Siguen las labores de búsqueda, de los desaparecidos y remoción de escombros

Al cumplirse una semana del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia el 10 de agosto a las 7:34 de la mañana, las operaciones de rescate transitan hacia la remoción de escombros con maquinaria pesada, ante la reducción de posibilidades de hallar personas con vida. El balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, registra 289 muertos, 143 desaparecidos, más de 4.200 heridos y 185.016 damnificados.

Más de dos tercios de las muertes se concentran en Cali, con 111 fallecidos, y Pereira. En Cali, varios edificios fueron marcados para señalar la conclusión de las labores de búsqueda, mientras otros puntos mantienen operativos activos. Al menos 269 réplicas fueron registradas hasta el sábado, lo que incrementó el riesgo sobre estructuras inestables y retrasó el retorno de habitantes a sus viviendas. Edificios con riesgo de derrumbe fueron señalizados con una «X» roja en varias ciudades.

«Desafortunadamente, no hay señales de vida», declaró el capitán de Bomberos de Cali, Alberto Hernández. Por su parte, el capitán Roni Kaplan, portavoz del Ejército de Israel, señaló que «se va cerrando la ventana de esperanza». Una misión israelí de 82 militares —entre rescatistas, ingenieros y especialistas— colaboró en la recuperación de cuatro cuerpos en las últimas 24 horas en el sur de Cali.

FONDO MILAGRO

El presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo tres días antes del sismo, anunció la creación del «Fondo Milagro» para canalizar recursos nacionales e internacionales destinados a la reconstrucción de hospitales, centros educativos, viviendas, carreteras y aeropuertos. El Ejecutivo también prepara alivios temporales en servicios públicos, subsidios de arrendamiento, alivios tributarios, ayudas para hogares vulnerables, mecanismos de apoyo a comerciantes y pequeños empresarios, y medidas para estimular la inversión y el empleo en las zonas afectadas. En algunas localidades se impusieron toques de queda nocturnos ante el riesgo de saqueos.

El balance de daños en infraestructura incluye 26.945 viviendas destruidas y 127.557 averiadas, 66 edificios colapsados, 285 centros de salud, 2.838 centros educativos y 3.782 centros comunitarios con afectaciones. El alcalde de Cali, Alejandro Eder, estimó que la reconstrucción de esa ciudad requerirá al menos 3.200 millones de dólares.

El sector privado también anunció contribuciones: el banquero Jaime Gilinski se comprometió a donar 150.000 millones de pesos —equivalentes a 47,75 millones de dólares— para reconstruir hospitales y escuelas en Cali, su ciudad natal. La familia Santo Domingo había anunciado previamente un aporte de 32 millones de dólares.

REINO UNIDO Y JAPÓN SE UNEN

La solidaridad internacional se ha manifestado de manera concreta en Colombia tras el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó al país hace una semana, el lunes 10 de agosto.

En la mañana de ayer lunes festivo, representantes de Reino Unido y Japón anunciaron nuevas medidas de apoyo para las zonas más afectadas.

El gobierno británico formalizó un paquete de ayuda humanitaria valorado en £680.000 libras esterlinas, equivalentes a cerca de 3.000 millones de pesos colombianos.

Estos fondos, según la comunicación oficial, estarán dirigidos a reforzar la labor de la Cruz Roja Colombiana y el equipo humanitario de la ONU, con el objetivo de garantizar refugio, atención médica, agua limpia y saneamiento para las comunidades más vulnerables.

El Reino Unido precisó que parte de la ayuda estará destinada a financiar nuevos especialistas que integrarán el equipo humanitario de Naciones Unidas. “Nuestro compromiso con Colombia sigue firme. ¡Fuerza Colombia!”, afirmaron desde la embajada, al recalcar que los recursos serán canalizados a través de la Cruz Roja y la ONU.

Durante la última semana, el país ha recibido el respaldo de varias naciones tras el fuerte sismo. El flujo de ayuda internacional se concentra en la provisión de insumos básicos, atención médica, refugio y personal especializado, como respuesta a los daños materiales y humanos que dejó el terremoto en varias regiones.

