de sus mensajes resaltó como en las últimas 24 horas se produjeron 51 capturas, la incautación de 14 armas de fuego y 317 municiones, la destrucción de 7 laboratorios para el procesamiento de pasta base de coca y golpeó estructuras de minería ilegal.
Según el balance presentado por el presidente, desde el 7 de agosto se han producido 8.424 capturas, 21 de ellas a jefes de organizaciones, y se han incautado 31.174 kilos de estupefacientes, incluidos 13.669 kilos de cocaína.
A esto se suma el traslado de manera directa de 20 delincuentes de alta peligrosidad desde las cárceles de Barranquilla hacia distintos centros penitenciarios del país.
“Que no quede ninguna duda: voy por todos. Por los cabecillas, por los extorsionistas, por los sicarios y por quienes pretendan desafiar la autoridad. No importa dónde estén ni desde dónde operen: el Estado los va a perseguir y la justicia los va a alcanzar”, señaló.
El jefe de estado aseguró que su premisa es “acabar con los privilegios, el control criminal tras las rejas y las oficinas del delito desde donde pretendían extorsionar, amenazar y sembrar miedo entre la gente trabajadora”.
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