Leer página por página el ‘Libro de la verdad’, sobre el desgreño y la corrupción de cuatro años de mandato petrista, es asomarse a un abismo de ignominia. En esta compilación inicial —de seguro vendrá otro tomo—, muchos destapes producen náuseas: además del conocido saqueo de la Unidad para la Gestión del Riesgo (UNGRD), asoma otro en la Agencia Nacional de Tierras, que pagó casi $ 1 billón por 537 predios, de los cuales, al término del cuatrienio anterior, apenas tres estaban en poder de los campesinos, con los papeles en regla. ¿Cómo pagaron sin formalizar la propiedad? ¿Estafaron a esos campesinos? ¿Se perdió esa plata?
Singular malestar de estómago produce la firma de 900.000 contratos a dedo, las famosas órdenes de prestación de servicios (OPS). La inmensa mayoría fue repartida entre petrocepedistas para que impulsaran la campaña del candidato Iván Cepeda. En consultas con funcionarios de media docena de ministerios y entidades descentralizadas, pude constatar que, en muchísimos casos, se trata de personas que reciben una mensualidad de varios millones de pesos, fijada en la OPS, sin molestarse en ir a una oficina o prestar servicio alguno, y sin rendir el más mínimo informe de gestión, como lo exige la ley.
ADLE hizo bien en llamarlas “corbatas”, un pillaje que linda con lo criminal. Mientras millones de colombianos madrugan a diario a trabajar duro y parejo, estos seudorrevolucionarios de pacotilla se quedan en casa, rascándose lo que sabemos. La plata mensual les llega a su cuenta bancaria sin que tengan que salir de sus casas, o conectarse a un computador para laborar a distancia.
“En la división donde trabajo, somos 38 personas”, me contó una funcionaria de carrera, que lleva más de 14 años en el servicio público. “De ese total —me explicó—, unas 29 fueron vinculadas en el año final de Petro por el sistema de OPS: jamás han venido a trabajar, no han mandado siquiera un correo electrónico ni han llamado a preguntar si pueden ser útiles en algo”. Son una manada de zánganos.
Las OPS valen más de $ 5 billones en la vigencia presupuestal de 2026. Según un cálculo inicial de quienes estuvieron a cargo del empalme, entre el 70 y el 80 % de esos contratos son con personas cuyo aporte laboral a las entidades que las contrataron resulta nulo. Esas ‘corbatas’ valen entre $ 3,8 y $ 4 billones. Además de su bestial costo económico, envían un pésimo mensaje a la sociedad: que es posible cobrar del Estado sin trabajar.
Amparados en las OPS que Gustavo Petro les regaló, esos zánganos viven sabroso por cuenta de los colombianos que sí trabajan y pagan sus impuestos. Si esos contratos siguieran, costarían más de $ 15 billones en el cuatrienio de ADLE. Es alrededor de la mitad del dinero que hace falta para la reconstrucción tras el terremoto del 10 de agosto. Lo bueno es que la mayoría de esas 900.000 órdenes vencen el 31 de diciembre. Será cuestión de no renovarlas.
Eso sí: el equipo jurídico del nuevo gobierno trabaja para tratar de desmontar muchas de ellas antes, por incumplimiento del contratista. Tendrán que revisar con cuidado los asuntos legales, para no dar lugar a que estos vividores reclamen luego indemnizaciones. Pero una vez resuelto ese punto, se impone que estos vampiros del presupuesto sean echados fuera sin contemplación.
Esas ‘corbatas’ valen entre $ 3,8 y $ 4 billones. Además de su bestial costo económico, envían un pésimo mensaje a la sociedad: que es posible cobrar del Estado sin trabajar
¿Migajas? Y hablando de zánganos, solo un bueno para nada como Petro, que jamás ha trabajado en la economía real, osa decir que las donaciones por cientos de miles de millones de pesos, hechas por Luis Carlos Sarmiento, Jaime Gilinski, el grupo Bolívar; David Vélez, de Nubank; la familia Santo Domingo, las empresas reunidas en Proantioquia y muchos otros grupos como Tecnoquímicas, Olímpica (en mercados donados en las zonas afectadas) y Tecnoglass, son migajas. A Petro, el zángano mayor que tanto protegió a quienes robaban bajo su ala, no le gustan las donaciones del mundo empresarial y del trabajo que él detesta./Tomado de El Tiempo
*Exministro de Estado