Por su parte, la Embajada de Japón en Colombia comunicó: “A solicitud de Gobierno de Colombia, el Gobierno del Japón decidió suministrar ayuda de emergencia (carpas, cobijas, etc.) a Colombia, a través de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), en respuesta a los daños causados por el terremoto”.

Esta asistencia japonesa responde directamente a la petición del gobierno colombiano y se canaliza mediante la JICA, organismo habitual en gestiones de emergencia y reconstrucción en el país.

Las donaciones y el envío de insumos se producen en un contexto de alta necesidad. El sismo registrado hace una semana dejó miles de damnificados y daños sustanciales en la infraestructura de varias localidades, obligando a la activación de redes de cooperación internacional.

Recursos y logística para la recuperación

La prioridad de los fondos británicos, según la embajada, es fortalecer la capacidad de respuesta local: “El Reino Unido confirma apoyo humanitario tras el terremoto. Los fondos ayudarán a proporcionar refugio, atención médica, agua limpia y saneamiento en las zonas más afectadas”.

En el caso de Japón, la entrega de carpas y cobijas tiene como objetivo brindar alivio inmediato a las familias que perdieron sus hogares o vieron comprometidas sus condiciones de vida básicas.

Mientras se avanza en la evaluación de daños y necesidades, la llegada de ayuda internacional permite a las autoridades nacionales y locales enfrentar la emergencia con recursos adicionales y personal especializado. La colaboración entre gobiernos, agencias de cooperación y organismos humanitarios se vuelve clave para acelerar los procesos de recuperación y reconstrucción.

LLEGADA DE AYUDAS

De acuerdo con la información oficial publicada por la Cancillería, la asistencia bilateral ya entregada tuvo cuatro aportes principales: El Salvador envió 100 toneladas, México 58,5, Chile 50 y Perú 14. El total corresponde a alimentos, elementos de higiene, medicamentos y suministros médicos.

La respuesta internacional también incluyó personal técnico para operaciones en terreno. Llegaron 82 integrantes de la misión humanitaria de Israel, 40 miembros del Equipo ECU 11 del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil y 22 técnicos de búsqueda y rescate urbano de Estados Unidos.

El Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que los equipos internacionales “trabajan en el terreno, desde los primeros días de la emergencia”. La cartera agregó que su ingreso al país y su incorporación a las labores se produjo “de manera oportuna, en coordinación permanente con las autoridades colombianas”.

La coordinación no se limitó a la recepción de vuelos y cargamentos. El Gobierno nacional indicó que facilitó el ingreso y despliegue de la cooperación en conjunto con el Equipo Humanitario País de las Naciones Unidas y con las agencias del sistema presentes en el territorio.

En esa estructura, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo participa en la medición de la afectación con herramientas digitales y satelitales. El mismo organismo apoya, junto con el Equipo Humanitario País, la coordinación de la respuesta y la evaluación de necesidades en Chocó, Valle del Cauca y el Eje Cafetero.

La ayuda ya distribuida incluye kits de alimentos, higiene, hábitat y menaje, además de bodegas móviles y tanques de agua. Según la comunicación oficial, esos elementos “ya llegaron a las zonas afectadas”.

CANALIZARON FONDOS POR LA VÍA MULTILATERAL

La cooperación no llegó solo en carga física. España movilizó un primer paquete por 1 millón de euros, distribuido entre la Federación Internacional de la Cruz Roja, la Organización Panamericana de la Salud, la Fundación Reina Sofía y compras locales de material humanitario.

Italia, por su parte, destinó 1,5 millones de euros a través de la FAO, el Programa Mundial de Alimentos y la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. La Santa Sede anunció una donación de 100.000 euros canalizada por Cáritas Colombiana.

El aporte de Estados Unidos se dividió entre insumos y recursos financieros. La ayuda incluye mantas térmicas, baldes, lonas plásticas y kits de refugio, cocina e higiene, además de USD 15,5 millones para refugios de emergencia, alimentos, protección y evaluaciones, y otros USD 11 millones en asistencia humanitaria.

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